Contrarreforma petrolera

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*Por Elías Gallardo Palma

En fechas recientes, se ha rumorado que la Secretaría de Energía en conjunto con Petróleos Mexicanos (“PEMEX”), están trabajando en una iniciativa con proyecto de Decreto para reformar la Ley de Hidrocarburos, con el objeto de dotar a PEMEX de ciertas atribuciones que serían relevantes en la tramitación de permisos para la importación, exportación, comercialización, transporte, distribución y expendio al público de petrolíferos, así como para el control de precios de combustibles.

Desde el punto de vista de competencia económica, el contenido de dicha iniciativa resultaría importante dado que PEMEX tiene un poder sustancial en toda la cadena productiva de los combustibles en México. Más aun, y haciendo de lado el hecho de que se trata de una empresa productiva del Estado, por decirlo en términos deportivos, esta iniciativa dotaría a un jugador de facultades unilaterales para incidir de manera directa en las reglas del juego y así aumentar su ventaja para ser el campeón del torneo llamado “Mercado de los Petrolíferos”.

Como probablemente todos recordamos, antes del 11 de agosto de 2014, fecha en la cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación el paquete secundario de la llamada Reforma Energética impulsada por el entonces presidente Enrique Peña, PEMEX era el único participante en el mercado de petrolíferos, con lo cual era la única empresa que, a través de estaciones de servicio franquiciadas, expendía al público gasolinas y diésel.

Con la publicación de la Ley de Hidrocarburos y posteriormente (el 31 de octubre de 2014) del Reglamento de la Ley de Hidrocarburos, y del Reglamento de las actividades a las que se refiere el Titulo Tercero de la Ley de Hidrocarburos, se abrió el mercado a los particulares para llevar a cabo las llamadas actividades “secundarías” del sector, entre las que se encuentran la importación, exportación, comercialización, transporte, distribución y expendio al público de petrolíferos. En términos de los referidos reglamentos, para la realización de estas actividades, los interesados deben obtener premiso previo por parte de la Comisión Reguladora de Energía (comercialización, transporte, distribución y expendio al público) y de la Secretaría de Energía (importación y exportación y refinación.

Derivado de dichos cambios estructurales en la cadena productiva de los hidrocarburos, solo en lo que se refiere a la actividad de expendio al público, durante los últimos años se ha incrementado el número de participantes en el mercado. Hoy en día existen más de 40 marcas, tanto nacionales como extranjeras, que cuentan con estaciones de servicio para el expendio público de combustibles, particularmente gasolinas y diésel.

Esta apertura comercial ha permitido un entorno competitivo en el mercado, así como diferenciación clara en la oferta de los productos, servicios y sobre todo precios, que cada una de estas empresas establece en las estaciones de servicio que opera o abandera. Si bien existe una crítica abierta a la ausencia casi total de desarrollo de nuevas estaciones de servicio, toda vez que la mayoría únicamente cambia de bandera para operar con una marca distinta a la PEMEX, es importante precisar que en la actualidad, solo cerca del 20% de la totalidad de estaciones de servicio en México, operan con una bandera distinta a la de PEMEX, sin mencionar que, salvo contadas excepciones que importan su propia gasolina, todas utilizan gasolina comercializada directamente por PEMEX por lo que esta empresa estatal sigue manteniendo poder sustancial en el mercado.

Ahora bien, más allá de que el Gobierno Federal pretenda recuperar esa pequeña parte del mercado, desde la perspectiva del consumidor, en un mercado abierto como lo es el actual, el consumidor final tiene derecho a elegir el tipo de producto o servicio que mejor prefiera, incluso está en la libertad de pagar más por un producto de cierta marca si considera que éste le genera mayor valor en comparación con otro producto o servicio que pueda ser considerado sustituto. En este tenor, la apertura del sector, al generar mayor competencia, también da mayores opciones a los consumidores.

Finalmente, es importante referir que se habla de que la iniciativa pretende otorgar atribuciones a PEMEX que le permitirían, de cierta forma, controlar los precios de los petrolíferos. Lo anterior implica que, para la determinación de éstos, PEMEX deberá considerar sus costos operativos los cuales pueden ser superiores a lo que actualmente tienen algunas marcas que directamente importan y transportan sus combustibles con mayor eficiencia.

No obstante lo descrito en líneas anteriores, es importante considerar que esta opinión fue elaborada con base en un rumor de radio pasillo y que a la fecha, no se ha presentado una iniciativa en este sentido, por lo que más allá de ser críticos en las reacciones, habrá que esperar a revisar el contenido y alcances de la iniciativa, si es que la hay…

*Asociado Principal en el Área de Energía y Recursos Naturales Cuatrecasas