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Donald Trump analiza con Chevron medidas ante posible bloqueo prolongado a Irán y presión en mercados energéticos

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con altos ejecutivos del sector energético, incluyendo al CEO de Chevron, Mike Wirth, para evaluar posibles acciones frente a un escenario en el que el bloqueo a los puertos iraníes pueda extenderse durante varios meses.

El encuentro se produce en un contexto de creciente volatilidad en los mercados energéticos internacionales, impulsada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como por los riesgos en rutas estratégicas de suministro.

Durante la reunión se discutieron aspectos clave como la producción petrolera estadounidense, la evolución de los futuros del crudo, el transporte marítimo y el suministro de gas natural, todos ellos factores determinantes para la estabilidad de los precios energéticos.

Además, participaron altos funcionarios de la administración, entre ellos el vicepresidente JD Vance, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete Susie Wiles y el asesor Jared Kushner, lo que refleja la relevancia del tema en la estrategia económica y política del gobierno.

Como parte de las medidas adoptadas, la administración ha extendido por 90 días una exención a la Ley Jones, permitiendo que buques de bandera extranjera transporten productos petroleros y fertilizantes entre puertos estadounidenses, con el objetivo de aliviar presiones logísticas y de costos.

Asimismo, se ha invocado la Ley de Producción de Defensa para impulsar la producción energética nacional mediante acciones coordinadas entre el Departamento de Energía y el Pentágono, buscando reducir el impacto de los precios en los consumidores.

El gobierno también considera nuevas medidas regulatorias, como la flexibilización de normas ambientales en refinerías, en un intento por incrementar la capacidad de procesamiento y contener el alza de los combustibles.

En este contexto, la administración mantiene un diálogo constante con la industria energética para anticipar escenarios y mitigar riesgos en un mercado altamente sensible a factores geopolíticos, especialmente ante la posibilidad de un bloqueo prolongado a Irán.

SLB lanza AlphaSight para mejorar la perforación con visibilidad en tiempo real y mayor precisión en yacimientos

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La empresa global de tecnología energética SLB presentó AlphaSight, una solución avanzada de mapeo de yacimientos que busca mejorar la visibilidad del subsuelo y optimizar el desempeño en operaciones de perforación.

AlphaSight permite a los operadores acceder a información en tiempo real a mayores profundidades, facilitando una mejor comprensión de las estructuras del reservorio sin afectar la velocidad de perforación. Esto contribuye a una colocación más precisa de los pozos y a un mayor contacto con el yacimiento, incrementando la eficiencia operativa.

Según Cecilia Prieto, presidenta de Well Construction, esta tecnología marca un cambio relevante en la geonavegación, al ofrecer capacidades avanzadas de resolución, profundidad y análisis anticipado que permiten tomar decisiones más informadas durante la perforación.

La solución ha sido probada en campo en regiones como Medio Oriente, Mar del Norte, América del Norte y Asia, donde ha demostrado mejoras en la productividad de los activos y en los resultados de perforación en distintos entornos geológicos.

Entre sus principales características destaca la incorporación de sensores de resistividad azimutal de alta profundidad, posicionados cerca de la barrena, así como capacidades de cómputo en fondo de pozo que permiten una visualización más precisa del reservorio.

Además, AlphaSight integra un sistema de mapeo tridimensional con múltiples profundidades y capacidades de anticipación durante la perforación horizontal, lo que permite a los operadores navegar con mayor precisión sin comprometer la tasa de penetración.

Esta innovación también impulsa la transición hacia operaciones digitales y autónomas en la industria energética, al mejorar la velocidad y precisión en la toma de decisiones, optimizar el desarrollo de pozos y reducir riesgos operativos en proyectos complejos.

Janitza abre oficinas en México y proyecta duplicar su operación en menos de dos años

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La especialista alemana en monitoreo y calidad de energía abrió oficialmente este martes sus oficinas en el país, ubicadas en Santa Fe. Con más de cuatro décadas de experiencia y presencia consolidada en Estados Unidos, Reino Unido y Australia, Janitza llega para atender la creciente demanda de transparencia eléctrica de centros de datos, automotrices, farmacéuticas y hospitales, en un contexto marcado por la transición energética y los retos de la red nacional.

Por Kathya Santoyo

La firma alemana Janitza, especialista en monitoreo y calidad de energía con más de 40 años en el mercado, abrió oficialmente sus oficinas en México y suma así un nuevo punto a su mapa global, después de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

La llegada de Janitza al país responde a la convergencia de tres fenómenos: la transición energética, la creciente demanda de calidad de energía en industrias sensibles y la posición de México como puente industrial entre Norteamérica y América Latina. Centros de datos, automotriz, aeroespacial, farmacéutica y hospitales concentran hoy una parte importante de las inversiones que requieren métricas precisas sobre el comportamiento de su red eléctrica para evitar pérdidas operativas y sostener su productividad.

Alejandro Cantú, CEO de Janitza México, encabezó el evento de apertura y resumió la lectura del momento. “Existen retos importantes en el tema energético, donde es sumamente importante contar con visibilidad y métricas que ayuden a las empresas a ser más eficientes, más rentables y tener transparencia sobre lo que sucede en su infraestructura”, señaló frente a clientes y socios reunidos en las nuevas instalaciones.

Cantú recordó que Janitza es una de las pocas compañías globales dedicadas exclusivamente a la calidad y medición de energía, y que esa especialización es lo que diferencia su propuesta frente a fabricantes con catálogos más amplios.

Por su lado, Michael Kadziela, Chief Sales Officer y Chief Compliance Officer de Janitza a nivel global, planteó la apertura mexicana como un compromiso de largo plazo y no como un movimiento comercial coyuntural. “Hoy no estamos abriendo solo una oficina; estamos abriendo puertas a nuevos mercados, a nuevas alianzas, a nuevas industrias. No queremos solo participar en este mercado: queremos darle forma junto con nuestros clientes y socios”, expresó. La conversación para abrir operaciones en el país, recordó, comenzó hace dos años y avanzó al ritmo de la confianza construida con el equipo mexicano.

La propuesta que Janitza trae al país combina hardware de medición de clase A con una plataforma de software propia que ofrece visibilidad de extremo a extremo, desde subestaciones de alta tensión hasta distribución de baja tensión. Esa integración, en palabras de Kadziela, permite “hacer la energía visible, controlable y reducible” en un entorno donde la electricidad se ha vuelto más cara, más compleja y más crítica para la operación industrial.

La compañía atiende ya en territorio nacional a tres de los principales operadores de centros de datos y proveedores de servicios cloud, además de fabricantes automotrices Tier 1, Tier 2 y Tier 3, hospitales y plantas farmacéuticas.

En entrevista exclusiva con Global Energy, Cantú y Kadziela ahondaron en la estrategia de crecimiento, la lectura del mercado mexicano y los retos regulatorios derivados del T-MEC y de la nueva normativa eléctrica nacional. “No vendemos productos. Vendemos soluciones, eficiencia y productividad. Eso nos coloca en un lugar muy distinto al del resto de los proveedores del mercado”, apuntó Cantú durante la charla.

La hoja de ruta para los próximos 12 a 24 meses contempla duplicar la plantilla local, escalar el inventario y reforzar las áreas de ingeniería y servicio posventa, replicando el modelo que la compañía ya implementó con éxito en otras geografías. A tres años, los directivos prevén posicionar a Janitza como la tecnología de referencia para monitoreo de energía en infraestructura crítica nacional, con un crecimiento proyectado a doble dígito sostenido.

Emiratos Árabes Unidos anuncia su salida de la OPEP en medio de caída del 27.5% en la producción del bloque y tensiones en Ormuz

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Emiratos Árabes Unidos confirmó su retirada de la OPEP y de la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo de 2026, en un contexto caracterizado por una creciente volatilidad geopolítica en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el comercio mundial de petróleo.

La decisión se da en un momento crítico para el mercado energético internacional, luego de que la producción de la OPEP se redujera en marzo en casi 8 millones de barriles diarios, lo que equivale a una caída del 27.5% respecto al mes anterior. Esta contracción ha sido atribuida principalmente al conflicto en Irán y a las limitaciones en el tránsito de crudo a través del estrecho de Ormuz, afectando especialmente a países del Golfo.

El ministro de Energía e Infraestructura, Suhail bin Mohamed Al Mazrouei, explicó que la salida refleja una evolución estratégica orientada a los fundamentos del mercado a largo plazo, destacando la necesidad de contar con un sistema energético más flexible, resiliente y capaz de responder a la volatilidad actual.

Aunque deja formalmente la organización, Emiratos Árabes Unidos reiteró su compromiso con la estabilidad del mercado global, asegurando que continuará aumentando su producción de forma gradual y manteniendo la cooperación con otros actores energéticos internacionales.

Cabe destacar que el país formaba parte de la OPEP desde 1967, desempeñando un papel relevante en el equilibrio del mercado petrolero mundial. Su salida podría modificar la dinámica de coordinación entre productores en un entorno donde la demanda energética global mantiene una tendencia de crecimiento sostenido.

Este anuncio también ocurre en medio de un contexto de presión internacional sobre el mercado petrolero, incluyendo críticas hacia la OPEP por su influencia en los precios del crudo, así como por los efectos de la geopolítica en la estabilidad del suministro.

En este escenario, la decisión de Emiratos Árabes Unidos abre una nueva etapa en la configuración del mercado energético global, marcada por la búsqueda de mayor autonomía, flexibilidad y adaptación a un entorno cada vez más complejo.

Cuando el precio ya no lo fija el mercadoEl riesgo de normalizar acuerdos “voluntarios” en combustibles

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Por Marcial Díaz Ibarra

Socio Director, QUA Energy Consultores

En México ya no estamos discutiendo precios.
Estamos discutiendo quién los fija.

El más reciente anuncio del gobierno —un acuerdo con bancos y emisores de vales como
Edenred y Sodexo para reducir comisiones— se presenta como una medida para ayudar a
bajar el precio del diésel. Pero el fondo del asunto es otro: estamos frente a un modelo
donde el precio ya no es resultado del mercado, sino de una negociación política
ampliada
.

Gasolineros, reguladores, bancos, emisores… todos sentados en la misma mesa para
“alinear” precios.
Eso tiene nombre, aunque se le quiera llamar “acuerdo voluntario”.

La ficción de lo voluntario

Cuando una estación sabe que:
● Será monitoreada diariamente.
● Puede ser exhibida públicamente.
● Puede recibir visitas y presión directa.
● Puede terminar con una lona señalando “precio caro”.

La palabra “voluntario” pierde cualquier sentido.

Esto no es coordinación de mercado.
Es administración de precios por presión indirecta.
Y funciona… hasta que deja de funcionar.

El problema no son las comisiones.

Reducir comisiones de vales es un ajuste marginal en un sistema estructuralmente más
complejo.

El precio del combustible en México está determinado por:
● Referencias internacionales
● Logística y transporte
● Costos operativos
● Y, sobre todo, carga fiscal (IEPS)

Nada de eso cambia con un acuerdo financiero.

Entonces surge la pregunta incómoda:
¿Se está atacando el problema real o solo conteniendo el síntoma?

El riesgo: distorsionar sin resolver

Los datos oficiales ya lo muestran: una parte relevante del mercado no logra sostener el
precio objetivo.

Eso no es resistencia.
Es aritmética.

Cuando el precio “político” se separa del precio “económico”, el sistema se empieza a ajustar por otros lados:
● Menor inversión
● Salida de operadores
● Ajustes en calidad o servicio
● Incentivos a prácticas irregulares

El mercado no desaparece.
Se deforma.

El precedente es el verdadero tema.

Hoy es gasolina y diésel.
Mañana puede ser cualquier otro sector.

El mecanismo ya está probado:

  1. Se define un “precio socialmente aceptable”.
  2. Se convoca a los actores a un acuerdo “voluntario”.
  3. Se monitorea públicamente.
  4. Se ejerce presión reputacional.
  5. Se ajusta el mercado… o se le obliga a ajustarse.

Es un modelo replicable. Y ese es el riesgo.

El fondo: control sin asumir el costo

Porque hay algo más de fondo.

Un control de precios abierto tiene costos políticos y fiscales.
Un control “indirecto”, como el actual, busca evitarlos.

Pero no los elimina.
Solo los traslada:
● Al empresario, vía margen
● Al consumidor, vía calidad o disponibilidad
● Al sistema, vía distorsión

Conclusión

México está entrando a una zona gris:
No es un mercado libre.
Pero tampoco es un control formal de precios.

Es algo más complejo… y más riesgoso:
Un sistema donde los precios se negocian, se vigilan y se inducen.

La pregunta no es si funciona hoy.
La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse sin romper el equilibrio del mercado.

Porque en energía hay una regla básica:
Cuando fuerzas el sistema… el ajuste siempre llega.

Y casi nunca llega donde esperabas.

Batteryfly impulsa economía circular con inversión de 6 millones de euros en planta de reciclaje en Zaragoza

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España continúa fortaleciendo su estrategia de transición energética con nuevos proyectos industriales enfocados en la sostenibilidad. En este contexto, Batteryfly invertirá 6 millones de euros en la construcción de una planta de reciclaje y segunda vida de baterías de vehículos eléctricos en el Parque Tecnológico del Reciclado de Zaragoza.

El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que ha otorgado una subvención de 1,8 millones de euros. Además, la iniciativa ha sido reconocida como una de las cinco mejor valoradas a nivel nacional dentro del programa Renocicla, destacando por su innovación, viabilidad y contribución ambiental.

La instalación ocupará una superficie de 12,000 metros cuadrados y tendrá una capacidad inicial de reciclaje superior a las 1,000 toneladas anuales de residuos provenientes de baterías de vehículos eléctricos y equipos asociados a energías renovables. A medio plazo, se prevé una expansión que podría elevar la capacidad hasta 75,000 toneladas.

El complejo incluirá áreas de almacenamiento, diagnóstico, desmontaje, reparación y reutilización de baterías, así como la fabricación de sistemas de almacenamiento energético. También integrará una planta piloto para la obtención de “black mass”, material clave que contiene metales críticos como litio, cobalto, níquel y manganeso.

Asimismo, contará con laboratorios, centros de investigación y desarrollo (I+D) y espacios de ingeniería, lo que permitirá impulsar la innovación tecnológica en el sector del reciclaje energético.

Las ayudas han sido canalizadas a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), bajo criterios de evaluación técnica, sostenibilidad e impacto económico, garantizando el cumplimiento de estándares ambientales.

Este proyecto refuerza la posición de España en la gestión sostenible de residuos energéticos, contribuyendo a reducir la dependencia de materias primas críticas y avanzando hacia un modelo energético más eficiente y circular.

El derrame del Golfo de México y los controles volumétricos: una reflexión necesaria para el sector energético.

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Roberto Villeda, Director General de Calpro

El 16 de abril de 2026, el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, reconoció públicamente que el derrame observado como una gran mancha en el Golfo de México el pasado 6 de febrero se originó por una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas en la zona de plataformas del activo de producción de Abkatún-Pol-Chuk, en la Sonda de Campeche. La noticia sacudió al país, pero lo más revelador no fue el accidente en sí: fue lo que vino después.

El propio director de Pemex admitió ante los medios: «Algo falló en la cadena de información. Si no, nos hubiéramos inmediatamente dado cuenta de la magnitud, y hubiéramos actuado en consecuencia y este se detectó como un incidente menor, así fue declarado, pero algo falló en los protocolos […]»

Esa frase resume todo el problema. Y, desde la perspectiva de los controles volumétricos, tiene una lectura muy clara: si hubiera existido un sistema robusto de medición y trazabilidad en tiempo real sobre ese ducto, el incidente habría sido imposible de clasificar incorrectamente como “menor”.

Lo que los datos habrían dicho desde el primer momento

Un control volumétrico no es únicamente una herramienta fiscal o anticorrupción. Es, antes que nada, un sistema de balance: absolutamente todo lo que entra a un ducto debe coincidir con lo que sale. Cuando hay una desviación —por pequeña que sea— el sistema la registra, la alerta y la escala.

Las imágenes satelitales mostraron que entre el 6 y el 10 de febrero comenzaron los primeros reportes de manchas pequeñas en una zona cercana a la plataforma Abkatún, y que el vertido se extendió durante días antes de que las autoridades actuaran con la urgencia que el caso demandaba. Sin embargo, internamente, la fuga fue catalogada como un “incidente menor.”

¿Cómo es posible que un oleoducto activo de 36 pulgadas pierda volumen de forma sostenida durante días sin que el sistema interno lo detecte para poder actuar con la urgencia que merecía? La respuesta no está en la negligencia humana solamente, sino en la ausencia de controles automatizados que hagan que la información fluya sin depender de que alguien decida reportarla.

El pasado 20 de abril, durante su conferencia “mañanera”, la presidenta Claudia Sheinbaum lo confirmó al señalar que «el director de Pemex pidió todas las bitácoras y encontró que una serie de trabajadores de Pemex reportaron la salida de petróleo del ducto y que hicieron la reparación, pero que no se hicieron todos los protocolos.» Es decir: alguien sabía, alguien actuó en campo, pero la información no se escaló. Eso es, precisamente, lo que un sistema de control volumétrico bien implementado elimina: la discrecionalidad humana en el reporte de pérdidas.

La opacidad no es un accidente: es un síntoma

Una investigación de Mongabay Latam y Data Crítica de febrero de 2025, reveló que de los 79 meses –seis años y medio– analizados en este estudio, especialistas identificaron manchas de petróleo no naturales en el mar en 74 meses, aunque la autoridad solo tiene registrados derrames en 30 meses; es decir, en 44 de ellos —el 60%— no existen derrames reportados oficialmente. No se trata de un evento aislado. Es un patrón estructural.

Tras más de dos meses de opacidad y confusión, las autoridades finalmente reconocieron su responsabilidad, en un caso que pone en evidencia las fallas de seguridad y comunicación dentro de la petrolera estatal. Lo que inicialmente se intentó minimizar como “gotitas” terminó siendo una de las mayores crisis ambientales costeras de México en años recientes.

De acuerdo con organizaciones ambientalistas, el derrame dejó al menos 630 kilómetros de línea de costa afectada, involucrando a los estados de Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.

¿Qué cambia con los controles volumétricos?

La normatividad mexicana ya contempla la obligatoriedad de los controles volumétricos para los permisionarios del sector de hidrocarburos. El Código Fiscal de la Federación, la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos y las disposiciones del SAT (Resolución de la Miscelánea Fiscal) establecen que las empresas con actividades de extracción, transporte y almacenamiento deben contar con sistemas certificados de medición que reporten en tiempo real.

El problema es que su implementación efectiva sigue siendo una asignatura pendiente a lo largo de toda la cadena. De acuerdo con el Plan Estratégico 2025-2035  de Pemex, apenas el 15% de los controles volumétricos habían sido implementados –a la fecha de la publicación del Plan–. Es decir, 85% de los puntos de la red –extracción, transporte, almacenamiento, distribución– operan hoy sin medición certificada.

Un control volumétrico implementado correctamente en el oleoducto de Abkatún habría generado, desde los primeros minutos de la fuga, una alerta de desbalance de flujo. No como una anotación en una bitácora que alguien puede o no escalar, sino como un dato objetivo, automatizado y trazable, que habría obligado a actuar. El volumen derramado, el momento exacto del inicio de la fuga y la magnitud real del incidente habrían sido conocidos —con certeza— desde el día uno. No meses después.

El costo de no medir

Hasta hoy, no se tiene un estimado del volumen total derramado. Ese solo dato resume la vulnerabilidad del sistema actual: México no sabe cuánto petróleo perdió en uno de los derrames más mediáticos de su historia reciente.

Y la razón es simple: si no existe medición certificada del punto A al punto B —es decir, cuánto volumen entró al oleoducto y cuánto debió salir— es imposible determinar con precisión cuánto se escapó. Solo quedan estimaciones satelitales, cálculos indirectos y versiones contradictorias entre dependencias. El balance volumétrico es la única herramienta que convierte esa incertidumbre en un dato duro.

Pero este no es un problema exclusivo de los derrames. El huachicol tiene exactamente la misma raíz.

Cuando se habla de las pérdidas por robo de combustible en México —uno de los problemas más costosos para Pemex y para el erario—, las cifras que se manejan públicamente son, en el mejor de los casos, aproximaciones. ¿Por qué? Porque sin un control volumétrico preciso a lo largo de la cadena —extracción, transporte, almacenamiento, distribución— es estructuralmente imposible saber cuánto existía antes del robo. No hay punto de referencia confiable contra el cual comparar lo que falta.

El huachicol prospera, en parte, precisamente en esa zona gris: en la brecha entre lo que se dice que había, lo que se reporta que hay y lo que se cree que desapareció (desaparecieron, en este caso). 

En ese sentido, es necesario decir que la falta de controles volumétricos en cualquier punto de la cadena de valor genera una distorsión de información de los volúmenes facturados entre contribuyentes. El Estado ya no puede ser ese contribuyente que, al omitir el cumplimiento de sus obligaciones, genera la distorsión referida, por lo que la autoridad fiscalizadora ya no puede exigir este cumplimiento solo del sector privado. Lo anterior, cuando –como en este caso– cada vez hay más datos del impacto multimillonario que suponen los controles volumétricos para el Estado mexicano.

Un sistema de medición continua, certificada y en tiempo real no solo detecta fugas accidentales, sino que también hace que las pérdidas no contabilizadas sean imposibles de ocultar. Cada litro que entra tiene que coincidir con cada litro que sale, y cualquier diferencia queda registrada, fechada y es auditable.

Dicho de otra forma: el control volumétrico no distingue entre una fuga por corrosión y una toma clandestina. Para el sistema, ambas son pérdidas que deben explicarse. 

Fuentes: La Jornada, El Financiero, Proceso, Mongabay Latam, Verificado.mx, El Universal — Abril 2026

La metamorfósis de Diavaz; del buceo al petróleo, al gas y ahora a la electricidad

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Por Enrique Jiménez

Diavaz, una empresa mexicana que nació vendiendo servicios de buceo industriales, incursiona en la venta de electricidad en México, luego de tener una presencia en la industria petrolera, así como en la venta, distribución y comercialización de gas natural.

“Se otorga a Diavaz Energía el permiso para prestar el servicio de suministro eléctrico en la modalidad de suministro calificado”, asegura la Comisión Nacional de Energía (CNE).

La filial de Diavaz, una empresa fundada por los hermanos  Luis y Óscar Vázquez Sentíes, iniciará operaciones comerciales  a partir del 1 de julio de 2026.

En 2013, la reforma energética de Enrique Peña Nieto creó el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), lo cual rompió el monopolio de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que era el único proveedor.

Las leyes abrieron el esquema de suministradores calificados, que son empresas autorizadas por la Comisión Reguladora de Energía (ahora CNE) para vender electricidad a usuarios calificados (principalmente industrias y grandes comercios con altos niveles de consumo eléctrico).

“Diavaz Energía podrá proveer el suministro eléctrico a usuarios calificados y representar en el Mercado Eléctrico Mayorista a los generadores exentos, cuyas centrales eléctricas no compartan su medición con el centro de carga de un usuario de suministro básico”, según la entidad gubernamental.

La empresa de buzos

En 1970, Luis y Óscar Vázquez Sentíes iniciaron con sus actividades emprendedoras en el mundo petrolero de México. Estos empresarios mexicanos continuaron con el legado de su padre, quien laboró en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Un golpe de suerte llevó a cubrir un contrato de buceo de Pemex, que otra empresa rechazó. Y fue ahí que los fundadores con su primo Ricardo Vázquez, buzo profesional, incursionaron en un negocio acuático en Tuxpan, Veracruz.

La familia Vázquez Sentíes creó la ConsLinkedin Subacuática Diavaz, que con cinco buzos proveía servicios de mantenimiento a plataformas y estructuras de exploración y producción de hidrocarburos a Pemex.
¡Síguenos en nuestro perfil oficial deLinkedino de 500 buzos, lo que la hizo figurar entre las tres mayores compañías de su clase en el mundo, justo antes del decaimiento del precio del crudo mexicano.

¡Síguenos en nuestro perfil oficial de Linkedin de Ciudad del Carmen le cambió el rumbo empresarial  a la Constructora Subacuática Diavaz, quien intentó frenar el derrame de millones de barriles de petróleo durante 280 días entre 1979 y 1980. ¡Síguenos en nuestro perfil oficial de Linkedinpañía Taylor, la cual abandonó la misión al ser peligrosa.

Petróleos Mexicanos convocó a los competidores más fuertes como Cal Dive Oceaneering y otras, pero no recibieron las propuestas para enfrentar la crisis ambiental.

Contracorriente, Diava fue convocado deLinkedinara retomar y frenar el derrame petrolero. Ya con el apoyo de los buques Tolteca y Arctic Seal y una cuadrilla de buzos regresó al lugar y concluyó en forma valiente y admirable.

A partir de ese trabajo para Pemex, Diavaz incursionó en la élite de empresas de servicios de reparación petrolera, en donde su jerarquía prevalece y donde son pioneros en la preservación de especies marinas.

La reforma energética de Enrique Peña Nieto

Los hermanos Luis y Óscar Vázquez Sentíes comenzaron a consolidar sus negocios con la reforma energética de Enrique Peña Nieto, quien abrió la industria eléctrica, petrolera y gas natural a los privados.

Esa reforma dio entrada al mercado a compañías como Neomexicana -filial de Grupo Diavaz-, Nat Gas, Gas Natural Uruapan, Gas Natural de Juárez, Combustibles Alternos Sustentables, Grupo Transregio y Grupo Martínez García, la colombiana Gazel y la española Gas Natural Fenosa.

La Comisión Reguladora de Energía le autorizó a Diavaz Offshore para la comercialización de gas natural y petróleo para contratistas de exploración. Mientras que Neomexicana obtuvo 26 permisos. Luis y Óscar Vázquez Sentíes son dueños de unas 40 empresas ligadas a la industria petrolera, gas natural y otros servicios.

Jorge Brito, Central Puerto y Edenor compiten por Transener en privatización superior a 200 millones de dólares

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El Gobierno argentino avanza en el proceso de privatización de activos energéticos con la venta del 50% de Citelec, sociedad que controla el 52.65% de Transener, la principal empresa de transporte de electricidad en alta tensión del país.

La operación, impulsada por Energía Argentina, busca recaudar más de 200 millones de dólares, recursos que serían destinados a fortalecer las reservas del Tesoro, en el marco de un plan que apunta a generar al menos 2,000 millones de dólares en privatizaciones durante 2026.

Entre las compañías precalificadas destacan Genneia en conjunto con Grupo Edison, vinculado al empresario Jorge Brito, así como Central Puerto y Edenor. Estas empresas cumplieron con los requisitos técnicos y financieros establecidos por las autoridades.

Transener es considerada un activo estratégico dentro del sistema energético, ya que opera el 85% de la red de alta tensión del país y administra más de 15,000 kilómetros de líneas de 500 kV, además de supervisar el resto de la red nacional.

De acuerdo con Juan José Carbajales, la compañía representa un negocio sólido con tarifas reguladas y alta eficiencia operativa, lo que la convierte en un activo atractivo para inversores privados.

Sin embargo, el especialista advierte que el impacto inmediato en el sistema eléctrico será limitado, ya que la operación implica principalmente un cambio de control, mientras que el beneficio dependerá de futuras inversiones en expansión de la red.

Además de esta operación, el plan del Gobierno incluye la posible privatización de otras empresas como AySA, Intercargo y Corredores Viales, consolidando una estrategia de apertura al capital privado en sectores clave de infraestructura.

Fatih Birol y la IEA destacan el crecimiento de la electrificación global con aumento del 3% en la demanda eléctrica

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El sistema energético mundial está experimentando una transformación acelerada impulsada por la electrificación, según el más reciente informe de la International Energy Agency. De acuerdo con Fatih Birol, esta tendencia es “inequívoca” y marca el rumbo de las economías globales.

En 2025, la demanda total de energía creció 1.3%, una desaceleración frente al 2.0% registrado en 2024, influida por factores como menor crecimiento económico, condiciones climáticas más suaves y mejoras en eficiencia energética. Sin embargo, el consumo de electricidad aumentó cerca de 3%, impulsado por la expansión de vehículos eléctricos, centros de datos e industria.

Dentro de este crecimiento, la energía solar fotovoltaica lideró la expansión del suministro energético, aportando más del 25% del incremento global, consolidándose como la principal fuente de crecimiento.

Por su parte, el World Resources Institute destaca que los países que han invertido en energías limpias cuentan con mayor capacidad para enfrentar crisis energéticas derivadas de conflictos geopolíticos. Ejemplos como China y Pakistan muestran ventajas en seguridad energética y estabilidad de costos.

Además, el informe subraya que el gasto gubernamental en políticas energéticas se ha duplicado desde 2019, reflejando un cambio estratégico hacia sistemas más resilientes.

En el panorama global, también destacan tendencias como el fortalecimiento de reservas energéticas, el impulso a energías renovables, la caída del 4% en ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos en 2025 y la incorporación récord de 165 GW de energía eólica en el mismo año, liderada por China.

Este contexto confirma que la electrificación, junto con la diversificación energética y la innovación tecnológica, será clave para enfrentar la creciente demanda, la volatilidad geopolítica y los desafíos de sostenibilidad en el sector energético global.