Estados Unidos enfrenta una nueva presión energética y económica luego de que los precios de la gasolina regular aumentaran 51% desde el inicio del conflicto en Irán, alcanzando sus niveles más altos desde 2022 y generando preocupación sobre inflación, consumo y estabilidad del mercado energético.
Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestran que al 11 de mayo de 2026 el precio promedio nacional de la gasolina regular se ubicó en 4.63 dólares por galón frente a los 3.07 dólares registrados antes del conflicto, lo que representa un incremento aproximado de 1.56 dólares por galón.
El repunte ocurre en medio de las tensiones geopolíticas relacionadas con el bloqueo del estrecho de Ormuz, corredor marítimo estratégico por donde normalmente circula cerca del 20% del suministro global de petróleo y una parte importante del comercio energético internacional.
La interrupción parcial del flujo petrolero ha generado uno de los mayores aumentos recientes en los precios del crudo, comparables con los registrados durante la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania durante 2022.
La consultora GasBuddy reportó que California encabeza actualmente la lista de estados con los precios más elevados de gasolina, alcanzando 6.10 dólares por galón, seguida de Washington con 5.72 dólares y Hawái con 5.60 dólares.
En contraste, Oklahoma registra uno de los precios más bajos con 3.93 dólares por galón, mientras que Misisipí y Arkansas mantienen niveles de 3.96 y 3.97 dólares, respectivamente.
Patrick De Haan, jefe de análisis petrolero de GasBuddy, explicó que los mercados energéticos continúan reaccionando a la incertidumbre sobre la duración y alcance del conflicto en Medio Oriente, lo que mantiene elevada la volatilidad en los precios internacionales del petróleo.
Especialistas consideran que, si las tensiones persisten, el costo de combustibles podría seguir aumentando, afectando transporte, logística, cadenas de suministro y actividad económica tanto en Estados Unidos como en otros mercados dependientes del petróleo.
El incremento de los combustibles también ha comenzado a reflejarse en indicadores macroeconómicos, ya que la inflación estadounidense registró en abril su nivel más alto en tres años, impulsada principalmente por energía, transporte y costos relacionados con combustibles.
Analistas energéticos advierten que cualquier interrupción prolongada en el Estrecho de Ormuz podría seguir presionando los precios internacionales del petróleo debido a la relevancia estratégica de la región para el suministro energético mundial.
El escenario mantiene en alerta a mercados financieros, compañías petroleras, refinadoras, transportistas y consumidores ante la posibilidad de nuevos ajustes en precios de gasolina, diésel y derivados energéticos durante las próximas semanas.






