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Francia otorga a México crédito de 113 millones de dólares para la transición energética

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México y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) formalizaron el proyecto “Transición Energética Justa”, que contempla un crédito de 113 millones de dólares y hasta 2.72 millones de dólares adicionales para cooperación técnica. El financiamiento, gestionado por la SHCP, tendrá un plazo de siete años y busca apoyar los objetivos de descarbonización y expansión de infraestructura eléctrica del país.

Los recursos de cooperación financiarán 12 proyectos de asistencia técnica, investigación y modelado eléctrico, incluyendo estudios para desarrollar mecanismos que permitan ampliar las redes de transmisión y facilitar la incorporación de generación renovable al Sistema Eléctrico Nacional. El acuerdo se vincula con el plan eléctrico 2025-2039, que contempla agregar 32,475 MW de capacidad para 2030, de los cuales 22,376 MW serían renovables.

El programa también incorpora una dimensión social mediante un plan de transición energética para Campeche, metodologías para identificar la pobreza energética comunitaria y programas de reconversión laboral en regiones dependientes de combustibles fósiles. Además, contempla acciones de inclusión de género y fortalecimiento de proveedores locales dentro de las cadenas de valor de las energías renovables.

Trump evalúa restricciones a las exportaciones de diésel en Estados Unidos

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Donald Trump analiza limitar las exportaciones de diésel de Estados Unidos con el objetivo de contener los precios internos de los combustibles. La propuesta enfrenta oposición de integrantes de su propia administración y de la industria petrolera, quienes advierten que una restricción podría alterar los flujos de suministro y generar efectos en otros productos refinados.

El secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, han señalado posibles distorsiones en la cadena de refinación y distribución. La administración evalúa si una reducción de las exportaciones realmente disminuiría el precio del diésel sin provocar un aumento en el precio de la gasolina como consecuencia de ajustes en la operación de las refinerías.

En paralelo, Washington analiza medidas de coordinación con gobiernos europeos, incluida una posible liberación de reservas estratégicas de diésel para incrementar la oferta internacional. La Casa Blanca también sigue los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, considerados un factor relevante para la disponibilidad y los precios globales de productos refinados.

Siemens Energy amplía su capacidad de turbinas de gas ante la demanda de centros de datos

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Siemens Energy mantuvo sus perspectivas financieras y espera un crecimiento de ingresos comparables de entre 14% y 16%, un margen de beneficio antes de partidas extraordinarias de 10% a 12%, un flujo de caja libre antes de impuestos cercano a 8,000 millones de euros y un beneficio neto de aproximadamente 4,000 millones. Al mismo tiempo, elevó su estimación del mercado de turbinas de gas de 110-120 GW a 130-140 GW, impulsada por la demanda de centros de datos y las necesidades de respaldo de las redes eléctricas.

Para atender esta demanda, la compañía planea aumentar la producción de turbinas grandes de 35 a 50 unidades y de tamaño medio de 80 a 100 unidades hacia 2027. En paralelo, Siemens Energy inició la separación legal de su negocio de electrolizadores de hidrógeno y analiza opciones como coinversiones o una operación en el mercado de capitales, manteniendo una participación minoritaria.

En sus demás negocios, Grid Technologies mantiene un ritmo estable de pedidos, mientras Siemens Gamesa busca alcanzar el punto de rentabilidad en el cuarto trimestre pese a una menor contratación en eólica marina. La compañía también continúa con su programa de recompra de acciones por 6,000 millones de euros y prevé anunciar el 11 de noviembre su nueva política de dividendos y recompras para el ejercicio 2025-2026.

Tecnología solar lleva la energía más allá del consumo básico

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Entender que una solución fotovoltaica con almacenamiento cambia la vida de una comunidad es fácil. Verla funcionando a más de un año de su instalación y compartir con sus beneficiarios permite dimensionar de manera poderosa la importancia de contar con suministro firme en zonas aisladas, donde la electricidad se convierte en motor de crecimiento en sí misma.


Cecilia López tenía 11 años cuando llegó a vivir a Pueblo Viejo, una zona aislada perteneciente a San Dionisio del Mar, Oaxaca, y se encontró por primera vez con una casa donde la electricidad no estaba disponible con solo accionar un interruptor. En ese momento había paneles solares de baja capacidad y una batería con almacenamiento limitado que debía administrarse cuidadosamente para que el suministro alcanzara hasta la noche, cuando la isla quedaba completamente a oscuras. Hasta entonces, nunca se había preguntado demasiado de dónde provenía la energía.

“Yo no sabía que por el panel se daba la luz”, recuerda ahora, a sus 14 años. Fue su padre quien le explicó para qué servían los equipos instalados en su casa y que la electricidad que utilizaban dependía de la energía captada durante el día y la almacenada para las horas sin sol.

Llegar hasta Pueblo Viejo implica un recorrido por caminos de ripio y agua, con temperaturas promedio sobre los 30°C y los vientos más fuertes del Itsmo de Tehuantepec, que superan incluso los 100km/h en la temporada de invierno. Todas estas condiciones marcan la vida de sus habitantes y complican cualquier despliegue de infraestructura. Equipos, materiales, herramientas y personas deben trasladarse en lancha hasta el lugar, considerando una logística muy distinta a la de una localidad conectada por carretera. Esa misma distancia ha marcado su acceso a la electricidad. Hace alrededor de 17 años en la comunidad contaron con suministro eléctrico y, posteriormente, dependieron de una solución solar cuya capacidad apenas alcanzaba para cubrir algunos consumos básicos.

Cecilia también tuvo que aprender que “la luz” tenía límites concretos. “Cuando se descargó nuestro panel, yo no sabía. Pensé que nada más se bajaba el switch, pero mi papá me dijo que se apagaba todo”, cuenta.

Por eso, la nueva solución instalada en Pueblo Viejo ha buscado ampliar esos márgenes. Con tecnología Huawei junto a Solarvatio, se incorporaron sistemas solares con almacenamiento de última generación para atender a más de un centenar de hogares de la comunidad y y ampliar tanto la disponibilidad del suministro como los usos posibles dentro de las viviendas.

Una solución diseñada para lugares aislados

La particularidad del proyecto comienza desde su logística. Rosario Reyes, gerenta de proyectos de Solarvatio, explica que la iniciativa fue licitada por la CFE mediante una convocatoria internacional y que ejecutar los trabajos obligó a adaptar prácticamente toda la planeación a las condiciones del lugar. “El acceso es en lancha. Entonces, el hecho de no traer algún tornillo ya implicaba un retraso muy grande en los trabajos”, recuerda. A eso se sumó la necesidad de que el personal permaneciera durante más de dos meses en la comunidad, enfrentando condiciones climáticas, de alimentación y una dinámica cotidiana distinta a la habitual para completar la instalación.

La ingeniería también tuvo que ajustarse a las condiciones definidas por la licitación. Solarvatio debía trabajar con un único panel por sistema y desarrollar un equipo capaz de entregar el voltaje requerido sin duplicar infraestructura. “Hubiese sido más fácil poner dos paneles, que cada uno te da 52 volts, pero implicaba mayores costos, tanto de traslados como de los equipos. Entonces fue más fácil para nosotros desarrollar un panel que pudiera operar con este sistema”, explicó Reyes.

Del lado del almacenamiento, la solución incorporó baterías de litio ferrofosfato de Huawei, una tecnología que permite una mayor profundidad de descarga frente a las convencionales de plomo-ácido. Ulises Alcázar, Product Manager de Digital Power México de la compañía, explicó que los equipos cuentan con protecciones IP65 e IP66 para operar expuestos a humedad, lluvia y polvo, una condición especialmente relevante en un entorno costero. “Esto permite instalarlo completamente a la intemperie”, señaló.

El funcionamiento parte de la energía captada por el panel fotovoltaico, que se transforma en corriente directa y alimenta tanto el consumo inmediato como la carga de las baterías. “Tenemos captación y tenemos generación que se va para cargar baterías”, describe Alcázar. Durante la noche, esa energía “se va de la batería al inversor y se transforma en corriente alterna para llegar a las cargas”.

Energía que abre nuevas posibilidades

Una de las ventajas del sistema es que puede ampliarse si cambian las necesidades de las viviendas. Ulises Alcázar explicó que “en el futuro, si hay necesidad de incrementar la capacidad del sistema en cada comunidad, podríamos simplemente agregar un módulo de batería extra sin necesidad de cambiar toda la solución”.

En Pueblo Viejo, la posibilidad de crecimiento que entregó la nueva configuración de paneles, inversor y almacenamiento ya empieza a traducirse en nuevos usos. En la isla ya se habla de refrigeradores, congeladores y otros electrodomésticos que antes estaban limitados por la disponibilidad energética, pero que hoy comienzan a formar parte de sus expectativas. En una comunidad donde la pesca es una de las principales actividades económicas, contar con mayor capacidad de refrigeración puede significar también conservar mejor los productos y ampliar su aprovechamiento.

“Dura más este que el que teníamos antes. Es mucho más práctico, tiene para conectar más cosas”, resume Cecilia sobre la solución, capaz de atender mayores consumos aunque dentro de los límites para los que fue dimensionada. “Puede que la batería se descargue más rápido o incluso, en algunas ocasiones, puede que la potencia no sea suficiente para abastecer esa nueva carga”, puntualizaron desde Huawei.

Esta ampliación de posibilidades también ha alcanzado la conectividad. Cecilia recuerda que, con el sistema anterior, el consumo disponible no era suficiente para mantener internet en casa de manera regular. Con la nueva solución, esa posibilidad comenzó a formar parte de su vida cotidiana. “Mi papá pudo tener internet porque ya nos alcanzaba más la luz”, relata. Para una adolescente que vive en una comunidad apartada de los principales centros urbanos, el cambio significó no solo una nueva forma de entretenimiento, sino también una ventana hacia contenidos y conocimientos a los que antes tenía un acceso mucho más limitado.

Un día, apareció en su pantalla el video de una bióloga marina. La joven comenzó a buscar otros contenidos sobre el océano y las especies que lo habitan. “Dije: ‘Qué chido’. Quería saber más y empecé a ver más de esos videos. Dije: ‘No, pues ya sé qué quiero hacer’”, cuenta ilusionada sobre su sueño de estudiar Biología Marina.

Más de un año después de su instalación, la experiencia de Pueblo Viejo permite observar cómo la electrificación domiciliaria puede ir más allá de la infraestructura. El acceso a un suministro más estable amplía las posibilidades de consumo dentro de las casas y también opciones de conectividad, conservación de alimentos, aprendizaje y desarrollo de nuevas actividades. En una comunidad aislada, la energía deja de ser solo un servicio básico para convertirse en una plataforma para ampliar lo que sus habitantes pueden hacer y a lo que pueden aspirar, convirtiéndose en un motor de desarrollo colectivo.

Cox impulsa proyecto solar Chiquimulilla de 75.2 MWp en Guatemala

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Cox avanzó en el desarrollo del proyecto solar fotovoltaico Chiquimulilla, ubicado en Santa Rosa, Guatemala, con una capacidad instalada de 75.2 MWp. El proyecto contará con financiación sindicada liderada por CIFI, con participación del Fondo de Deuda de Infraestructura Sostenible (SIDF), BICSA y Banco Aliado.

El complejo estará desarrollado en dos fases y cuenta con contratos de suministro de energía a 15 años con EEGSA y DEOCSA, adjudicados mediante la licitación PEG4. Una vez operativo, se estima que generará alrededor de 167,600 MWh anuales, con capacidad para abastecer a aproximadamente 200,000 hogares.

Además de ampliar la presencia de Cox en Centroamérica, el proyecto contribuirá a la transición energética de Guatemala al evitar cerca de 19,600 toneladas de CO₂ equivalente al año. Su ubicación en Chiquimulilla, una zona con altos niveles de irradiación solar, busca favorecer el rendimiento de la instalación y maximizar su generación eléctrica.

Greendat tramita planta solar El Indio con almacenamiento en Tamaulipas

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Greendat Capital presentó la Manifestación de Impacto Ambiental regional (MIA-R) para desarrollar la Planta Solar Fotovoltaica El Indio, en Altamira, Tamaulipas. El proyecto tendrá una capacidad de 126.9 MWp y 100.2 MWac, ocupará 268.71 hectáreas y contará con una vida útil de 25 años. Además, incorporará un sistema de almacenamiento BESS de 30 MW / 90.27 MWh, con tres horas de autonomía.

El parque contempla 173,820 módulos solares de 730 Wp, instalados sobre 3,128 seguidores de un eje y conectados a 334 inversores de 300 kW. El sistema de baterías utilizará tecnología de litio-ferrofosfato (LFP) y estará dividido en seis bloques independientes, con 18 contenedores Huawei LUNA2000 para alcanzar la capacidad prevista de almacenamiento.

La energía será elevada a 115 kV mediante un transformador de 100 MVA y posteriormente evacuada a través de una línea aérea de aproximadamente 5 kilómetros hasta la infraestructura de CFE. El Indio forma parte de la estrategia de Greendat para desarrollar proyectos renovables con almacenamiento en México, junto con iniciativas como Rancho Empacadora I, Santos, Cañada y El Encino.

Petroleras recurren a la Suprema Corte de Estados Unidos por litigios climáticos

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ExxonMobil y Suncor Energy acudieron a la Suprema Corte de Estados Unidos para intentar frenar una demanda presentada por autoridades de Boulder, Colorado, que busca responsabilizarlas por daños relacionados con el cambio climático y presunta desinformación sobre los riesgos de los combustibles fósiles. El caso podría tener implicaciones para cerca de 60 demandas similares impulsadas por gobiernos estatales y locales.

El principal punto jurídico es determinar si la legislación federal y la Ley del Aire Limpio (Clean Air Act) prevalecen sobre las reclamaciones basadas en leyes estatales. Las empresas sostienen que permitir estos litigios podría generar una regulación indirecta de actividades energéticas que tienen efectos fuera de las jurisdicciones locales, mientras que las autoridades buscan obtener compensaciones para cubrir costos de infraestructura, emergencias y remediación ambiental.

La administración de Donald Trump presentó argumentos favorables a las petroleras, señalando que la normativa federal limita este tipo de demandas locales. El proceso también destaca por la recusación del juez Samuel Alito, quien se apartó del caso debido a la tenencia de acciones en compañías del sector petrolero y gasífero. La resolución de la Suprema Corte podría definir el alcance de futuras demandas climáticas contra la industria de los combustibles fósiles.

WEG invertirá 165 millones de dólares para expandir la producción de generadores en Norteamérica

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WEG anunció una inversión de 165 millones de dólares para ampliar su capacidad de producción de generadores en Norteamérica, impulsada por la creciente demanda de soluciones de respaldo energético para infraestructura crítica y centros de datos en Estados Unidos. La primera fase contempla 24 millones de dólares para una nueva planta de ensamblaje en Atotonilco de Tula, Hidalgo, que se prevé inicie operaciones en el segundo trimestre de 2027.

La segunda fase contempla una inversión de 141 millones de dólares para construir dos nuevas instalaciones industriales en una ubicación aún por definir. Estas plantas integrarán procesos de fabricación de laminaciones, devanados de baja y media tensión, ejes y carcasas, fortaleciendo la producción verticalizada de generadores de WEG en la región.

Al concluir ambas fases, previstas hasta 2030, WEG espera quintuplicar su capacidad global de fabricación de generadores, pasando de 10 a 50 unidades diarias entre sus plantas de México, Estados Unidos, Brasil y China. La expansión responde principalmente al aumento de la demanda energética asociado con los centros de datos, la inteligencia artificial y la necesidad de sistemas de respaldo eléctrico en Norteamérica.

Proyectan central fotovoltaica de 95.7 MWp con almacenamiento en el Estado de México

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La empresa Lagartija Solar presentó ante la SEMARNAT la Manifestación de Impacto Ambiental regional (MIA-R) para desarrollar “Ajolo Solar”, una central fotovoltaica con sistema de almacenamiento en baterías que se proyecta en Hueypoxtla, Estado de México, con una inversión estimada de 1,403.5 millones de pesos.

El proyecto contempla 95.688 MWdc de capacidad fotovoltaica y 68 MWac de capacidad de interconexión, mediante 132,900 módulos bifaciales de 720 W instalados en un terreno de aproximadamente 215 hectáreas.

Además, contará con un sistema de almacenamiento en baterías (BESS) con una autonomía prevista de tres horas a potencia nominal. La energía será enviada a la subestación Apasco de la CFE mediante una conexión de 230 kV.

Del presupuesto total, 978 millones de pesos corresponden a la construcción, mientras que el resto se distribuirá entre preparación del sitio, operación y mantenimiento y medidas de mitigación ambiental.

La presentación de la MIA-R no representa todavía una autorización definitiva para construir, sino el inicio del proceso de evaluación ambiental ante las autoridades correspondientes.

Producir más en Venezuela empieza por los pozos que ya existen

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Avanzar hacia una producción petrolera de 2 millones de barriles diarios en Venezuela requerirá coordinación entre operadores, empresas de servicios, firmas de ingeniería y proveedores de tecnología. En el Venezuela International Oil & Gas Summit, ejecutivos de la industria coincidieron en que una de las primeras oportunidades está en recuperar productividad de la amplia base de pozos existente, apoyándose en nuevas tecnologías de intervención, levantamiento artificial, datos y digitalización, mientras se fortalecen la infraestructura, la energía y la capacidad de tratamiento necesarias para sostener el crecimiento.

Caracas, Venezuela.- Incrementar de manera sostenible la producción petrolera de Venezuela exige mucho más que incorporar nuevos taladros. Cada barril adicional requiere capacidad para extraerlo, recolectarlo, tratarlo y llevarlo al mercado, coordinando a toda la cadena.

Ese fue uno de los principales mensajes de un panel del Venezuela International Oil & Gas Summit, en el que participaron Álvaro Pérez Díaz, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela (CPV); César Álvarez, Deputy General Manager de MPSIUW; Claudio Villalobos, Motion Manager de ABB; Ludwin Mercado Hurtado, Operations Manager Venezuela de Repsol; Reinaldo Quintero, presidente de PETROPYMI Fedeindustria, y William Antonio, Managing Director de SLB México, Centroamérica y Venezuela.

Durante su intervención, Antonio puso el foco en la extensa base instalada del país. Venezuela cuenta con alrededor de 30.700 pozos, de los cuales menos de 30% se encuentra activo. Para el ejecutivo, ese inventario representa una oportunidad que exige determinar cuáles pozos tienen potencial técnico y económico.

Con ese amplio universo de pozos y activos, una de las prioridades para los operadores consiste en intervenir primero aquellas oportunidades capaces de aportar producción en menor tiempo, comenzando por las denominadas intervenciones de Clase 1, de menor complejidad y rápida ejecución, que pueden ofrecer un retorno más rápido sobre la inversión.

Antonio explicó además que SLB, con casi 97 años de presencia ininterrumpida en Venezuela, mantuvo equipos y capacidad operativa en el país. Muchos de esos equipos ya se encuentran activos y otros están siendo reacondicionados para responder al incremento de la actividad. En paralelo, otras empresas de servicios han comenzado a incorporar nuevos equipos y capacidades al mercado venezolano para atender las necesidades de la industria.

“El primer principio es muy sencillo: primero diagnosticar y luego intervenir”, señaló.

La restricción puede estar en el yacimiento, la completación, la integridad del pozo, el sistema de levantamiento artificial, la disponibilidad eléctrica o las facilidades de superficie. Por ello, explicó, el reto consiste en analizar la base de pozos, jerarquizar candidatos y seleccionar la intervención adecuada para cada caso.

La tecnología también está reduciendo el tiempo y la complejidad de algunas intervenciones. Antonio citó como ejemplo Shuttle™️, el sistema de ESP recuperable desarrollado originalmente por ZEiTECS e integrado al portafolio de SLB. La solución permite retirar y reemplazar una bomba electrosumergible sin movilizar un rig o una unidad pesada de workover, utilizando wireline, coiled tubing o slickline.

Esto puede reducir tiempos de intervención y producción diferida, liberando equipos de workover para los pozos donde realmente son indispensables. Mientras un nuevo pozo o un proyecto de infraestructura puede requerir meses o años, determinadas oportunidades sobre pozos existentes pueden abordarse en días o semanas.

Digitalización e inteligencia artificial

Una vez recuperadas las oportunidades de menor complejidad, la siguiente etapa, planteó Antonio, consiste en profundizar el monitoreo de los yacimientos y avanzar hacia intervenciones más complejas, apoyadas cada vez más en digitalización, automatización e inteligencia artificial.

Como ejemplo, señaló que perforar un pozo nuevo en la Faja del Orinoco podía tomar entre 30 y 40 días hace unos 15 años, mientras que hoy, con las tecnologías actuales y el apoyo de la digitalización y la automatización, determinadas operaciones pueden completarse en 10 días o menos.

Al mismo tiempo, las tecnologías de operación remota permiten reducir significativamente el número de personas requeridas físicamente en campo, manteniendo especialistas conectados a las operaciones desde centros remotos y disminuyendo, además, la exposición del personal a riesgos operacionales.

Para Antonio, ese cambio ilustra por qué la digitalización no debe verse únicamente como una herramienta informática.

“Digital no reemplaza los taladros, las intervenciones físicas ni una buena ingeniería de yacimientos. Lo que hace es permitir que tomemos esas decisiones mucho mejor”, afirmó.

A través de los Performance Live Centers de SLB, por ejemplo, operaciones de campo pueden conectarse con especialistas que reciben información de superficie y fondo en tiempo real, identifican desviaciones y apoyan el diagnóstico y la toma de decisiones de manera remota.

El ejecutivo agregó que las plataformas digitales en la nube permiten integrar la información de campos completos —incluyendo pozos activos e inactivos— y utilizar analítica avanzada para identificar y jerarquizar candidatos de intervención. De la misma manera, determinados procesos de reprocesamiento sísmico que anteriormente podían tomar meses pueden completarse hoy en días, gracias a capacidades de cómputo en la nube e inteligencia artificial.

El siguiente nivel es pasar del monitoreo a la automatización. Antonio mencionó Neuro™️, la familia de soluciones autónomas de SLB, que integra sistemas inteligentes de superficie y subsuelo para crear ciclos continuos de retroalimentación, acelerar decisiones y, cuando las condiciones lo permiten, ejecutar ajustes operativos de forma automática.

En campos de Ecuador, explicó, ya existen aplicaciones donde el sistema puede identificar cambios en el comportamiento de la producción y responder ajustando automáticamente variables como la dosificación de químicos o la frecuencia de operación de una bomba.

También destacó OptiFlow™️ y OptiSite™️. La primera integra información de pozos y redes de producción para optimizar el comportamiento del sistema; la segunda extiende esa visibilidad a facilidades, equipos y ductos, utilizando información en tiempo real, modelos digitales y analítica para anticipar problemas de desempeño, mantenimiento e integridad.

La ventaja está en poder responder rápidamente, cuando cae la producción de un pozo, si el problema proviene del yacimiento, del pozo, de la BES o BCP, del sistema eléctrico o de las instalaciones de superficie. Con esa información, el operador puede determinar si necesita movilizar un workover, cambiar una bomba, modificar parámetros operativos o intervenir otra parte del sistema.

“Esto no es algo para dentro de 10 o 15 años; ya está disponible. Sin digitalización, avanzar hacia niveles de producción de 2 o 3 millones de barriles diarios tomaría más tiempo y costaría más, porque no existen recursos humanos ni técnicos ilimitados para hacerlo de otra forma”, sostuvo Antonio.

Equipos, energía e infraestructura

La tecnología, sin embargo, es solo una parte de la ecuación. César Álvarez, de MPSIUW, señaló que el mercado venezolano de bienes y servicios todavía debe desarrollar capacidad adicional para responder al crecimiento simultáneo de numerosos proyectos.

“Establecimos un plan de acción y encontramos que el mercado de bienes y servicios todavía no estaba listo para absorber todas nuestras necesidades”, explicó.

Desde la perspectiva del operador, Ludwin Mercado Hurtado, de Repsol, destacó que recuperar producción exige asegurar simultáneamente integridad mecánica, disponibilidad operativa y capacidad de tratamiento y evacuación. Producir un barril adicional sin capacidad para recolectarlo, procesarlo o transportarlo simplemente desplaza el cuello de botella a otra parte del sistema. El gas asociado, agregó, debe integrarse desde el inicio en esa planificación.

Claudio Villalobos, de ABB, puso el foco en la confiabilidad eléctrica y en el valor de los datos para conocer tasas de falla, priorizar activos y dirigir recursos hacia las instalaciones con mayor impacto productivo. La modernización de los sistemas eléctricos y de control, señaló, puede permitir producir más utilizando mejor la energía disponible.

Reinaldo Quintero, de PETROPYMI Fedeindustria, destacó a su vez a las empresas de ingeniería como vínculo entre tecnología e implementación en campo, además del valor del contenido local para desarrollar capacidades, empleo y una cadena de suministro sostenible.

El panel convergió así en una idea: incrementar la producción requiere trabajar simultáneamente sobre pozos, infraestructura, energía, equipos, datos y capacidad de ejecución.

En ese contexto, Antonio situó el punto de partida en la base productiva existente y en el uso de tecnología para identificar dónde puede generarse valor con mayor rapidez. Después, la digitalización, la automatización y la analítica permiten sostener ese desempeño y desplegar de forma más eficiente los recursos disponibles.

“Muchas veces, el barril más rápido no es el que viene del próximo pozo que vamos a perforar, sino el que podemos recuperar de manera más eficiente de los activos que ya tenemos”, resumió.