La Comisión Europea aprobó oficialmente un mecanismo de capacidad para España valorado en aproximadamente 9000 millones de euros durante los próximos 10 años, una decisión estratégica que busca garantizar la seguridad del suministro eléctrico en el país y acelerar las inversiones en almacenamiento energético, generación flexible y gestión de demanda. La medida, que estará vigente desde mayo de 2026 hasta 2036, llega después de varios años de análisis regulatorios y cobra especial relevancia tras el apagón registrado el 28 de abril de 2025.
El nuevo sistema permitirá que instalaciones de generación eléctrica, almacenamiento energético y grandes consumidores industriales participen en subastas para recibir una retribución económica por aportar estabilidad y firmeza al sistema eléctrico español. Entre los principales participantes estarán los ciclos combinados de gas, centrales hidroeléctricas de bombeo, sistemas de baterías y operadores especializados en reducción flexible del consumo energético.
El presupuesto estimado asciende a unos 900 millones de euros anuales, consolidando una de las mayores iniciativas energéticas aprobadas en Europa para reforzar la seguridad de suministro y facilitar la transición hacia una economía baja en emisiones. La medida también contempla la participación futura de países interconectados como Francia, Portugal, Andorra y Marruecos, fortaleciendo la integración energética regional.
La Comisión Europea concluyó que el mecanismo cumple con las normas comunitarias sobre ayudas estatales y considera que el sistema será fundamental para garantizar suficiente capacidad eléctrica durante períodos de escasez energética. El operador del sistema, Red Eléctrica, será el encargado de coordinar el esquema y remunerar la capacidad necesaria para mantener el estándar de fiabilidad aprobado por la Agencia de Cooperación de Reguladores de la Energía.
Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía y Productividad, aseguró que los mecanismos de capacidad son esenciales para mantener un suministro seguro en Europa siempre que se diseñen evitando distorsiones en la competencia energética. Según explicó, este nuevo esquema permitirá que España disponga de suficiente energía durante eventos críticos mediante procesos de licitación competitivos y transparentes.
El mecanismo también busca enviar señales claras de inversión para acelerar el desarrollo de almacenamiento energético y tecnologías de flexibilidad, consideradas fundamentales para sostener el crecimiento de las energías renovables. Analistas consideran que esta medida podría impulsar nuevas inversiones multimillonarias en baterías, bombeo hidroeléctrico y gestión inteligente de la demanda eléctrica durante los próximos años.
La aprobación representa además un paso estratégico dentro de los planes europeos para reforzar la resiliencia energética frente a crisis internacionales, volatilidad de precios y el aumento acelerado de la electrificación industrial y del transporte. España busca así consolidarse como uno de los mercados energéticos más importantes del sur de Europa y acelerar su transición hacia un modelo energético más estable, flexible y sostenible.






