La carrera global por asegurar el suministro de litio acaba de entrar en una nueva etapa tras el descubrimiento realizado por científicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Columbia. Un grupo de investigadores estadounidenses desarrolló un innovador método de extracción que promete reducir drásticamente los tiempos de procesamiento, disminuir el impacto ambiental y ampliar el acceso a reservas de litio que hasta ahora eran consideradas difíciles o inviables de explotar comercialmente.
El nuevo sistema, denominado S3E o extracción selectiva con disolvente conmutable, fue presentado en un estudio publicado en la revista científica Joule y ya está generando gran interés dentro de la industria energética y automotriz mundial. La tecnología fue diseñada para responder al crecimiento explosivo de la demanda de litio impulsada por la expansión de vehículos eléctricos, baterías industriales, sistemas de almacenamiento energético y proyectos renovables en todo el planeta.
Actualmente, cerca del 40 por ciento de la producción mundial de litio proviene de salmueras ubicadas principalmente en regiones desérticas como el Salar de Atacama en Chile o ciertas zonas de Nevada. Sin embargo, los métodos tradicionales requieren enormes piscinas de evaporación solar que pueden tardar hasta dos años en completar el proceso de extracción, además de consumir grandes volúmenes de agua y generar importantes impactos ambientales sobre ecosistemas locales.
Frente a este escenario, el equipo liderado por Ngai Yin Yip, profesor asociado de Ingeniería de la Tierra y Medio Ambiente de Columbia, logró desarrollar una alternativa mucho más rápida y eficiente. El nuevo sistema utiliza un disolvente sensible a la temperatura que permite separar el litio directamente desde las salmueras incluso cuando el mineral aparece en concentraciones muy bajas o mezclado con otros materiales similares como sodio, potasio o magnesio.
Los resultados de laboratorio mostraron cifras especialmente llamativas. El proceso S3E logró una selectividad hasta 10 veces superior frente al sodio y 12 veces mayor frente al potasio, mientras que además consiguió eliminar magnesio mediante una etapa química de precipitación. En pruebas inspiradas en las salmueras del Mar de Salton en California, el sistema recuperó cerca del 40 por ciento del litio en apenas cuatro ciclos utilizando el mismo lote de disolvente.
Uno de los aspectos más importantes del descubrimiento es que el método no requiere grandes lagunas de evaporación ni extensos procesos químicos adicionales. El sistema funciona aprovechando cambios de temperatura para modificar el comportamiento del disolvente, permitiendo capturar el litio a temperatura ambiente y liberarlo posteriormente en una corriente purificada cuando se calienta. Después, el disolvente puede reutilizarse nuevamente, reduciendo costos y residuos.
El Mar de Salton, utilizado como referencia para las pruebas, es considerado una de las reservas estratégicas más importantes de Estados Unidos. Diversos estudios estiman que esta región podría contener suficiente litio para fabricar más de 375 millones de baterías para vehículos eléctricos, convirtiéndose en una pieza clave para la independencia energética y tecnológica estadounidense.
Ngai Yin Yip destacó que la evaporación solar tradicional no podrá satisfacer la futura demanda global de litio, especialmente considerando el crecimiento acelerado de movilidad eléctrica y almacenamiento energético. Además, señaló que el nuevo sistema podría operar utilizando calor residual industrial o energía solar, incrementando todavía más su sostenibilidad.
Aunque los investigadores aclararon que el proyecto todavía se encuentra en fase experimental y de prueba de concepto, consideran que la tecnología tiene potencial para convertirse en una alternativa real frente a los actuales métodos dominantes de minería de roca dura y evaporación solar, ambos altamente cuestionados por su impacto ambiental.
La presión mundial por asegurar minerales críticos ha convertido al litio en uno de los recursos estratégicos más importantes de la próxima década. Expertos consideran que tecnologías como S3E podrían redefinir completamente la cadena global de suministro de baterías y acelerar la transición energética hacia sistemas más limpios, eficientes y sostenibles.






