Tu y yo somos uno mismo en el mercado petrolero

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La cercana relación de México con EE. UU. y cómo el COVID-19 la ha impactado.

 

Por Jaime Brito

 

Este difícil año ha cambiado en muchas formas la dinámica del mercado internacional, y México, como vecino cercano del refinador y productor de petróleo más grande del mundo, se ve impactado en diversas formas. Desde que la molécula sale del pozo petrolero, cómo se transporta, refina, cómo se comercia ya sea a nivel local o en el mercado internacional, el 2020 será recordado como un año donde la estacionalidad, las reglas de dedo y las señales típicas de la industria tienen que ser completamente olvidadas, al menos en muchos aspectos.

Es como cuando aquel entrenador Colombiano llevaba las riendas de la selección Mexicana previo al mundial de Rusia, y nada de lo que hacía tenía lógica ni era ortodoxo, muchos de los eventos que hemos observado en el mercado petrolero del 2020 son inimaginables y en ocasiones, contraintuitivos. Y lo interesante es que muchos expertos en la industria ni siquiera han comprendido el alcance de estos cambios y cómo modificarán de manera estructural al mercado en el mediano plazo.

Aquí describimos un par de ejemplos de esta cercana relación, dentro de la perspectiva del sector de hidrocarburos. No tocamos temas obvios o trillados, al contrario, temas que vale mucho la pena analizar con calma.

En el mercado de productos refinados:

Hace unos pocos días se anunció el cierre de un par de refinerías de parte de la empresa Marathon, una de ellas en California y otra en Nuevo Mexico. La refinería de Martinez California era un activo bastante importante, y a nivel mundial, cualquier empresa desearía tener en su cartera una refinería como esta: con una importante capacidad de refinación (unos 165 mil b/d), una gran Capacidad de coquización (casi 50 mil b/d) la cual la convierte en una refinería compleja, de alta conversión, lo cual abarata los costos de operación.

Pero, en el portafolio estratégico de la empresa este activo ya no era esencial y la caída de la demanda por el COVID-19 forzó la decisión, así que anunciaron el cierre de operaciones de refinación. Esto tiene implicaciones tremendas para la llamada Costa del Oeste (también referida en el mercado internacional como PADD V, o USWC). Esta región de los Estados Unidos siempre ha estado aislada del resto del país. No existen oleoductos con crudo o refinados conectando con el resto del país, y por lo tanto, el USWC siempre ha sido relativamente independiente, autosuficiente. Su balance de refinados siempre ha sido “el justo” y de hecho, esta región exporta poco, porque cubre primordialmente sus necesidades internas.

El cerrar una de las refinerías más complejas e importantes de la zona provocará una vulnerabilidad logística en esta zona, que necesariamente incrementará los precios locales de refinados. Pero lo más importante, incrementará la sensibilidad con la cual estos precios locales responderán a paros por mantenimiento, accidentes y otros problemas. En pocas palabras, los precios de gasolina o diésel en el USWC se volverán más volátiles y subirán de manera más rápida cuando existan variables que modifiquen la oferta o demanda.

Esto tiene implicaciones para México, porque, este incremento de precios en el USWC hará los flujos desde el Golfo (USGC) más factibles económicamente hablando. Exportar producto desde el USGC hasta el USWC es carísimo, ya que hay que cruzar el canal de Panamá. Pero un diferencial abierto para el diésel, por ejemplo, de entre 20 o 30 USD cents/galón entre ambas regiones facilitaría los flujos.

¿Y en todo esto donde quedó México? Pues nuestra costa del Pacífico siempre ha estado “corta” de refinados. No era tan fácil que llegaran cargamentos internacionales porque no existía la capacidad de almacenamiento en estos puertos del Pacifico para recibir grandes barcos. Pero hay inversión privada de terminales que poco a poco irán completándose en esta zona, al mismo tiempo que habrá más barcos del USGC circulando, gracias a este arbitraje más abierto.

Incluso podría darse el caso de cargamentos completos que salen del USGC y dejen un poco de carga en Lázaro Cárdenas, Guaymas o Rosarito, y después dejen el resto de la carga alrededor de Los Ángeles. Una nueva sinergia podría surgir de todo esto, y los más beneficiados serían los comercializadores, gasolineros y consumidores del Pacífico Mexicano, al tener más opciones de importación, compitiendo con Pemex, quien típicamente trae productos vía cabotaje a toda esta zona, desde Salina Cruz. Nadie sabe para quien trabaja.

En el mercado de crudo:

Hace casi un año el equipo de comercio internacional que exporta el crudo mexicano tomó una de las decisiones más acertadas en la historia comercial de Pemex: el modernizar su fórmula de precios de exportación para el crudo Maya. Fue un cambio poco comprendido por la población en general, pero de suma importancia para México, ya que al actualizar la fórmula de precios de exportación para el crudo Maya, México estaba garantizando un mecanismo para recibir el máximo valor por cada barril de crudo maya exportado a los Estados Unidos, su principal mercado internacional.

La fórmula utilizada antes para esta exportación tenía diversos componentes elegidos hace décadas, que eran anticuados para la realidad petrolera del 2019. En la nueva fórmula se eligió incluir al crudo WTI de Houston y al Brent. Todo perfecto.

Pero para abril del 2020 el precio utilizado en esa fórmula para el crudo WTI tuvo su prueba de fuego, algo inimaginable, al observarse una anomalía financiera provocada por la actividad del mercado de futuros. Usted se acordará de los noticieros, comentando que el precio el crudo andaba en territorio negativo. Se referían al precio de futuros del WTI.

El componente de esta fórmula de precios provocó que el cálculo resultante en el precio de la fórmula del Maya también diera negativo, y como recordará, fue estelar en noticieros y periódicos. Muchos incluso traían a colación la decisión de la Secretaria de Energía, en el sentido de que México no había querido aceptar el recorte de la OPEP+, como si eso hubiera tenido algo que ver con el asunto de los precios de futuros, lo cual fue una falta de previsión financiera. En mi opinión, la decisión de México en esa reunión fue la correcta, pero ya lo expliqué a detalle en otra nota.

En fin, el tema es que, usando otro crudo marcador o bien otro proveedor de precios de ese WTI, tal vez no se hubiera tenido el impacto de un precio negativo para el crudo mexicano visto el pasado 20 de abril.

Es un tema complicado, pero se refiere a la gran importancia de revisar las fórmulas de precios y estrategias comerciales en el contexto del COVID-19, ya sea para vender crudo domésticamente en México (y esto va para los privados, miembros o no miembros de la AMEXHI) o para las exportaciones internacionales.

Este tema específico del WTI y el precio del crudo Maya fue un tema provocado por el COVID-19 y la serie de consecuencias que desencadenó en los precios de mercado spot y de futuros. El equipo de exportaciones de Pemex ha hecho un trabajo fabuloso y sin duda estarán ya considerando una potencial actualización de sus precios marcadores, de la fuente de precios más adecuada para sus herramientas de comercialización, o bien continuar calculando un ajuste mensual con la formula actual.

Lo que sí es un hecho es que, al parecer tanto México como Estados Unidos forman parte de una gran región única, con interconexiones logísticas, comerciales y de precios inimaginables, y es un placer ayudar a resolver dudas en este sector.

Si usted desea revisar sus precios de importación de refinados, exportación de crudo, sus estrategias comerciales para estos y otros energéticos, le sugiero que utilice a gente con experiencia en el mercado internacional, que sea imparcial y tenga sus intereses como lo más importante. Y claro en Stratas Advisors estamos para servirle en todo lo necesario.

¡Nos vemos en la próxima!

Jaime Brito

Vicepresidente, Stratas Advisors.