La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dejó claro que su gobierno no busca incrementar de forma indiscriminada la producción de petróleo, sino garantizar el abasto energético nacional bajo un enfoque de sustentabilidad, seguridad energética y fortalecimiento estructural de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Durante su conferencia en Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que la prioridad no es alcanzar metas volumétricas como 800,000 barriles o incluso 1 millón de barriles diarios, sino asegurar que la producción sea suficiente para cubrir el consumo interno del país sin comprometer la estabilidad ambiental ni financiera del sector energético.
En este contexto, la mandataria subrayó que México continuará fortaleciendo a Pemex como empresa estratégica del Estado, manteniendo su papel central dentro de la política energética nacional y asegurando su viabilidad operativa a largo plazo.
Uno de los anuncios más relevantes fue la confirmación de un acuerdo de colaboración entre Pemex y la petrolera brasileña Petrobras, reconocida internacionalmente por su experiencia en exploración de aguas profundas y análisis de yacimientos complejos. Este convenio busca fortalecer las capacidades tecnológicas de México en la identificación de reservas probables y posibles, especialmente en campos maduros como Cantarell, donde aún podrían existir recursos en capas más profundas.
Claudia Sheinbaum explicó que Petrobras aportará tecnología especializada para el análisis geológico avanzado, lo que permitirá mejorar la eficiencia en la exploración y optimizar la recuperación de hidrocarburos en zonas ya explotadas, incrementando potencialmente la vida útil de los yacimientos existentes.
La presidenta también confirmó que su administración mantendrá y reforzará el esquema de contratos mixtos, un modelo en el que empresas privadas participan junto con Pemex en proyectos energéticos de largo plazo. Este sistema busca abrir oportunidades de inversión principalmente a empresas mexicanas que ya prestan servicios a la petrolera estatal, pero bajo reglas que garanticen que los beneficios estratégicos permanezcan en manos del Estado.
Sheinbaum explicó que estos contratos permitirán una mayor eficiencia operativa, acceso a nuevas tecnologías y una mejor distribución de riesgos en proyectos de exploración y producción, sin perder el control estratégico de los recursos energéticos nacionales.
En materia de reservas, la mandataria recordó la clasificación utilizada por la industria petrolera, donde las reservas “probadas” son aquellas confirmadas mediante perforaciones, mientras que las “probables” y “posibles” requieren estudios adicionales. En este sentido, destacó que Pemex ya cuenta con yacimientos importantes confirmados, lo que garantiza una base sólida para la producción futura.
El enfoque del gobierno mexicano se centra en una transición energética ordenada, donde la producción de petróleo se mantenga alineada con la demanda interna, mientras se fortalecen capacidades técnicas, alianzas estratégicas internacionales y mecanismos de inversión que aseguren la sostenibilidad del sector.






