Coinciden Covestro y ANIQ en la necesidad de impulsar la economía circular en la Industria química

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Un camino hacia un modelo de economía circular resulta fundamental en todas las actividades económicas, pero su papel cobra relevancia en la industria química y del plástico, pues se estima que el 6% del consumo mundial de petróleo se debe a la producción de plásticos, además, genera el 7% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

En dicho contexto, la ONU Medio Ambiente señala que una economía circular podría reducir hasta 99% las emisiones y los desechos industriales en algunos sectores, por lo que resulta una opción en el corto plazo para la sustentabilidad del sector.

Covestro quiere acelerar el cambio hacia la circularidad, y contribuir así al objetivo de lograr una economía neutral en gases de efecto invernadero y, por lo tanto, a la descarbonización del sector. La compañía líder en la producción de polímeros de alto rendimiento, de origen alemán y con presencia en 22 países, planea transformar integralmente sus actividades, procesos, productos e instalaciones para ser completamente circular.

“Con una visión innovadora, desde 2019 iniciamos a nivel mundial una transición hacia la adopción de un modelo de economía circular, lo que supone nuestro compromiso por cuidar el valor de los productos y materiales de principio a fin, y agotar al máximo su vida útil. Nuestro enfoque está basado en generar y utilizar materias primas alternativas, implementar un reciclaje innovador, así como el uso de recursos energéticos renovables”, explicó Arturo Molina, director general de Covestro en México.

Por su parte, la industria química en México también se encuentra en un momento clave hacia una transición de la economía lineal a la circular, a través del desarrollo de productos más sustentables que satisfagan las necesidades del consumidor, incorporando criterios medioambientales en su producción, así como aplicando planes de manejo posconsumo.

Al respecto, Miguel Benedetto, director general de la Asociación Nacional de Industria Química (ANIQ), expresó: “desde 2018, en la ANIQ lanzamos la declaratoria para aplicar los principios de la filosofía de economía circular impulsada por la Fundación Ellen MacArthur, asimismo somos promotores y firmantes del Acuerdo Nacional de la Nueva Economía de los Plásticos, promovido en el Senado de la República”.

Dicho acuerdo incluye, para el caso de la industria química y del plástico, entre otros: la implementación de cero pérdida de gránulos plásticos denominados “pellets”; el ecodiseño de envases, empaques y embalajes plásticos; establecer estándares de calidad en las resinas recicladas para su reincorporación a la cadena de valor, así como la participación activa en planes de manejo posconsumo y campañas de educación sobre gestión de residuos.

Dentro de su compromiso por producir y utilizar materias primas alternativas, Covestro ya ofrece productos con una tecnología innovadora para producir componentes plásticos básicos (polioles) a partir del CO2, para fabricar colchones, pisos deportivos y piezas para interiores de autos, asimismo, se utilizan materias primas de base biológica (biomasa) para fabricar endurecedores para pintura automotriz, recubrimientos textiles y materias primas para cosméticos.

“Con la idea de sumarnos a los esfuerzos globales por garantizar un óptimo y  mejor desarrollo de nuestra industria, como representantes del 95% de la producción privada de químicos de nuestro país, a través de las 258 empresas asociadas dentro de la ANIQ, estamos convencidos de que una estrategia de economía circular es crucial para reducir la cantidad de residuos desde su fuente, elevar las tasas de acopio y reciclaje a lo largo la cadena de valor”, finalizó Miguel Benedetto.

Por su parte, Arturo Molina –también responsable de la Planta de Covestro ubicada en Ecatepec, Estado de México– concluyó que para lograr un cambio de paradigma hacia una economía circular es necesaria la cooperación de diversos actores, ya que ninguna entidad puede volverse completamente circular por sí sola; pues los desafíos a resolver y las tareas que esto implica son demasiado complejas para lograrlo de manera aislada.