Impedir la entrada de inversión privada pone en riesgo 3,000 mdd anuales al mercado eléctrico mayorista

De acuerdo con el IMCO, los beneficios principales de apostar por la IP en el sector energético mexicano son: menores costos para Pemex y CFE, menores costos para las finanzas públicas y ahorros económicos para todos los mexicanos.

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Luego de que los órganos reguladores del sector energético nacional se reunieran con el presidente Andrés Manuel López Obrador para acordar un trato regulatorio preferencial a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) indicó que favorecer a las empresas productivas del estado paraliza la inversión privada en el sector eléctrico hacia el futuro.

Para conocer más a detalle las consecuencias que implicaría brindar un trato especial tanto a Pemex como a la CFE, Global Energy entrevistó en exclusiva a Oscar Ocampo, líder de proyectos de Energía del IMCO, quien aseguró que: “En caso de que se concreten los 17 puntos en materia de políticas públicas que conforman el memorándum del presidente, el panorama del sector energético mexicano es desalentador, porque implica violar la ley de la industria eléctrica, de la CFE, de los órganos reguladores, así como la ley federal de competencia económica, situación que se traduciría en cancelar de facto toda la inversión privada en el sector”.

De acuerdo con Ocampo, los beneficios principales de apostar por la inversión privada nacional e internacional en el sector energético mexicano son: menores costos para la CFE, menores costos para las finanzas públicas y ahorros económicos para todos los mexicanos.

En este sentido, el especialista explicó que adquirir electricidad de los Productores Independientes de Energía (PIE) es para la CFE 35% más barato, y adquirir energía a través de subastas de largo plazo es 60% más barato. Es decir, el impacto en la hoja de balances de la CFE sería enorme, tomando en cuenta que genera pérdidas en todas sus subsidiarias que operan centrales de generación, a excepción de Genco V, que es la encargada de gestionar los contratos con los PIE´s.

Por otra parte, destacó que tan sólo en 2019 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público transfirió a la CFE $75 mil millones de pesos para compensar pérdidas por subsidios a las tarifas domésticas de bajo consumo y por subsidios a tarifas agrícolas, mientras que en 2018 esta cifra fue de $81 mil millones de pesos, lo que quiere decir que la energía más barata impacta positivamente a las finanzas públicas.

“A todos los mexicanos nos conviene porque queremos que nos llegue un recibo de luz más bajo, pero también para el desarrollo de la industria, en donde se busca precios competitivos y confiabilidad de la red para evitar su saturación. En general, todo lo anterior tiene un impacto inflacionario, porque si la industria tiene energía más cara, los productos serán más costosos, además de que esto se va a reflejar en el salario de los trabajadores”, precisó.

Otro de los riesgos principales que se corre al impedir la entrada de inversión privada en el sector, es que la CFE tendría que asumir el costo de los tres mil millones de dólares anuales que aproximadamente generaban las inversiones hechas en el mercado eléctrico mayorista a partir de las subastas de largo plazo, pero considerando el presupuesto presentado en el Paquete de Egresos de la Federación para el 2021, en el cual se tienen etiquetados $32 mil millones de pesos para inversión en nueva capacidad de generación, no alcanzaría para completar la demanda de energía que cubre la iniciativa privada.

Ante este panorama, el experto señaló que la mejor manera de optimizar recursos y obtener mayores resultados por parte de la CFE es invertir su presupuesto en transmisión y distribución, así como en uno de sus negocios más rentables, que es la comercialización de combustibles, más específicamente del gas natural.

“CFE Energía y CFE Internacional son dos empresas filiales que tienen muy buenas utilidades. Los últimos datos publicados en 2018 reflejan ganancias en el orden de los $5 mil millones de pesos. Además, el gas natural es un precursor indispensable para que la industria se desarrolle en regiones donde actualmente no hay”, puntualizó.

Con el objetivo de fortalecer la competitividad energética en el país, el líder de proyectos de energía del IMCO recomendó fomentar la inversión en energías renovables para aprovechar la capacidad de generación eólica y solar.

“El Centro Nacional de Control de Energía (CENCACE) se queja de la confiabilidad en el sistema por las intermitencias, pero la mejor manera de minimizar ese riesgo es con más energía renovable, más paneles solares y más parques eólicos ubicados estratégicamente dentro de la geografía de México. Lo mejor que se podría hacer es duplicar la apuesta por las energías renovables; hay que aprovechar la capacidad eólica de Oaxaca y Baja California Sur o la capacidad fotovoltaica de Yucatán, sin embargo, esto no pasa porque se obstaculiza la entrada de nuevas inversiones en energías renovables o no se da la certidumbre jurídica que se requiere”, recalcó.

Para concluir, Oscar Ocampo reiteró que la prioridad del IMCO es contribuir al debate público con ideas de política pública que permitan el desarrollo del sector, acelerar la transición energética a través de un mercado competido; apostar a las energías renovables, incrementar la competitividad de las regiones del país con acceso al gas natural, reducir la dependencia de Pemex en las finanzas públicas, y que las inversiones del gobierno federal en el sector energético se hagan donde generen valor y sean rentables.