El sector energético mexicano suma un nuevo movimiento estratégico en almacenamiento eléctrico. La empresa Los Santos Solar II inició oficialmente el proceso ambiental ante la Semarnat para desarrollar un sistema BESS de 60 MW y 240 MWh en Ahumada, Chihuahua, un proyecto valuado en aproximadamente 115 millones de dólares que busca aliviar las restricciones operativas del nodo Moctezuma, uno de los puntos más sensibles para la generación fotovoltaica del norte del país.
La infraestructura contempla la instalación de 118 contenedores de baterías de litio-ferrofosfato LFP de tecnología Sungrow, además de 59 sistemas de transformación eléctrica diseñados para almacenar excedentes solares durante el día y liberarlos en horarios de máxima demanda energética. El proyecto ocupará una superficie de más de 15,600 metros cuadrados y tendrá una vida útil proyectada de 25 años.
El desarrollo llega en un momento donde México enfrenta una creciente presión sobre su red eléctrica debido al incremento acelerado de proyectos renovables. El nodo Moctezuma se ha convertido en uno de los principales puntos de congestión energética del país, por lo que este sistema de almacenamiento pretende reducir limitaciones al despacho solar y disminuir la dependencia de generación fósil durante las horas nocturnas.
La documentación presentada señala que las baterías operarán con eficiencias superiores al 90% y tiempos de respuesta de apenas milisegundos, características que posicionan al proyecto como uno de los sistemas de almacenamiento electroquímico más relevantes actualmente en evaluación dentro del mercado mexicano.
La inversión estará concentrada principalmente en la fase constructiva, que absorberá cerca del 88% del capital total, equivalente a más de 101 millones de dólares. Además, el proyecto contempla una línea de interconexión subterránea y obras complementarias para garantizar estabilidad operativa y flexibilidad energética en la región.
El avance de este tipo de sistemas BESS refleja el cambio estructural que vive el sistema eléctrico mexicano, donde el almacenamiento comienza a jugar un papel central para sostener la expansión de la energía solar y evitar saturaciones en nodos críticos de transmisión.






