En un entorno de mayor fiscalización, cambios regulatorios y presión sobre sectores tradicionales como el oil & gas, la compañía suiza redefine su estrategia en el país para ofrecer mejores soluciones a sus clientes
Por Diego Aguilar
En México, la regulación dejó de ser un asunto accesorio para la industria y se convirtió en un factor determinante para operar, invertir y crecer. Cambios fiscales, mayor escrutinio del Sistema de Administración Tributaria (SAT), nuevas obligaciones en controles volumétricos y normas ambientales han elevado la exigencia técnica para empresas de energía, manufactura y consumo. En ese contexto, Endress+Hauser Group encontró un reto y también una oportunidad para reposicionar su modelo de negocio en el país.
“Hoy ya no basta con medir. El verdadero reto es qué hacer con toda la información que se genera”, explicó Tania Galíndez Olascoaga, Projects and Solutions Manager de Endress+Hauser en México. La ejecutiva subrayó que, si bien hace algunos años el problema era la falta de datos, ahora el desafío es procesarlos, interpretarlos y convertirlos en decisiones oportunas, particularmente en un entorno regulatorio cada vez más complejo.
La compañía suiza, que es de origen familiar y posee presencia global, apostó en México por una estrategia que va más allá de la venta de tecnología de medición. Su enfoque se centra en soluciones integrales que permiten a las industrias cumplir con la normatividad fiscal y ambiental, al tiempo que ganan eficiencia operativa y visibilidad sobre sus procesos.
“Los clientes nos han pedido que los acompañemos en la toma de decisiones. No solo quieren saber cuánto miden, sino qué les están diciendo esos datos para decidir dónde invertir, cómo eficientar su operación y cómo servir mejor a sus propios mercados”, señala Galíndez.
Uno de los pilares de esta estrategia es el cumplimiento regulatorio. Endress+Hauser ofrece en México soluciones completas para controles volumétricos en gas natural y petrolíferos, un requerimiento clave de la miscelánea fiscal del SAT. A ello se suma su experiencia en la Ley Nacional de Aguas, particularmente en la NMX-179, relacionada con el consumo y medición de agua.
“No se trata solo de vender equipos. Acompañamos al cliente desde la interpretación de la ley, la instalación y la verificación, hasta el mantenimiento de las soluciones”, apuntó. La empresa incluso ofrece pólizas de servicio para asegurar que los sistemas sigan cumpliendo con la normatividad a lo largo del tiempo.
Este acompañamiento cobra relevancia en un mercado donde, pese a que la ley es clara, todavía existen actores que no cumplen plenamente con los requisitos de medición, ya sea por desconocimiento o por desinterés. “Somos una empresa ética, experta en automatización. Hacer negocios en México implica cumplir con ciertas reglas y nuestra invitación siempre es a hacerlo dentro del marco normativo”, sostiene la experta.
Diversificación ante un oil & gas retador
El crecimiento sostenido que estamos buscando también se conecta con la diversificación. Aunque el petróleo, el gas y la energía seguirán siendo relevantes para Endress+Hauser, la empresa reconoció que en México estos sectores dependen en gran medida de decisiones presupuestales federales, lo que limita la visibilidad de inversión.
“Sabemos que hay industrias donde hoy la inversión es más reactiva que proactiva. Por eso buscamos oportunidades en otros sectores donde vemos mayor dinamismo económico”, explicó Galíndez.
Entre ellos destacan alimentos y bebidas, consumo masivo, química y automotriz. Señaló que hay empresas de calidad y nivel global con inversiones recientes en el país, y que refuerzan la tesis de que el consumo sigue siendo un motor industrial en México, incluso en medio de la volatilidad global.
Esta diversificación permitió a Endress+Hauser balancear su portafolio y reducir la dependencia de sectores tradicionalmente ligados al ciclo energético. Al mismo tiempo, exige adaptar o tropicalizar soluciones globales a un mercado como el nuestro. “El mercado mexicano es retador. Hoy un proyecto puede ser evaluado por ocho personas, cuando antes eran dos o tres”, detalló la ejecutiva.
Endress+Hauser, México, T-MEC y una oportunidad
Para Endress+Hauser, la industria mexicana ya no está rezagada tecnológicamente, pero sí enfrenta el desafío de integrar información, cumplir regulaciones y responder con rapidez. En este sentido, la entrevistada afirmó que la empresa añadió herramientas de analítica avanzada y proyectos a la medida para ayudar a sus clientes a transformar datos en decisiones de negocio, desde eficiencia energética hasta planeación de inversiones.
“Escuchamos al cliente, entendemos sus retos y necesidades y lo convertimos en un proyecto o una solución. Queremos ser partners, no solo proveedores”, afirmó Galíndez.
Este enfoque también permitió a la compañía sortear la incertidumbre asociada a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a los cambios en la política comercial de Estados Unidos. Ante ello, la empresa ajustó su logística para no trasladar costos adicionales a sus clientes. “Hemos sido creativos y resilientes. No controlamos las decisiones políticas, pero sí controlamos cómo respondemos a ellas”, enfatizó.
Pese a los retos, Endress+Hauser mantiene una visión optimista sobre México. Por tamaño de mercado, base industrial y demografía joven, el país se mantiene como uno de los más relevantes dentro de los planes globales de la compañía. “México es un país clave para Endress+Hauser. El potencial que tiene es enorme y queremos seguir creciendo aquí, acompañando a las industrias que están invirtiendo y transformándose”, señaló.
La estrategia, abundó, pasa por equilibrar la visión interna de crecimiento con la lectura constante del entorno nacional e internacional: regulación, política pública, comercio exterior y evolución tecnológica.
Más mujeres en la industria, sin etiquetas
Más allá de la tecnología y la regulación, Galíndez también envió un mensaje a las mujeres que buscan abrirse paso en sectores tradicionalmente dominados por hombres, como el energético y el industrial. “Hay que borrar la etiqueta de género. No se trata de si somos mejores o peores, sino de saber que hay espacio para que las mujeres crezcan, se desarrollen y sean plenas en esta industria”, afirmó.
La ejecutiva subrayó la importancia de impulsar vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde edades tempranas y de perder el miedo a estas disciplinas. “Si trabajan fuerte, no hay ningún impedimento para lograrlo”, concluyó.






