Petróleos Mexicanos continúa bajo la atención de los mercados internacionales luego de que Moody’s Ratings confirmara la calificación B1 de la compañía, manteniendo una perspectiva estable, aunque dejando claro que la empresa energética todavía enfrenta importantes desafíos financieros y operativos en los próximos años.
La agencia calificadora señaló que la estabilidad de Pemex depende en gran medida del respaldo del Gobierno de México, al considerar que existe una expectativa de apoyo “muy alto” y permanente hacia la petrolera por su papel estratégico dentro de la seguridad energética nacional.
De acuerdo con el análisis de Moody’s, Pemex mantiene un perfil financiero presionado por flujo de efectivo negativo, elevados niveles de deuda y necesidades de financiamiento que rondarán los 14.9 mil millones de dólares anuales entre 2026 y 2028. La calificadora destacó que la empresa continúa dependiendo de refinanciamientos y apoyo extraordinario para cumplir con sus compromisos financieros y operativos.
Uno de los factores que sostuvo la confirmación de la calificación fue el respaldo presupuestal contemplado por el Gobierno de México para 2026, además de mecanismos de apoyo financiero mediante bancos de desarrollo y ajustes relacionados con reformas en materia de pensiones.
Moody’s también reconoció que la producción upstream de Pemex ha mostrado cierta estabilización en meses recientes; sin embargo, advirtió que todavía no existen señales claras de una recuperación estructural capaz de incrementar significativamente la producción petrolera en el largo plazo.
La calificadora añadió que el negocio de refinación continúa siendo uno de los puntos más complejos para la empresa, debido a problemas de eficiencia operativa, menores ingresos por exportaciones y restricciones derivadas de los controles en precios de combustibles. Todo esto limita la capacidad de Pemex para mejorar sus márgenes financieros y fortalecer su flujo de efectivo.
Al cierre de marzo de 2026, Pemex contaba con aproximadamente 8 mil millones de dólares en efectivo y otros 5.7 mil millones disponibles en líneas de crédito revolventes comprometidas, recursos destinados principalmente a cubrir obligaciones de corto plazo y vencimientos financieros inmediatos.
La agencia también advirtió que cualquier reducción en el respaldo gubernamental, un deterioro operativo mayor o un incremento significativo en la deuda podrían generar nuevas presiones negativas sobre la calificación de la petrolera mexicana.
A pesar de los retos, Moody’s considera que Pemex seguirá siendo una pieza clave dentro de la estrategia energética del país, especialmente por su importancia en producción, refinación y abastecimiento de combustibles para México.






