México requiere una política energética nueva e incluyente en materia de inversión

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Dadas las circunstancias por las que hoy atravesamos a nivel mundial, que han derivado en la sobreoferta de petróleo y la caída histórica de sus precios, México necesita buscar una política energética distinta, que sea incluyente en materia de inversión, para lograr atraerla por encima de la competencia que representa en este sentido el accionar de otros países.

Aunque hoy no es el momento, necesariamente, de vender, sí lo es de continuar proyectos de extracción a largo plazo y eso lo saben hacer muchas empresas a nivel global, por lo que el enfoque tiene que estar en cómo puede bajarse el costo de operación de Pemex a niveles de otras empresas petroleras mundiales.

Así lo dijo el Ingeniero Larry Rubín, Presidente de American Society, durante su intervención en el tercer panel de la Expo Petrolera Virtual de Oil and Gas Alliance: “Desplome de los precios del petróleo. Crisis en la industria petrolera mexicana. ¿Cómo enfrentar esta crisis en México?”, moderado por el Ingeniero Alfredo García, CEO de Siete Energy.

Y enfatizó que, considerando que nuestro país compite con muchas otras naciones y no es el único mercado al que están apostando las grandes compañías petroleras del mundo, México tiene que encontrar la forma de resultar más atractivo, pues necesita de la experiencia, tecnología y especialistas internacionales que, a nivel global, están detonando el desarrollo de la industria petrolera, para ayudar así a desarrollar la de nuestra nación.

Contextualizó que la sobreoferta ha hundido a la mezcla mexicana en más de un diez por ciento y, si tenemos presente que producirla le cuesta al país aproximadamente 40 dólares, la realidad que salta a la vista es que es más barato comprarla del extranjero para consumo interno.

La mejor estrategia, por ahora, es almacenar todo el petróleo que se está produciendo en el país y venderlo después más caro, tal como lo han hecho otras naciones. Estados Unidos, por ejemplo, subió su promedio de 473 millones de almacenamiento a 484. La mejor apuesta es, definitivamente, buscar este tipo de estrategias”, apuntó.

En este sentido, la Lic. Diana María Pineda Esteban, Socia en González Calvillo S.C., afirmó que el almacenamiento es además una alternativa efectiva para colocar el sobreinventario y permitir una recuperación de los costos. En suma, es un área de oportunidad donde la IP puede invertir sin necesidad de licitación, dado que es una actividad permisionada.

“Puede ser una buena oportunidad para la industria del sector de hidrocarburos en México y también es una alternativa necesaria, ya que el almacenamiento de crudo y gas en el país es insuficiente y al día de hoy depende al cien por ciento de la empresa productiva del Estado, que ni siquiera cuenta con el suficiente para sí misma”, destacó.

Por su parte, Merlin Cochran, Director General de Amexhi, retomó que la Agencia Internacional de Energía abordó el impacto de la crisis sanitaria sobre la demanda de hidrocarburos y lo estimó en 29 millones de barriles por día tan solo para este mes, señalando que, aún si se llegase a recuperar la economía, se tendrían nueve millones de barriles menos en promedio para este año, lo que merma años de crecimiento en la demanda y tiene implicaciones a nivel nacional e internacional.

“El tema es también cómo operar dentro del panorama de la pandemia, navegar y dar continuidad a los negocios y operaciones, mantener proveedores y seguir cumpliendo los compromisos”, subrayó.

En este contexto, Diana Pineda comentó que quizás el acuerdo alcanzado por la OPEP en términos de disminución de producción no fue suficiente, pues se reducirán alrededor de diez millones de barriles al día, mientras el NY Times calcula que la demanda bajará entre 25 y 35 millones de bpd.

Opinó que frente a este panorama, México tiene que volverse más selectivo en cuanto a los recursos que explotará, especialmente, a corto y mediano plazo, a fin de sumar eficiencia a las inversiones que realizará, es decir, determinar cuidadosamente qué tipo de crudo pretende extraer, en qué costos va a incurrir, de qué manera lo pretende llevar a cabo, si va a ser con inversión por parte de Pemex o si va a compartir el costo financiero con privados y qué oportunidades ofrecerá a estos últimos. Todo esto, sin dejar de lado la evaluación de si es momento de extraer para refinar o para almacenar.

Al respecto, el Ingeniero José Friedrich García, Subsecretario de Promoción y Atracción de Inversiones de la Sedec de Tabasco, reiteró que hay que plantear estrategias de corto y largo plazo. A corto plazo, porque con los planes que ya están en marcha, es preciso decidir si continuar trabajando con los campos caros o baratos, teniendo en mente que se puede aprovechar el seguro disponible para optar por explotar los caros, que pagan un diferencial considerable, y guardar los baratos para el año siguiente, cuando a lo mejor la cobertura sea más cara o no se tengan los recursos suficientes.

Sin embargo, hablando de largo plazo, se debe pensar qué hacer con los nuevos yacimientos y descubrimientos, resultantes de las campañas y actividades de exploración y perforación de las grandes petroleras del sector privado. “Yo creo que el reto será de estrategia para decidir, con números, con las tecnologías y la disponibilidad de ellas, si convienen más las actividades de exploración o de perforación“, sugirió.

Expresó que, para salir de la debacle económica en la que seguramente caerá México, hay que anticiparse a analizar la mejor forma de arrancar los motores de desarrollo y tenerlos listos para cuando sea tiempo de ponerlos en marcha, a través de acuerdos, convenios, alianzas, contratos con privados para fomentar inversión, etcétera.

Por tal motivo, el Ingeniero Larry Rubín manifestó que la atracción de empresas extranjeras del sector dependerá de la certidumbre que se les pueda dar en cuanto al respeto hacia sus proyectos a largo plazo, sin constantes cambios en las reglas del juego. “Esto nos lleva también a replantear la política energética hoy, pues será complicado seguir comprando coberturas a precios razonables. Pemex, como motor principal de la industria petrolera en México, tiene que cambiar totalmente la perspectiva de lo que está haciendo y cómo lo está haciendo”, finalizó.