El organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) ha emitido una alerta sobre el fuerte impacto que el incremento del precio del petróleo puede generar en las economías más vulnerables del mundo, estimando que la factura anual por importaciones de crudo podría aumentar hasta 20.000 millones de dólares si las condiciones actuales del mercado energético se mantienen.
El informe detalla que los países menos adelantados serían los más afectados por este incremento, ya que tendrían que asumir aproximadamente 16.000 millones de dólares adicionales en costes de importación energética, mientras que los pequeños Estados insulares en desarrollo enfrentarían un impacto adicional cercano a los 4.000 millones de dólares, lo que representa una presión considerable sobre sus finanzas públicas.
UNCTAD advierte que en varios casos este aumento podría superar el 5% del producto interior bruto, lo que implica una carga macroeconómica significativa que limita la capacidad de inversión en sectores esenciales como salud, educación e infraestructura. Entre los ejemplos más afectados se encuentran Mauritania con un impacto del 7,3% del PIB, Gambia con un 6,3%, Vanuatu con un 5,8%, Maldivas con un 5,2% y Burkina Faso con un 5%, reflejando la magnitud del desafío económico.
El análisis subraya que el encarecimiento del petróleo no solo afecta directamente las importaciones de energía, sino que también tiene efectos secundarios en la economía global, aumentando los costes del transporte y del flete, generando presiones inflacionarias y debilitando el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en economías de bajos ingresos.
La organización también destaca que este fenómeno ocurre en un contexto geopolítico sensible, donde el Estrecho de Ormuz ha sido una de las rutas estratégicas más importantes del mundo, canalizando cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo antes de la crisis actual, lo que amplifica la volatilidad del mercado energético.
El estudio de UNCTAD analiza un total de 75 economías vulnerables, de las cuales 65 son importadoras netas de petróleo, con una fuerte dependencia de combustibles refinados que incrementa su exposición a las fluctuaciones del mercado internacional.
En conjunto, estos países representan una población cercana a los 1.000 millones de personas, donde aproximadamente el 30% vive con menos de 3 dólares diarios, lo que evidencia la fragilidad estructural de estas economías frente a choques energéticos externos.
Expertos en desarrollo internacional señalan que este tipo de incrementos en los precios energéticos pueden generar un efecto dominó en la estabilidad fiscal y social de los países más pobres, aumentando la desigualdad global y dificultando el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.






