La compañía de motores de aviación GE Aerospace anunció, durante el Salón Aeronáutico de Farnborough, un hito histórico para la industria aeroespacial al concretar con éxito el primer vuelo del mundo utilizando un sistema de propulsión eléctrica híbrida por encima de los 30,000 pies de altura, alcanzando los niveles habituales de operación de los aviones comerciales de pasajeros.
La campaña de pruebas, desarrollada bajo el proyecto Electrified Powertrain Flight Demonstration (EPFD) de la NASA, incluyó un vuelo continuo en modo híbrido de más de dos horas de duración y concluyó con un vuelo trasatlántico hasta el Reino Unido, demostrando la viabilidad técnica y operativa de los sistemas de propulsión eléctrica para la aviación del futuro.
El histórico ensayo se realizó utilizando una aeronave Saab 340B modificada en su ala derecha para alojar el sistema de propulsión híbrido de clase megavatio y multikilovoltio desarrollado por GE Aerospace. Este sistema integra motores-generadores, convertidores, inversores y controladores avanzados, además de transmisiones de Avio Aero, hélices de Dowty e intercambiadores de calor de Unison.
La plataforma se complementó con baterías provistas por BAE Systems y una góndola especializada diseñada por Aurora Flight Sciences, subsidiaria de Boeing. Para la integración de sistemas y la operación aérea, GE Aerospace colaboró estrechamente con la firma BETA Technologies, cuyos pilotos comerciales participaron activamente en los vuelos de prueba y en el traslado transatlántico del avión laboratorio.
Esta iniciativa forma parte de una estrategia tecnológica de más de una década orientada a mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la aviación comercial, afrontando desafíos críticos como la gestión térmica de alta potencia, las bajas presiones atmosféricas y la densidad energética. Con esta validación a gran altitud, GE Aerospace impulsa el desarrollo de tecnologías clave que también respaldan el programa RISE de CFM International, su empresa conjunta con Safran Aircraft Engines.
Este programa busca reducir en más del 20% el consumo de combustible respecto de los motores comerciales actuales, mediante arquitecturas avanzadas como el Open Fan y sistemas eléctricos de asistencia a la propulsión.






