La administración de Donald Trump analiza aplicar una suspensión temporal del impuesto federal sobre la gasolina en Estados Unidos en un momento donde los precios energéticos mantienen fuerte presión sobre consumidores, transporte y cadenas logísticas en todo el país.
El mandatario estadounidense confirmó que estudia retirar temporalmente el impuesto federal de 18 centavos por galón como medida de alivio económico ante el encarecimiento de los combustibles derivado del conflicto geopolítico con Irán y la volatilidad del mercado petrolero internacional.
La propuesta aparece mientras el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4.52 dólares por galón este lunes, reflejando el impacto que ha tenido la tensión en Medio Oriente desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero. El incremento en los costos energéticos también comienza a generar preocupación sobre nuevas presiones inflacionarias dentro de la economía estadounidense.
Durante declaraciones a CBS News, Trump señaló que la intención sería eliminar temporalmente el impuesto y posteriormente reintroducirlo de manera gradual una vez que los precios internacionales del petróleo y la gasolina registren una reducción sostenida.
El presidente también descartó cualquier plan inmediato de apoyo financiero para las aerolíneas estadounidenses pese al incremento de los precios del combustible de aviación. Según explicó, las compañías aéreas continúan operando con estabilidad y hasta el momento no existe una propuesta formal de rescate económico sobre la mesa.
Las declaraciones fueron respaldadas parcialmente por el secretario de Energía, Chris Wright, quien afirmó durante una entrevista televisiva que el Gobierno estadounidense se encuentra preparado para evaluar mecanismos fiscales que permitan reducir temporalmente el costo de la gasolina para millones de automovilistas.
La situación energética comienza además a generar movimientos fiscales en distintos estados del país. Indiana, Kentucky y Georgia ya iniciaron acciones para aplicar recortes temporales a impuestos estatales sobre combustibles con el objetivo de disminuir el impacto sobre los consumidores en estaciones de servicio.
Analistas energéticos consideran que la propuesta de Trump busca contener el descontento social generado por el encarecimiento de la gasolina y evitar una desaceleración en el consumo interno, especialmente durante la temporada de mayor movilidad en Estados Unidos.
El conflicto con Irán sigue siendo uno de los principales factores de presión para el mercado petrolero global. La incertidumbre sobre el suministro internacional de crudo mantiene elevada la volatilidad del Brent y del WTI, mientras operadores energéticos monitorean posibles afectaciones sobre rutas estratégicas y exportaciones en Medio Oriente.
Especialistas advierten que una reducción temporal del impuesto federal podría aliviar parcialmente el precio final en las gasolineras, aunque el verdadero comportamiento de los combustibles seguirá dependiendo de la evolución geopolítica y de los niveles internacionales del petróleo durante las próximas semanas.






