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Soberanía Energética

Por Manuel Rodríguez González

En el contexto global actual, la soberanía de México cobra una relevancia estratégica, particularmente en el ámbito energético. Más que un ideal político, la autosuficiencia es hoy una necesidad de seguridad nacional. La posición que asume la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, para defender este patrimonio tiene una trascendencia histórica por tres motivos fundamentales:

Primero, hace frente a la volatilidad de los precios de los hidrocarburos derivada de la inestabilidad en Medio Oriente. Segundo, plantea el reto de aprovechar responsablemente nuestros propios recursos no convencionales para garantizar el suministro. Y tercero, da un paso decisivo para superar la dependencia que mantenemos con los Estados Unidos en materia de gas natural.

El diagnóstico sobre el gas natural es duro, pero es indispensable asimilarlo en toda su dimensión para resolverlo: de los 9,100 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) que consume el país, importamos 6.8 MMpcd; es decir, el 75% proviene de campos no convencionales estadounidenses.

La complejidad para nuestra seguridad energética radica en que más del 60% de la electricidad consumida por la población y el sector económico se genera a partir de gas seco. Como agravante, México carece de una infraestructura robusta de almacenamiento; prácticamente «vivimos al día», pues las reservas se reducen a la molécula que circula en los gasoductos.

Este panorama reclama la urgencia de explotar los recursos propios de manera sustentable antes de que el destino nos alcance. Las experiencias internacionales son aleccionadoras. Europa, por ejemplo, fincó su desarrollo industrial en el gas ruso, cuyo suministro se cortó abruptamente por el conflicto bélico iniciado en 2022. Más recientemente, las tensiones en el Estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura de gas natural licuado (GNL) han provocado, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), una pérdida acumulada de 120 mil millones de metros cúbicos de suministro, afectando principalmente a las naciones asiáticas.

Consecuentemente, los precios al contado se dispararon. La volatilidad del Title Transfer Facility (TTF), referencia en el mercado europeo, promedió en marzo pasado 18 dólares por millón de Unidades Térmicas Británicas (USD/MBtu), un aumento del 160%. Por su parte, el Japan Korea Marker (JKM), índice para Asia, cotizó en 21 USD/MBtu, elevando su volatilidad a casi un 300%.

Las crisis de dependencia energética en otras latitudes representan para México un desafío y una labor titánica. Esta tarea requiere del trabajo y el talento de todos, unidos en torno a la visión de soberanía energética que enarbola nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum.

Manuel Rodríguez González
www.manuelrodriguez.mx

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