Iberdrola ha defendido la necesidad de establecer una separación más clara entre las funciones de operación del sistema eléctrico y las actividades de transporte de electricidad. Esta postura se alinea con las advertencias recientes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) respecto a Red Eléctrica de España (REE).
La empresa insistió en que la neutralidad del operador es un factor fundamental para garantizar que las inversiones y el acceso a la red se decidan bajo criterios de estricta eficiencia.
Durante su participación en un encuentro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), el director de Regulación de Iberdrola España, Patxi Calleja, destacó que el país se encuentra ante una oportunidad histórica para atraer inversiones industriales gracias a una electricidad altamente competitiva basada en fuentes renovables.
Sin embargo, advirtió que la demanda actual no está siendo atendida al ritmo necesario. El directivo señaló que las redes de transporte se han convertido en el principal cuello de botella para la electrificación debido a la saturación de las infraestructuras actuales.
La CNMC había señalado previamente que el modelo español cuenta con una separación funcional menos robusta que la del sector gasista, lo que podría generar incentivos para sobredimensionar la red o priorizar ciertas inversiones de forma interna.
Para Iberdrola, resolver estas deficiencias es urgente, especialmente porque una de cada diez solicitudes de acceso a la red actualmente se queda sin conexión. La eléctrica concluyó que reforzar la independencia del operador elevará la confianza de los consumidores e inversionistas en el crucial periodo de planificación de infraestructura diseñado para los años 2026 a 2030.






