Los mercados energéticos globales cerraron la jornada de este miércoles con una tendencia mixta y variaciones muy estrechas, debido a que los inversionistas asimilan con cautela las tensiones en Medio Oriente.
Esta situación llevó al barril de crudo Brent para entrega en septiembre a registrar un avance marginal del 0.26%, para situarse en los 84.95 dólares, mientras que el West Texas Intermediate, de referencia estadounidense, subió un 0.33% para cotizar en los 79.60 dólares por barril, en un entorno donde los operadores financieros buscan descifrar los siguientes pasos de la política exterior de la Casa Blanca.
Este comportamiento plano en las cotizaciones se produjo después de que el presidente Donald Trump decidiera dar marcha atrás a su polémica propuesta de cobrar un peaje del 20% a los buques comerciales que transitan por el Estrecho de Ormuz. El plan había sido anunciado a comienzos de la semana, pero fue descartado rápidamente por Washington.
No obstante, el gobierno norteamericano optó por mantener la reactivación del bloqueo naval sobre los puertos de la República Islámica, en respuesta a nuevos ataques registrados en la región y con el fin de limitar sus exportaciones de hidrocarburos.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional emitió una seria advertencia en su análisis de este miércoles, señalando que la reanudación de las hostilidades armadas podría generar severas repercusiones en el crecimiento económico mundial y provocar una fuerte inestabilidad en el comercio internacional de crudo.
Esta preocupación coincide con la drástica disminución del flujo marítimo reportada por la consultora Kpler, que registró el cruce de apenas trece embarcaciones comerciales por el estrecho, debido al temor latente de que las fuerzas armadas de Teherán realicen ataques contra los navíos que intenten cruzar esta estratégica vía de navegación global.






