Iberdrola ha puesto en marcha una reorganización estratégica en su área económico-financiera que refuerza su estructura interna y anticipa posibles cambios en la alta dirección del grupo en los próximos años. El movimiento más destacado es el nombramiento de David Mesonero como director adjunto del área financiera, situándolo directamente bajo la supervisión del director financiero José Sainz.
Este ajuste organizativo responde a una decisión impulsada por el presidente Ignacio Galán, orientada a fortalecer la estructura de gobierno corporativo dentro del área financiera. La reconfiguración no solo implica cambios en la jerarquía, sino también una redistribución de funciones en múltiples departamentos económico-financieros, con el objetivo de optimizar la toma de decisiones y asegurar la continuidad del liderazgo.
El nombramiento de Mesonero cobra especial relevancia dentro del contexto de sucesión del área financiera. Su nueva posición lo sitúa como principal candidato para asumir el rol de CFO en el futuro, una vez que José Sainz decida retirarse tras una extensa trayectoria como uno de los pilares del equipo directivo de Iberdrola.
Mesonero ha desarrollado gran parte de su carrera en el ámbito corporativo de la compañía, consolidándose como una figura clave en la estrategia de expansión internacional del grupo. Antes de este nombramiento, lideraba el área de Desarrollo Corporativo, desde donde ha coordinado algunas de las operaciones más relevantes de Iberdrola en los últimos años.
Entre estas operaciones destacan movimientos estratégicos en México, tanto en desinversiones como en reorganización de activos renovables, así como la integración total de participadas como Neoenergia y Avangrid. También ha participado en acuerdos con socios internacionales de alto nivel como Norges Bank y Masdar, además de la adquisición de North West Electricity Networks (ENW) en Reino Unido, consolidando la expansión del grupo en redes de distribución.
Como parte de la reestructuración, Iberdrola también ha designado a Miguel Gallardo como nuevo responsable de Desarrollo Corporativo, quien asumirá la gestión de adquisiciones y desinversiones del grupo, reforzando así la continuidad operativa en una de las áreas más estratégicas del negocio energético.
Este movimiento interno refleja la intención de Iberdrola de fortalecer su estructura financiera en un contexto de creciente complejidad del mercado energético global. La compañía busca mantener una gestión sólida y escalable que le permita seguir ejecutando inversiones estratégicas en generación renovable, redes eléctricas y expansión internacional.
En conjunto, la reorganización del área económico-financiera no solo representa un ajuste interno, sino también una señal clara de planificación a largo plazo dentro de Iberdrola, donde la sucesión en posiciones clave se está estructurando con anticipación para garantizar estabilidad y continuidad en su estrategia global.






