La apuesta del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) para garantizar la soberanía energética ha cambiado de enfoque corporativo. Ya no se trata únicamente de buscar nuevos yacimientos, ahora es exprimir el máximo valor financiero y operativo de los activos que ya existen.
La estrategia principal es tecnológica y directa, pues se busca reactivar los pozos maduros y cerrados que tiene el país. Durante el Congreso Mexicano del Petróleo 2026 (CMP), esta visión se presentó como la verdadera clave para alcanzar la autosuficiencia nacional sin inflar el gasto público.
«Las tecnologías que se están desarrollando al interior del instituto están orientadas a la soberanía energética. Van a dejar que los pozos que ya son maduros o cerrados vuelvan a ser productivos e incrementemos la producción», detalló Elizabeth Mar Juárez, directora del IMP.
Para hacer rentable esta reactivación de infraestructura, el instituto está diseñando nuevos modelos enfocados en la eficiencia operativa. La industria busca esquemas que exijan una menor inyección de recursos y reduzcan los costos de extracción diaria.
Este cambio de paradigma marca también la adopción acelerada de la «química verde» dentro de Petróleos Mexicanos (Pemex). La meta es sostener altos volúmenes de producción comercial, pero minimizando el impacto ecológico y el uso de químicos tradicionales.
«Buscamos esquemas donde, cuando necesiten producir, ocupen menos recursos, menos productos químicos, pero tengan una alta producción. Ya estamos incluyendo química verde, porque al hablar de soberanía, necesitamos hablar de cuidado al medio ambiente, explicó la funcionaria.
Todo este desarrollo científico empata directamente con el mandato de la actual dirección general de la empresa estatal. El objetivo primordial a corto plazo es lograr el saneamiento financiero, operativo y estructural de la petrolera mexicana.
En este ajedrez corporativo, el IMP consolida su posición como el brazo tecnológico indispensable de Pemex. La directriz es clara: cualquier nueva infraestructura o esquema de negocio debe nacer bajo estrictas métricas de rentabilidad comprobada e innovación.
«El saneamiento de Pemex va a ser el que va a permitir que vuelva a crecer de una manera sana. El Instituto Mexicano del Petróleo, como su brazo tecnológico, trabaja en la ciencia y desarrollo que permitirá construir el futuro», enfatizó Mar Juárez.
No obstante, el rescate financiero y tecnológico de Pemex, e incluso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no será posible sin capital humano. El sector energético mexicano enfrenta hoy un reto crítico: el relevo generacional en sus áreas operativas, científicas y directivas.
Para resolver este déficit, el IMP lidera una estrategia de vinculación directa con el sector académico. El plan es reconectar a la industria petrolera con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y diversos tecnológicos locales.
«La recuperación de talento es la que nos llevará a tener un sector energético fuerte. Tenemos que incorporar a todos estos jóvenes con nuevas ideas y resoluciones para que Pemex y CFE sigan dándonos energía para crecer», puntualizó la directora.
El mensaje desde los pasillos del Congreso Mexicano del Petróleo 2026 es contundente y eminentemente analítico. La viabilidad del sector de hidrocarburos será impulsada por la eficiencia científica, o simplemente dejará de ser un negocio rentable para el Estado.
Para la entrevistada, ver a un Pemex fortalecido nuevamente requiere una fórmula muy distinta a la de décadas pasadas. Actualmente la rentabilidad exige optimizar la operación, aplicar química verde y alimentar un «semillero» de talento.






