La compañía tecnológica Google firmó acuerdos con cinco empresas eléctricas en Estados Unidos —entre ellas Entergy Arkansas, Minnesota Power y DTE Energy— para disminuir el consumo de electricidad en sus centros de datos durante los períodos de máxima demanda. La medida busca garantizar el suministro en medio de la creciente presión que ejercen las tecnologías de inteligencia artificial sobre la infraestructura energética.
El acceso inmediato a grandes volúmenes de energía se ha convertido en uno de los principales retos para las big tech, debido a la lenta incorporación de nuevos suministros y a los años que requiere la construcción de nuevas infraestructuras. Ante este escenario, algunas compañías han recurrido incluso a la construcción de centrales eléctricas propias o a la reactivación de unidades nucleares clausuradas.
Los contratos forman parte de programas de “respuesta a la demanda”, en los que grandes consumidores reducen su uso de electricidad cuando la red enfrenta riesgos de apagones. “Esta es una herramienta realmente importante para satisfacer la demanda futura”, afirmó Michael Terrell, director de energía avanzada de Google.
La demanda energética suele dispararse en jornadas de calor o frío extremos, cuando hogares y empresas incrementan el uso de calefacción o refrigeración. En esos momentos, los operadores de la red recurren a reservas adicionales y a acuerdos con industrias de alto consumo, como fabricantes y mineros de criptomonedas.
Con estos convenios, Google pone a disposición hasta 1 gigavatio de la demanda de sus centros de datos para ser reducido en situaciones críticas. Esa cantidad equivale al consumo aproximado de 750,000 hogares, lo que refleja la magnitud del desafío energético que implica la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento de los centros de datos.






