El presidente ejecutivo de Grupo Cox, Enrique Riquelme, confirmó que la compañía avanza hacia una profunda transformación corporativa enfocada en fortalecer su rentabilidad, reducir exposición en algunos mercados y consolidar operaciones estratégicas en regiones clave como México, España, Chile y el sur de Estados Unidos.
La estrategia llega después de concretar la adquisición del negocio de Iberdrola en México por más de 4 mil millones de dólares, una operación que la firma considera un punto de inflexión para acelerar su crecimiento global.
Riquelme explicó que el nuevo plan contempla desinversiones selectivas y una reorganización enfocada en “muy pocos mercados, pero altamente integrados”, con el objetivo de mejorar la posición financiera de la empresa antes de finalizar 2026.
La operación con Iberdrola, cerrada el pasado 24 de abril, permitió a Cox fortalecer su presencia en uno de los mercados energéticos más relevantes de América Latina, además de abrir oportunidades en infraestructura hídrica, generación eléctrica y soluciones energéticas sostenibles.
La compañía también analiza nuevas inversiones en España relacionadas con agua, energía y almacenamiento para centros de datos, un segmento que registra un crecimiento acelerado por la expansión de la inteligencia artificial y la digitalización global. Enrique Riquelme destacó que el almacenamiento energético y las comunidades energéticas serán factores determinantes para garantizar estabilidad eléctrica y reducir costos operativos en los próximos años.
Otro de los pilares estratégicos de Cox será el desarrollo tecnológico vinculado al sector hídrico. La empresa considera que el agua representa uno de los nichos con mayor potencial de crecimiento internacional debido a la creciente demanda de infraestructura sostenible y soluciones eficientes para abastecimiento y tratamiento.
Con esta visión, Cox busca consolidarse como uno de los grupos más relevantes en la integración de energía, agua y tecnología en mercados estratégicos.
Analistas del sector consideran que la compra del negocio mexicano de Iberdrola no solo fortalece la posición financiera de Cox, sino que también redefine el mapa energético regional. La operación convierte a la compañía liderada por Enrique Riquelme en uno de los actores privados con mayor capacidad de expansión en infraestructura energética dentro de América Latina, en un momento donde las inversiones en renovables, almacenamiento y seguridad energética ganan protagonismo global.






