Canadá presentó oficialmente una nueva Estrategia Nacional de Electricidad impulsada por el primer ministro Mark Carney con el objetivo de duplicar la capacidad eléctrica del país para 2050 en uno de los mayores proyectos de transformación energética de América del Norte.
El anuncio ocurre en un contexto donde la demanda eléctrica global comienza a dispararse por el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, los centros de datos, la electrificación industrial y la transición energética mundial.
Actualmente alrededor del 80% de la electricidad canadiense proviene de fuentes no emisoras posicionando al país como una de las economías con generación eléctrica más limpia dentro del G7. Sin embargo el gobierno federal considera que el sistema energético canadiense necesitará una expansión histórica para responder al crecimiento económico y tecnológico esperado durante las próximas décadas.
La nueva estrategia contempla ampliar de manera masiva la generación eléctrica, fortalecer redes de transmisión, modernizar sistemas de distribución y acelerar capacidades de almacenamiento energético en todas las provincias y territorios.
Uno de los principales objetivos será conectar las redes eléctricas de Canadá desde el este hasta el norte del país para crear un sistema energético más integrado capaz de mejorar estabilidad, seguridad energética y competitividad industrial.
Ottawa calcula que la demanda eléctrica nacional podría duplicarse hacia 2050 debido al aumento de proyectos industriales, electrificación del transporte, expansión manufacturera y crecimiento explosivo de sectores vinculados a inteligencia artificial y procesamiento de datos.
El gobierno también informó que el desarrollo energético requerirá más de 130 mil trabajadores especializados durante los próximos 25 años impulsando inversiones en capacitación técnica, formación profesional y atracción de talento energético.
Según las estimaciones oficiales la estrategia podría generar hasta 15 mil millones de dólares canadienses en ahorro energético acumulado hacia 2050 además de reducir costos de electricidad para aproximadamente el 70% de los hogares canadienses.
Mark Carney declaró que Canadá debe construir infraestructura energética “a escala y velocidad” para garantizar electricidad limpia, confiable y asequible en un entorno global cada vez más volátil y competitivo.
La estrategia también reconoce que para mantener estabilidad y costos competitivos será necesario conservar flexibilidad operativa dentro del sistema eléctrico incluyendo el uso regulado de gas natural mientras avanza la transición energética.
La asociación Electricity Canada calificó el anuncio como un paso histórico para acelerar inversiones y reducir obstáculos regulatorios en proyectos de generación y transmisión eléctrica.
El organismo empresarial destacó que regulaciones más flexibles y favorables a la inversión permitirán a las compañías eléctricas avanzar con mayor rapidez en infraestructura crítica necesaria para sostener el crecimiento económico canadiense.
Mientras tanto el Partido Conservador encabezado por Pierre Poilievre criticó el anuncio asegurando que Canadá ya enfrenta dificultades para cubrir completamente su demanda energética y que durante 2024 el país tuvo que importar electricidad desde Estados Unidos.
Analistas consideran que el nuevo plan energético canadiense podría convertirse en uno de los programas de infraestructura eléctrica más relevantes del continente en medio de la creciente competencia global por energía limpia, seguridad energética y desarrollo tecnológico.
La expansión eléctrica de Canadá también refleja cómo los gobiernos comienzan a prepararse para una nueva era de consumo energético intensivo impulsado por inteligencia artificial, automatización industrial y digitalización económica global.






