Repsol obtuvo un beneficio neto de 2,201 millones de euros durante el primer semestre de 2026, un crecimiento de 265% respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado por el alza en los precios internacionales del petróleo y la revalorización de sus inventarios en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Próximo. Además, el resultado neto ajustado ascendió a 2,711 millones de euros y el EBITDA alcanzó 6,135 millones de euros.
El negocio Industrial fue el principal motor de los resultados al generar 1,683 millones de euros, favorecido por márgenes de refinación de 12.4 dólares por barril, mientras que el área de Exploración y Producción (Upstream) aportó 673 millones de euros.
Como medida para fortalecer la seguridad de suministro, la compañía destinó 2,400 millones de euros al incremento de sus inventarios de crudo y combustibles. La sólida generación de caja permitió reducir la deuda neta a 3,667 millones de euros, situando el ratio de apalancamiento en 11.3%.
Asimismo, el Consejo de Administración aprobó un nuevo programa de recompra de acciones por hasta 500 millones de euros, que se suma al ejecutado anteriormente, con el objetivo de reforzar la retribución a los accionistas y mantener su compromiso de distribuir entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo anual.






