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Gas natural busca habilitar nueva industria fuera de corredores saturados

ÉNESTAS prevé mantener crecimientos de doble dígito, identifica oportunidades en minería y parques industriales, prepara su expansión hacia Centroamérica y Estados Unidos y considera que México necesitaría establecer pronto una política de almacenamiento de gas para fortalecer su seguridad energética.

La disponibilidad de energía sigue resultando una condición habilitadora básica para nuevas inversiones industriales. Más que comparar pequeñas diferencias tarifarias entre una región y otra, las empresas buscan saber si tendrán o no suministro suficiente para operar, una presión que cobra relevancia en corredores como el Bajío, Monterrey y Guadalajara, donde la infraestructura enfrenta crecientes niveles de saturación.

Para ÉNESTAS, esta limitación está abriendo un mercado para esquemas capaces de llevar gas natural y generación eléctrica a sitios alejados de las redes convencionales. Jagoba Ibarra, director comercial de la compañía, explicó en entrevista para Global Energy que parte de la estrategia pasa precisamente por convertir el gas natural licuado (GNL) y los gasoductos virtuales en herramientas para habilitar proyectos que de otra forma tendrían que esperar años.

“Está todo muy saturado a nivel eléctrico, agua, suelo, transportes. Ese es el gran reto que tenemos como ÉNESTAS: que ya no sean solamente las zonas típicas y que podamos poner soluciones para cualquier otra parte del país”, señaló alrededor de oportunidades que se analizan en zonas periféricas de Chihuahua y en estados como Durango, Baja California, Veracruz, Tabasco o Tamaulipas, donde una solución energética descentralizada podría permitir la instalación de nuevas industrias sin esperar necesariamente la extensión de una red convencional.

El principal obstáculo, aseguró, no es tecnológico, sino económico. “En cualquier punto de México podemos llevar gas natural y energía eléctrica. El desafío es que la solución que podamos dar mediante gasoductos virtuales haga sentido económico para que esa empresa se ponga ahí”, explicó.

De acuerdo con Ibarra, desde Ciudad de México hacia el norte existen condiciones para desarrollar este tipo de proyectos con costos que pueden acercarse a otras opciones disponibles para la industria. Hacia el sur también es técnicamente posible, aunque el componente logístico eleva el precio.

ÉNESTAS trabaja actualmente con distintos desarrolladores bajo configuraciones adaptadas al ritmo de ocupación de cada complejo. “Podemos hacer soluciones para todo un parque industrial o para cada empresa que se vaya a poner allá. Se pone una empresa, le ponemos su solución; luego se pone otra, le ponemos su solución, y cuando llegue la tercera ya podemos hacer algo centralizado para las tres”, detalló el ejecutivo, puntualizando que el desafío está en que se incorpore el costo energético dentro de la viabilidad integral del proyecto y no únicamente mediante una comparación directa con las tarifas de un gasoducto o del suministro eléctrico convencional.

Para Ibarra, el valor de este modelo radica en funcionar como infraestructura habilitadora y no necesariamente como sustituto permanente de una red convencional. “Siempre decimos: el día que te llegue el gasoducto, yo me voy o desarrollo la ultima milla y suministro gas por ducto, no te preocupes. Estamos aquí para ayudar”, afirmó.

Minería y respaldo abren espacio al GNL

La comercialización tradicional de gas natural seguirá siendo la línea de crecimiento más constante para ÉNESTAS, debido a que permite incorporar clientes progresivamente sin desarrollar infraestructura física para cada nueva operación. El comportamiento del GNL, en contraste, responde a proyectos de mayor escala y crecimiento escalonado.

Entre los sectores donde observa mayor potencial aparece la minería, particularmente en las regiones productoras de oro y plata ubicadas a lo largo de la Sierra Madre y en el norte del país. La empresa también busca ampliar las aplicaciones del GNL entre quienes consumen gas LP, diésel, combustóleo, coque u otros combustibles. “Industrias a las que el GNL les funcionaría y fábricas a las que les funcionaría hay muchísimas. Nos falta convencer a mayor ritmo a gente para que se pase al gas natural”, sostuvo.

Las metas ambientales de cada corporación también influyen en la decisión. Según el directivo, “con empresas europeas que tienen estas metas sí funciona. Con empresas americanas depende. Hay algunas que de verdad lo quieren hacer y otras en las que es un poco más difícil”.

ÉNESTAS estudia incluso la posibilidad de incorporar bonos de carbono a proyectos de sustitución de combustóleo, gas LP o diésel por GNL, aunque Ibarra reconoce que el incentivo económico todavía es insuficiente para provocar por sí solo una transformación acelerada.

El gas natural licuado también puede adquirir una función distinta como respaldo de consumidores conectados a ductos que enfrentan interrupciones o insuficiencia de molécula. “Hay ciertas zonas en las que hay tubería, pero no llega todo el gas que se necesita. Ahí el GNL es una solución perfecta. Puedes estar conectado al ducto y tener al lado una estación de GNL que, cuando el ducto te falle, te inyecte gas natural”, explicó sobre un modelo con el que la compañía mantiene conversaciones con varios usuarios.

“Nosotros le decimos al cliente: ‘No te voy a poner una instalación de gas natural licuado, te voy a poner un gasoducto en tu puerta’. Le dejamos una llave que abre y tiene gas. Hemos invertido mucho en buscar las soluciones exactas y son estaciones hiperfiables, absolutamente autónomas”, afirmó sobre un esquema donde la continuidad logística es una parte crítica del servicio. ÉNESTAS opera con camiones y patios y combina abastecimiento de GNL en México con acuerdos en Estados Unidos para contar con alternativas ante una eventual interrupción de proveedores locales.

Almacenamiento, no convencionales y expansión regional

Más allá de soluciones individuales para la industria, la seguridad del sistema gasífero continúa enfrentando la discusión sobre la falta de almacenamiento estratégico. “Hay países que tienen 90 días, 60 días, 20 días. Yo creo que en México, con estar alrededor de siete, ocho, nueve o diez días, debería funcionar”, señaló.

Para el directivo, “todos tenemos claro que se necesita almacenar, por seguridad y por el funcionamiento de la red. La cuestión es quién lo paga”. Cualquier mecanismo que traslade directamente ese costo al consumidor podría incrementar el precio final del gas y afectar parcialmente una de las principales ventajas competitivas de México frente a otros mercados industriales.

Pero, aunque la política energética mexicana busca incrementar la incorporación de renovables y almacenamiento eléctrico, Ibarra apunta a que “el crecimiento de este país tiene tanto potencial que yo creo que el gas va a seguir teniendo en los próximos diez años el mismo papel que tiene ahora: ser la principal fuente para generar energía eléctrica y la tecnología que da respaldo y energía firme”.

Sobre ese escenario, ÉNESTAS proyecta mantener un crecimiento superior a dos dígitos durante los próximos años. En comercialización, su objetivo será ampliar la presencia en las diferentes regiones del país donde existe acceso a gasoductos, mientras que el GNL tendrá como principales focos la minería, zonas con restricciones de infraestructura y nuevos mercados fuera de México.

La expansión ya contempla Centroamérica, con un acuerdo en Panamá para distribuir GNL tanto en ese país como en Costa Rica y busca participar en conversiones de generación actualmente abastecida mediante diésel u otros combustibles. En Estados Unidos, el grupo trabaja en un proyecto relacionado con licuefacción y suministro de GNL para bunkering de cruceros y embarcaciones de carga, mientras mantiene conversaciones preliminares sobre posibles oportunidades en Sudamérica.

El objetivo final, señaló Ibarra, es evolucionar junto con un mercado energético mexicano que se vuelve progresivamente más competitivo y sofisticado. A medida que los clientes adquieren conocimiento, los comercializadores deben pasar de la simple entrega de una molécula hacia modelos que incorporen logística, infraestructura, trading y soluciones energéticas integrales. “Los clientes ya saben más y les tienes que ofrecer algo mejor. Estamos migrando hacia algo más maduro”.

Para ÉNESTAS, esa transformación tiene una dirección concreta: dejar de presentarse únicamente como proveedor de gas. “Queremos ser solucionadores de problemas. Ofrecerle al cliente una solución, llámese infraestructura, electricidad o gas. Que ellos se olviden absolutamente de todo y nosotros resolvamos su problema con costos reducidos y una gran atención al cliente”, concluyó.

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