La automotriz General Motors acelera su estrategia tecnológica más allá de los vehículos eléctricos y apunta ahora a uno de los mercados con mayor crecimiento global: el almacenamiento energético para centros de datos, inteligencia artificial y redes eléctricas. La compañía anunció el desarrollo de una nueva generación de baterías de sodio que busca reducir costos, aumentar la eficiencia operativa y transformar la forma en que se almacena la energía a gran escala.
El plan surge en un contexto donde la demanda eléctrica continúa creciendo, impulsada por la expansión de la inteligencia artificial y la construcción de nuevos centros de datos. Según datos presentados por la empresa, los precios residenciales de la electricidad en Estados Unidos han aumentado cerca de un 48% desde 2020, pasando de 12.76 centavos por kilowatt-hora a 18.83 centavos en 2026, una tendencia que está impulsando la búsqueda de soluciones energéticas más eficientes y económicas.
Para responder a este desafío, General Motors firmó una alianza estratégica con la startup tecnológica Peak Energy con el objetivo de desarrollar baterías de sodio destinadas principalmente al almacenamiento estacionario de energía. Esta tecnología promete eliminar sistemas complejos de enfriamiento, reducir costos de instalación y mantenimiento y ofrecer una mayor confiabilidad para proyectos energéticos de gran escala.
Kurt Kelty, vicepresidente de baterías y sustentabilidad de General Motors, explicó que las nuevas celdas de sodio podrían superar con el tiempo a tecnologías actualmente dominantes como las baterías LFP, gracias a una combinación de menor costo, mayor seguridad operativa y mejor adaptación a los desafíos energéticos futuros.
Además del desarrollo de esta nueva química, General Motors continúa ampliando su presencia en el mercado energético mediante la reutilización de baterías provenientes de vehículos eléctricos y el fortalecimiento de su capacidad de producción. Actualmente, la compañía dispone de aproximadamente 90 gigawatts-hora de capacidad productiva en sus plantas de Ohio y Tennessee, instalaciones que forman parte de su estrategia para abastecer tanto al sector automotriz como al energético.
Otro de los anuncios relevantes es la expansión de la tecnología Vehicle-to-Grid, un sistema que permitirá a los propietarios de vehículos eléctricos enviar energía de regreso a la red eléctrica o alimentar sus hogares durante periodos de alta demanda. Esta iniciativa busca ayudar a reducir costos energéticos para los usuarios mientras fortalece la estabilidad de las redes de distribución.
La empresa también confirmó que todos sus vehículos totalmente eléctricos fabricados a partir del modelo 2027 incorporarán el estándar de carga NACS, compatible con la infraestructura de carga rápida utilizada por Tesla, facilitando el acceso de millones de conductores a una red más amplia de estaciones de recarga.
Con inversiones multimillonarias, nuevas alianzas tecnológicas y una apuesta decidida por el almacenamiento energético, General Motors busca posicionarse como uno de los actores más relevantes en la convergencia entre movilidad eléctrica, inteligencia artificial e infraestructura energética global.






