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EMMI, el habilitador estratégico que impulsa la energía renovable en México

México cuenta con recursos renovables excepcionales, pero enfrenta un déficit de certidumbre regulatoria, profesionalización técnica y planeación energética, afirmó el directivo.

Diego Aguilar

En un momento en el que México enfrenta el reto de responder a una creciente demanda industrial, a la relocalización de empresas globales y a los compromisos de descarbonización, compañías como EMMI se han convertido en actores decisivos dentro del ecosistema energético nacional. Su director general, Ángel Nicolás, describió el rol de la empresa como un habilitador estratégico que no solo desarrolla y construye proyectos de energía renovable, sino que rediseña la estrategia energética de las industrias para operar con mayor estabilidad, eficiencia y certidumbre.

“Somos una empresa de desarrollo y construcción de proyectos renovables con 11 años en el sector. Nuestro papel es dar a los clientes la solución energética que necesitan en su operación diaria: solar, almacenamiento o eficiencia electromecánica para que puedan competir en un entorno cada vez más exigente”, aseguró en entrevista.

La compañía ha participado ya en cerca de 2 gigawatts de capacidad renovable, tanto en utility scale como en autoconsumo y generación distribuida. “Nuestro trabajo es llevar competitividad mediante energía renovable. Ese es el centro de todo. En un país donde más del 80% de la energía aún proviene de combustibles fósiles, el avance del autoconsumo solar marca un punto de inflexión. Hoy, México cuenta con 12.6 GW de capacidad solar instalada, de los cuales 4.4 GW corresponden a generación distribuida, un segmento que podría representar hasta 40% de la capacidad solar nacional hacia 2030”, subrayó.

Para Nicolás, los factores que han permitido a EMMI consolidarse son la confianza y seguridad técnica. En un sector marcado por cambios regulatorios, nuevos gobiernos y ajustes comerciales, la empresa ha apostado por ser un socio estratégico de largo plazo.

“Queremos que nuestros clientes establezcan un plan energético claro Nosotros ejecutamos para que ellos se concentren en su core de negocio. Las renovables no solo los vuelven más competitivos: los hacen más seguros, más saludables y generadores de empleo”, añadió.

Comentó que el sector vive un nuevo ciclo de expectativas a partir del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional, que incluye inversiones por más de 7,000 millones de dólares en inversión privada y alrededor de 7,000 megawatts de nueva capacidad limpia en proyectos vinculantes a la demanda del país.

“Lo veo como una subasta con otro nombre. La Secretaría define dónde se necesita energía, y quienes cumplan podrán desarrollar y construir. Para empresas con capacidad técnica-económica, es un escenario ideal”, afirmó.

El nearshoring, añadió, ha intensificado los desafíos energéticos del país. Regiones industriales del norte y el Bajío reciben nuevas plantas que demandan estabilidad eléctrica, calidad de energía y respaldo, condiciones que no siempre existen.

“Muchas zonas donde llegan estas empresas no tienen energía suficiente, presentan microcortes y problemas de calidad”, lamentó Nicolás. Ante ello, indicó que EMMI diseña sistemas híbridos: solar, almacenamiento, motores de gas y redes dedicadas, para garantizar continuidad operativa. “Les ayudamos a tener un plan estratégico de consumo para que sus equipos funcionen correctamente. Es un tema de competitividad”, señaló.

Los sectores con mayor demanda, detalló, siguen siendo los grandes consumidores: automotriz, manufactura, acero y transporte/logística, que buscan reducir su huella de carbono, adoptar criterios ESG y cumplir con las exigencias ambientales de sus cadenas globales de suministro.

De cara al futuro inmediato, Nicolás identificó un elemento crítico: transmisión y distribución. No habrá verdadera transición energética sin carreteras eléctricas robustas, advirtió. Aunque reconoció avances en planeación, subrayó la necesidad de permitir redes privadas inteligentes que integren parques industriales y cadenas de suministro completas.

“En sistemas de almacenamiento de energía, todavía no hay reglas claras. Falta saber si habrá incentivos fiscales o bonificación del costo de capacidad. Eso va a definir en gran parte el éxito energético hacia 2030”, añadió. En sectores como el automotriz, donde conviven cliente y proveedores, una red inteligente que distribuya energía a toda la cadena “genera un beneficio común”, señaló.

Certidumbre y T-MEC

La incertidumbre regulatoria y comercial, incluida la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sigue siendo uno de los mayores desafíos para el sector, comentó Nicolás. “Las empresas necesitan certidumbre jurídica y financiera. Quieren saber que su inversión tendrá retorno y que está hecha bajo reglas claras”, afirmó.

Otro punto crítico es el acceso al financiamiento: las compañías priorizan capital de trabajo y no siempre destinan recursos a energía renovable. “En EMMI ofrecemos a nuestros clientes modelos PPA que permiten mover la inversión de un CAPEX a un OPEX con beneficios inmediatos en costos, pero requieren más información y cultura empresarial”.

Además, un desafío que Nicolás consideró urgente es la profesionalización del sector. “Hace falta mano de obra especializada. Hay millones de personas en México para formar, pero necesitamos certificaciones, empresas serias y mayor control en la calidad del trabajo”, señaló.

Con ventajas geográficas, alta radiación solar, recursos eólicos y cercanía con Estados Unidos, Nicolás afirmó que el país tiene todo para liderar la transición energética, pero requiere claridad para inversionistas y consumidores. “Podemos vender energía al norte, atender el sur, abastecer a la industria. El país lo tiene todo”, dijo Nicolás, aunque insistió en que falla la claridad para consumidores e inversionistas.

La oportunidad también está en la cadena de suministro local, dijo, donde actualmente la participación nacional es baja. Y aseguró que ahí hay un enorme potencial.

“Es momento de caminar y no detenernos. La demanda del nearshoring y la descarbonización global están empujando. México puede ser líder, pero necesitamos certidumbre, profesionalización y reglas claras para que todo este potencial se convierta en realidad”, concluyó.

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“México puede ser líder, pero necesita certidumbre, profesionalización y reglas claras para que todo este potencial se convierta en realidad”.

“Más del 80% de la energía en México sigue siendo fósil; la transición ya no es una opción, es una condición de competitividad”.

“Todavía no hay reglas claras. Falta saber si habrá incentivos fiscales o bonificación del costo de capacidad. Eso va a definir en gran parte el éxito energético hacia 2030”.

“No habrá verdadera transición energética sin transmisión, distribución y redes inteligentes que acompañen la demanda industrial”.

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