Por Marco Cosío, VP de Smart Infrastructure de Siemens México, Centroamérica y el Caribe.
El aumento de los niveles de gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono) en la atmósfera, debido a las actividades humanas, es uno de los principales impulsores del cambio climático. Año con año, para todos ha sido visible cómo nos afecta cada vez más este fenómeno global, con el aumento de olas de calor, huracanes, inundaciones, incendios forestales y otras condiciones climáticas extremas.
De acuerdo con la World Meteorological Organization (WMO) , 2015-2025 ha sido el periodo de más calor de la historia, con el año pasado en el nada honroso “Top 3” de los más calurosos registrados, al superar en 1.43°C el promedio que había entre 1850 y 1900. Además del calor intenso, los diferentes fenómenos que han tenido lugar –como fuertes lluvias y ciclones tropicales– no sólo causaron daños y devastación, sino que también pusieron una vez más de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras economías y nuestras sociedades interconectadas. Como indica la WMO, conforme los gases de efecto invernadero atrapan más calor en el sistema terrestre, el equilibrio entre la energía que entra y sale del planeta se está alterando; cabe aclarar que este desequilibrio energético ha ido en aumento desde la década de 1960, pero alcanzó un máximo histórico en 2025.
El inicio de este año no va mejor. Desde inicios de enero, Chile y Argentina padecieron incendios severos que afectaron bosques nativos, parques nacionales y comunidades rurales en la Patagonia y los Andes. La World Weather Attribution analizó el papel del cambio climático antropogénico en las bajas precipitaciones previas a dichos incendios, y detectó que, en Chile, la probabilidad de eventos como estos se triplicó, y en la Patagonia se multiplicó por 2.5, justamente debido al comportamiento climático.
Asimismo, otros fenómenos climáticos extremos, como los ciclones, continúan amenazando la infraestructura energética y provocando numerosos apagones, algunos de alcances catastróficos. Si bien existe el énfasis de mejorar la resiliencia de los sistemas eléctricos, no hay duda de que seguimos sin llegar a la meta: según un estudio de Nature , tan sólo en Estados Unidos, los cortes de energía asociados con las inclemencias climáticas han aumentado 78% en la última década.
Es evidente que algo tiene que hacerse con carácter urgente. Ante este contexto, se abre una puerta interesante a través de la Energía como Servicio (EaaS), por sus siglas en inglés.
Por qué EaaS y, sobre todo, cuál es la mejor forma de aplicarlo
El EaaS es una opción del modelo XaaS que se enfoca en la energía, pudiendo incluir tecnologías como energía solar, almacenamiento de baterías, sistemas híbridos, microrredes, calefacción y refrigeración centralizadas, combinación de calor y energía e infraestructura de carga de vehículos eléctricos, entre otras.
Su principal valor radica en que brinda acceso a soluciones energéticas amigables con el medio ambiente, independientes, confiables y en sitio, con cero capital inicial y costos de energía predecibles, las cuales son útiles tanto para clientes comerciales e industriales, como para todo tipo de organizaciones y municipios enteros. Según McKinsey, ahora que las soluciones de energía sostenible son cada vez más asequibles, el modelo EaaS surge como una propuesta de gran atractivo.
Ahora bien, en Siemens tenemos una aportación adicional: consideramos que las soluciones de escalado que nos ayudan a transicionar hacia soluciones energéticas descarbonizadas y confiables se benefician cuando se conjuntan el conocimiento de profesionales globales con la experiencia de socios locales, pues estos últimos permiten comprender mejor los retos energéticos particulares y las limitaciones financieras que enfrentan las comunidades en específico.
Por ello es crucial que, como proveedores, invirtamos en empresas locales para conformar ecosistemas construidos mediante redes de empresas experimentadas, inversores y expertos tecnológicos que ayuden a sentar las bases para un futuro de alta resiliencia y bajas emisiones.
En este sentido, Siemens Financial Services (SFS) hace su parte invirtiendo en empresas locales para apoyar a los clientes. Un ejemplo es la inversión en la plataforma solar distribuida Brasol, de Micropower Energy, en Brasil, para ayudar a dar forma a la transición energética del país hacia una red energética más distribuida. También habilitamos el EaaS a través de facilidades de crédito rotativas que financian la construcción de este tipo de proyectos a precios competitivos.






