La presión que ejerce el crecimiento industrial sobre la demanda eléctrica está abriendo espacio para nuevas formas de abastecimiento y eficiencia dentro de las propias plantas. En ese escenario aterriza Atera, que inicia formalmente operaciones en México con un plan inicial de inversión por US$350 millones hacia 2030, con posibilidades de aumentar esa cifra, mientras estima que el país podría desarrollar hasta 10,000 MW de generación distribuida en una primera etapa.
Luis Felipe Vélez, director general de la firma, explicó que decidieron avanzar después de un periodo dedicado a estudiar el mercado, la regulación y las condiciones de operación en México. La empresa ya cuenta con un sistema de aire comprimido funcionando en Ciudad de México y trabaja sobre un pipeline de US$83 millones con 17 compañías interesadas en sus soluciones.

El país se convierte así en el quinto mercado de una plataforma que comenzó a desarrollar soluciones de transición energética industrial hace una década y que actualmente suma alrededor de 200 MW instalados de generación solar distribuida en la región y 40 MW adicionales en construcción. Pero la apuesta mexicana, según Vélez, está dentro de los procesos industriales y en la infraestructura energética auxiliar. “En las industrias, cuando uno hace un producto específico, todos los equipos con los que lo hago son “estado del arte” tecnológico. Pero hay muchos sistemas periféricos que son necesarios para producir eficientemente y que las industrias no modernizan con tanta frecuencia”, explicó.
Es precisamente en esos equipos donde Atera identifica una parte importante del desperdicio energético. La compañía trabaja con sistemas de generación distribuida, aire comprimido y procesos térmicos, además de alternativas como cogeneración con gas, biomasa y biogás. “Encontramos obsolescencia y encontramos un desconocimiento muy grande con respecto al uso de la tecnología con la energía. Posiblemente saben manejar la tecnología, pero no saben relacionarla”, afirmó Vélez.

Generar más y consumir menos
La expansión ocurre mientras la industria requiere más electricidad para acompañar nuevos proyectos productivos y mayores niveles de actividad. Para Vélez, “el sistema eléctrico global está experimentando un desfase entre oferta y demanda. Hay tecnologías como la movilidad eléctrica, la electrificación de la industria y la creación de data centers que están llevando al límite la capacidad de generación de energía y los sistemas convencionales y centralizados”.
La respuesta, agregó, deberá avanzar en tres frentes simultáneos. “Hay que seguir reforzando la generación centralizada. Esa es la de mayor impacto en términos de abastecer una demanda creciente. La segunda es una disminución en el consumo utilizando tecnología eficiente y el tercero es generar una mayor cantidad de energía en sitio”.
Localmente, Atera considera que la nueva regulación energética abre mayores posibilidades para que las empresas participen directamente en su abastecimiento. “La industria mexicana está experimentando crecimiento acelerado. Por el nearshoring básicamente está necesitando más cantidad de energía. Desde el otro lado, los industriales están muy interesados en cómo autoabastecer parte de la energía que necesitan y cómo disminuir el consumo energético”.

A partir del análisis de la demanda industrial, las redes y las condiciones disponibles en el país, la compañía calcula que existe un potencial temprano de 10,000 MW de generación distribuida. “Eso no es el potencial de Atera, claramente es el potencial país. Es un número que sale de estudiar la demanda industrial versus la capacidad de las redes y las condiciones que tiene México para generación distribuida”, explicó Vélez.
Dentro de ese universo, la empresa se ha planteado una participación relevante. “Nosotros vamos por un 4% del mercado. Ambiciosos, mercado exigente”, afirmó sobre una proporción que equivaldría a alrededor de 400 MW, aunque el portafolio mexicano también incluirá soluciones que no necesariamente agregan capacidad de generación, sino que reducen la cantidad de energía necesaria para mantener los mismos procesos industriales, un componente central en el modelo de Atera.
De acuerdo con Vélez, “los sistemas de aire comprimido están alrededor del 30%; los sistemas térmicos están alrededor del 50%. La media es 35%, por la ponderación entre la cantidad de proyectos de una naturaleza y otra”, indicó.
Energía como servicio para la industria
Para ejecutar estos proyectos, Atera llega a México con un esquema de Energy as a Service, bajo el cual la empresa estudia las necesidades energéticas de cada planta, diseña la solución, financia su construcción y mantiene la propiedad de los activos durante la operación. “El empresario, el industrial, no tiene que invertir nada, no tiene que invertir ni económicamente ni el tiempo de sus equipos de ingeniería”, puntualizó.

El concepto amplía también qué se entiende por suministro energético. Los contratos pueden estructurarse alrededor de electricidad, pero también de las unidades que necesita directamente una planta para producir. “No vendemos solo kilowatts. Podemos hacer un negocio basado en BTUs, podemos hacer un negocio basado en CFMs o unidades de aire comprimido. Podemos hacer un negocio basado en el energético transformado y básicamente el cliente consume y paga por lo que usa”, añadió, apuntando siempre a que exista una mejora medible para el usuario.
“Si nosotros al hacer el diagnóstico del consumo energético de la empresa no podemos garantizar que hay una disminución en el impacto de la huella de carbono, una disminución en el consumo energético y que al final el cliente va a pagar menos de lo que paga hoy, no hacemos la oferta”, detalló Velez..

El aterrizaje comenzará principalmente entre industrias de alto consumo energético. Atera ya trabaja con compañías vinculadas con vidrio y mantiene acercamientos con empresas de sectores como alimentos, papel y otras manufacturas intensivas en energía. La compañía además comenzó el proceso para incorporar a sus primeros 12 colaboradores directos, mientras parte del soporte técnico de los proyectos es atendido inicialmente desde sus operaciones regionales.






