El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para permitir temporalmente el uso en autopistas del diésel teñido de rojo, un combustible exento de impuestos que se destina habitualmente a la maquinaria agrícola y de construcción. La medida suspende de manera temporal el impuesto federal a las autopistas de 24.3 centavos por galón y solicita a las autoridades estatales pausar los gravámenes locales sobre este insumo, los cuales registran un promedio de 35.5 centavos por galón a nivel nacional.
La decisión gubernamental busca frenar el alza en los costos del transporte de mercancías y de la industria agrícola, tras registrarse un precio promedio del diésel convencional de 6.32 dólares por galón el 5 de octubre de 2026. El incremento en los precios del combustible acumula un alza de 77% en el transcurso del año actual, impulsado por interrupciones en las rutas marítimas del Estrecho de Ormuz, afectaciones en plantas de refinación en Medio Oriente y Rusia, así como por restricciones comerciales aplicadas en China.
Impacto en la cadena de suministro y medidas energéticas complementarias
La exención fiscal del diésel teñido ofrecerá un ahorro estimado de 60 dólares por cada carga de 250 galones en camiones de carga pesada, beneficio que podría superar los 100 dólares por unidad si los gobiernos estatales suspenden sus tarifas locales. Esta iniciativa se suma a la liberación coordinada de 100,000,000 de barriles de reservas estratégicas acordada con los países del G7 y a la extensión de la exención de la Ley Jones para permitir el transporte de energéticos entre puertos estadounidenses mediante embarcaciones de bandera extranjera.






