Las cotizaciones internacionales del crudo registraron ajustes a la baja durante la jornada de cierre de este viernes, impulsadas por el optimismo de los operadores financieros ante una potencial reactivación del flujo naviero comercial en el Estrecho de Ormuz.
Este canal marítimo estratégico, que canalizaba cerca del 20% del suministro global diario de petróleo y gas natural antes del inicio de las hostilidades armadas el pasado 28 de febrero, ha permanecido bloqueado debido a la reciente escalada bélica entre Washington y Teherán. Pese a las contracciones registradas en la última sesión, los principales indicadores energéticos consiguieron consolidar un balance semanal con sólidas ganancias generales.
En los tableros bursátiles, los futuros del crudo Brent (referencia en el mercado europeo) retrocedieron 29 centavos de dólar, lo que representó una disminución del 0.38% para situarse en los 76.01 dólares por barril. En la misma línea, el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos se contrajo 67 centavos de dólar, equivalente a una baja del 0.93%, cotizando en 71.41 dólares.
Por su parte, la mezcla mexicana de exportación emuló la tendencia de los referentes internacionales al ceder un 0.62% de su valor, fijando su precio en los 66.77 dólares por barril. No obstante, al evaluar el desempeño acumulado de los últimos cinco días, el Brent acumuló un alza cercana al 5%, el WTI avanzó aproximadamente un 4%, y el crudo mexicano lideró los rendimientos semanales con una ganancia del 6.53%.
La moderación de los precios durante el viernes se aceleró tras la difusión de reportes de agencias internacionales que confirmaron la presencia de una delegación de negociadores qataríes en Irán, cuyo objetivo es disminuir las fricciones diplomáticas y sentar las bases operativas para reanudar los diálogos bilaterales con la administración estadounidense esta semana.
El cese de los ataques aéreos recíprocos —que incluyeron ofensivas de las fuerzas armadas iraníes contra activos militares norteamericanos en el Golfo Pérsico tras los bombardeos de Washington en el sur y este de Irán— devolvió cierta calma a los mercados, a pesar de reportes locales sobre detonaciones en Bushehr, sede de una central nuclear. Paralelamente, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la inestabilidad en Ormuz podría alterar sus previsiones de un superávit global de crudo para el próximo año, sumado a una revisión a la baja en la producción petrolera de Rusia provocada por el impacto de ataques ucranianos a sus refinerías.






