La Comisión Europea aprobó de manera oficial la adquisición del control conjunto de la compañía francesa Teréga por parte de la filial internacional de la española Enagás y la firma italiana SNAM.
El Ejecutivo comunitario determinó que la transacción no tendrá un impacto negativo en el espacio económico europeo ni planteará problemas de competencia, debido a que las corporaciones involucradas no operan en los mismos mercados ni mantienen vínculos verticales que afecten la libre concurrencia. El expediente, que fue notificado formalmente a Bruselas el pasado 16 de junio, se resolvió mediante el procedimiento simplificado que aplica la Unión Europea para los casos de menor complejidad regulatoria.
Teréga se consolida como el segundo mayor operador del sistema de transporte y almacenamiento de gas natural (TSO, por sus siglas en inglés) en Francia, concentrando sus actividades en la región suroeste del país galo. La infraestructura de la empresa integra una red de aproximadamente 5,100 kilómetros de gasoductos y dos centros de almacenamiento subterráneo, activos que equivalen al 16% de la red de transporte francesa y al 27% de la capacidad nacional de almacenamiento estratégico.
Actualmente, la infraestructura de Teréga se encuentra interconectada con los activos de Enagás a través de dos conexiones internacionales, por lo que esta incursión en el capital busca robustecer la alianza estratégica bilateral para el desarrollo de corredores energéticos limpios de gran escala, tales como los proyectos de infraestructura de hidrógeno verde H2Med y BarMar (el hidroducto submarino planificado entre España y Francia).
De acuerdo con las condiciones del acuerdo comercial anunciadas previamente en el mes de abril, la transacción reconfigura el mapa accionarial de la gasista francesa. Con esta incorporación, Enagás se posicionará como el segundo principal accionista de Teréga, situándose únicamente por detrás de la italiana SNAM, que retiene la mayoría con un 40.5% de participación.
La firma española se colocará por delante de otros socios de relevancia institucional en la corporación, como la empresa pública francesa EDF, que posee un 18%, y la entidad bancaria gala Crédit Agricole, que conserva el 10% de las acciones.






