El Gobierno de Estados Unidos revocó de forma inmediata los permisos especiales que autorizaban determinadas transacciones comerciales relacionadas con la venta y distribución de petróleo de origen iraní en los mercados internacionales.
La resolución del Departamento del Tesoro, presentada formalmente como una represalia directa ante la serie de incursiones armadas registradas contra embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz durante las últimas 24 horas, suspende los beneficios del régimen de exenciones que Washington había concedido recientemente. Funcionarios de la administración federal justificaron la medida bajo el argumento de que la República Islámica únicamente obtendrá prerrogativas comerciales en la medida en que muestre estabilidad conductual en las vías de navegación estratégicas del Golfo Pérsico.
El mecanismo de sanción se ejecutó a través de la cancelación de la Licencia General X por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y su inmediata sustitución por la nueva Licencia General X1. Este nuevo instrumento legal regula el cese ordenado y definitivo de todas las actividades que habían sido convalidadas previamente para la producción, entrega, logística y comercialización de petróleo crudo, productos petroquímicos y derivados provenientes de Teherán.
Las exenciones originales se emitieron el pasado 21 de junio dentro del marco del memorando de entendimiento y alto el fuego bilateral suscrito por ambas potencias el 17 de junio, un pacto político que buscaba mitigar las interrupciones del suministro energético global pero cuyas bases operativas han quedado anuladas ante el recrudecimiento de las hostilidades navales.
La anulación de las licencias especiales introduce un nuevo factor de fricción en la región del Cono Sur y el Medio Oriente, donde las últimas semanas han estado marcadas por un pulso militar constante que incluye ataques iraníes a buques cisterna y bombardeos tácticos por parte del ejército estadounidense contra complejos militares en la costa sur del país persa.
Paralelamente, la diplomacia de Teherán condicionó la reanudación de cualquier mesa de negociación orientada a un acuerdo de paz integral al cese de las declaraciones del Ejecutivo estadounidense. La postura de la nación islámica responde a las afirmaciones de la administración republicana en Washington, que advirtió que de no consolidarse un tratado definitivo, se ordenarán ofensivas directas contra la infraestructura crítica y las centrales energéticas ubicadas en territorio iraní.






