La industria mundial podría entrar en una de las mayores transformaciones energéticas de las próximas décadas. Un nuevo informe elaborado por la Universidad de Oxford advierte que hasta el 90% del consumo energético industrial podría electrificarse utilizando tecnologías ya existentes o en desarrollo, una transición que cambiaría radicalmente la forma en que operan fábricas, acereras, cementeras y complejos químicos en todo el planeta.
El estudio, desarrollado por el Environmental Change Institute de Oxford y titulado “High Voltage The Global Potential for Industrial Electrification”, concluye que los escenarios con mayor ambición climática podrían alcanzar niveles cercanos al 85% de electrificación industrial para 2050. Además, los investigadores identificaron que incluso los escenarios considerados más conservadores proyectan una media superior al 51% para mediados de siglo.
Actualmente, la industria representa cerca del 30% de las emisiones globales de dióxido de carbono, principalmente por el uso intensivo de combustibles fósiles para generar calor en procesos industriales. Según el informe, reemplazar gas, carbón y petróleo por electricidad limpia permitiría disminuir de forma masiva las emisiones contaminantes y reducir la dependencia de mercados energéticos altamente volátiles.
Los expertos de Oxford explican que la crisis energética de 2022 y las recientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio demostraron la vulnerabilidad de las industrias frente a los precios internacionales del petróleo y el gas. El informe señala que las interrupciones energéticas provocaron cierres de fábricas, incremento de costos operativos y presión sobre cadenas de suministro globales.
La investigación analizó más de 1,600 escenarios climáticos internacionales y concluyó que la electrificación industrial masiva ya es técnicamente viable. Tecnologías como bombas de calor industriales, calderas eléctricas y sistemas avanzados de resistencia eléctrica ya permiten cubrir gran parte de la demanda de calor de baja y media temperatura.
Sin embargo, sectores como acero, cemento y química pesada continúan representando uno de los mayores desafíos debido a las temperaturas extremas requeridas en sus procesos productivos. A pesar de ello, Oxford asegura que tecnologías emergentes como calentamiento por inducción, sistemas de plasma y procesos eléctricos avanzados están ampliando rápidamente las posibilidades de descarbonización industrial.
El informe también subraya que los países que aceleren inversiones en energías renovables, redes eléctricas y almacenamiento energético tendrán mayores ventajas competitivas en las próximas décadas. Además, destaca que las decisiones tomadas entre 2020 y 2030 serán determinantes para definir qué economías liderarán la nueva era industrial baja en carbono.
Los investigadores consideran que el principal obstáculo ya no es tecnológico, sino político y financiero. Entre las medidas prioritarias recomiendan reducir el costo de la electricidad para industrias, acelerar conexiones eléctricas, ampliar infraestructura energética y facilitar financiamiento para proyectos industriales de bajas emisiones.
El estudio cobra especial relevancia mientras Europa, Estados Unidos y Asia intensifican sus estrategias para reducir emisiones y fortalecer seguridad energética en medio de la creciente presión climática global.






