España se ha colocado en una posición estratégica dentro del nuevo escenario energético internacional mientras la tensión en Oriente Medio mantiene bajo presión a los mercados del petróleo y del gas debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio energético mundial. Especialistas del sector consideran que la combinación de refinerías modernas, infraestructura de gas natural licuado y un crecimiento acelerado de energías renovables ha permitido que el país ibérico enfrente este nuevo episodio de incertidumbre con mayor fortaleza que otros socios europeos.
Gonzalo Escribano, director del programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, explicó que España cuenta con una estructura de importaciones mucho más diversificada, tanto para petróleo como para gas natural, lo que reduce significativamente la dependencia del Golfo Pérsico. Actualmente, apenas alrededor del 10% del petróleo importado por España proviene de países como Arabia Saudí e Irak, mientras que en gas natural la dependencia es inferior al 2%, teniendo como principal origen a Qatar, una situación muy distinta a la que enfrentan varias economías europeas, mucho más expuestas a las interrupciones internacionales.
Uno de los elementos que más ha fortalecido la posición española es el avance de las energías renovables durante los últimos años. Datos recientes de Red Eléctrica muestran que durante abril las renovables representaron 59.8% de toda la energía generada en España con la energía solar fotovoltaica liderando el crecimiento. Este avance ha permitido reducir la presión sobre el sistema eléctrico, incluso en momentos donde el precio internacional del petróleo y del gas continúa disparándose por los conflictos geopolíticos.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, aseguró que la energía renovable se ha convertido en uno de los principales escudos estratégicos del país al señalar que ni el sol ni el viento pueden ser bloqueados en el Estrecho de Ormuz. Sus declaraciones llegaron en medio de la creciente preocupación internacional por posibles interrupciones en el suministro energético global y por el aumento de la inflación derivada del encarecimiento de combustibles.
Otra de las grandes fortalezas españolas se encuentra en su capacidad de refino. Expertos del sector energético explican que España dispone de uno de los sistemas de refinerías más avanzados de Europa, permitiendo procesar petróleo proveniente de múltiples regiones y garantizar el suministro de gasolina, diésel y queroseno, mientras otros países europeos dependen hasta en un 90% de combustibles refinados importados desde el Golfo Pérsico.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, destacó recientemente que la península ibérica mantiene una sólida capacidad de abastecimiento gracias al trabajo conjunto de compañías como Repsol, BP, Moeve y Galp. Además, recordó que Repsol ha destinado más de 15000 millones de euros en inversiones industriales desde 2008 para modernizar sus instalaciones energéticas y fortalecer la seguridad de suministro en España. Durante las últimas semanas, la compañía también anunció una inversión adicional de 1400 millones de euros enfocada en garantizar el abastecimiento de queroseno para la temporada turística.
En paralelo, la infraestructura gasista española también juega un papel fundamental. Sedigas confirmó que España posee la mayor capacidad de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado en toda Europa gracias a sus 27 tanques especializados, nueve puntos de atraque y capacidad para recibir buques metaneros de hasta 270000 metros cúbicos. Esta red permite transformar gas licuado importado en gas utilizable para toda la red energética nacional y europea, incrementando la seguridad energética en momentos críticos.
Joan Batalla, presidente de Sedigas, afirmó que las infraestructuras energéticas españolas han demostrado gran capacidad operativa incluso durante escenarios de máxima presión internacional, subrayando que la seguridad de suministro volvió a colocarse en el centro de las prioridades estratégicas de Europa debido a las tensiones geopolíticas actuales.
A pesar de estas fortalezas, autoridades españolas reconocen que el país no es completamente inmune al impacto de una crisis energética prolongada, Joan Groizard, secretario de Estado de Energía, advirtió que tener ventaja no significa estar totalmente protegido, especialmente cuando aún no existe claridad sobre cuánto tiempo podría durar el conflicto internacional ni cuál será el comportamiento futuro de los precios del petróleo, el gas y los combustibles refinados.






