Australia avanza en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos para su sector agrícola e industrial con el inicio de construcción de la primera planta integral de hidrógeno verde y amoníaco bajo en carbono en Nueva Gales del Sur.
La ministra de Energía, Penny Sharpe, anunció oficialmente el arranque del proyecto Good Earth Green Hydrogen and Ammonia, conocido como GEGHA, el cual integrará un electrolizador de hasta 15 megavatios capaz de producir más de 200 toneladas anuales de hidrógeno verde y hasta 4500 toneladas diarias de amoníaco bajo en carbono.
La instalación será desarrollada cerca de Moree dentro de una explotación agrícola de algodón y cultivos sostenibles operada por Sundown Pastoral Company, una de las compañías agrícolas más relevantes de la región, con aproximadamente 65000 acres de superficie productiva.
El amoníaco verde generado será destinado principalmente a la fabricación de fertilizantes sostenibles para Keytah Farm y otras explotaciones agrícolas de la región de New England, reforzando cadenas de suministro locales y reduciendo exposición a mercados internacionales de combustibles y fertilizantes.
La estrategia energética contempla utilizar electricidad renovable proveniente de la Wathagar Solar Farm Stage 1, actualmente operativa con capacidad de 8.65 MW, así como una futura expansión Stage 2 proyectada en 27 MW, fortaleciendo la integración entre energía solar, producción agrícola e hidrógeno verde.
El gobierno de Nueva Gales del Sur respaldó el desarrollo mediante una inversión de 45.2 millones de dólares australianos a través de programas enfocados en hubs de hidrógeno y manufactura Net Zero, consolidando el interés australiano por acelerar la transición energética y la seguridad industrial.
Penny Sharpe aseguró que el proyecto representa un modelo escalable y replicable para otras regiones agrícolas australianas, permitiendo impulsar producción nacional, cadenas de suministro soberanas y mayor independencia energética frente a escenarios internacionales de volatilidad geopolítica.
El contexto internacional también ha acelerado el interés en proyectos de este tipo luego de las recientes tensiones energéticas globales y el aumento de precios de fertilizantes y combustibles derivados de conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
David Statham, propietario de Sundown Pastoral Company, afirmó que los agricultores australianos enfrentan fuerte vulnerabilidad debido a la dependencia de fertilizantes y combustibles importados, por lo que proyectos de hidrógeno verde podrían transformar la estabilidad económica regional y la resiliencia del sector agroindustrial.
Especialistas consideran que el desarrollo de amoníaco verde e hidrógeno renovable será clave para industrias agrícolas, químicas, energéticas y logísticas durante las próximas décadas debido a su potencial para sustituir combustibles fósiles y reducir emisiones industriales.
Australia continúa posicionándose como uno de los mercados más relevantes para proyectos de hidrógeno verde a nivel internacional, impulsado por abundancia de recursos renovables, políticas de descarbonización y creciente demanda global de combustibles limpios.






