Irán ha advertido que podría privar durante años de gas y petróleo a Estados Unidos y sus aliados si estos “cruzan las líneas rojas” establecidas por Teherán, en el marco de la creciente escalada tras la ofensiva lanzada junto con Israel.
La advertencia fue emitida por la Guardia Revolucionaria iraní, que aseguró haber mantenido hasta ahora una postura de “gran contención”, aunque dejó claro que esta podría modificarse si continúan las acciones militares y se intensifica el conflicto. En su mensaje, también subrayó que una eventual respuesta no se limitaría a la región, sino que podría extenderse a otros frentes estratégicos.
Asimismo, el organismo advirtió que podría actuar directamente contra la infraestructura de Estados Unidos y sus socios, con el objetivo de privarlos del acceso a petróleo y gas de la región durante un periodo prolongado. En este sentido, señaló que hasta ahora ha tenido “consideraciones” al evitar ataques más amplios contra intereses estadounidenses en países vecinos, aunque dejó abierta la posibilidad de retirar dichas limitaciones.
En el desarrollo reciente de los acontecimientos, Irán aseguró haber llevado a cabo ataques contra territorio israelí y contra un complejo petroquímico de propiedad estadounidense en Arabia Saudí. Paralelamente, autoridades saudíes informaron la intercepción de once misiles balísticos y confirmaron la caída de fragmentos cerca de instalaciones energéticas en el este del país, sin que se reportaran víctimas hasta el momento.
Adicionalmente, la Guardia Revolucionaria reivindicó un ataque contra un buque en las cercanías del estrecho de Ormuz, al que acusó de participar en el traslado de equipamiento militar con destino a Israel. Según el comunicado, la embarcación había hecho uso de un puerto en Emiratos Árabes Unidos, y su destrucción fue presentada como una advertencia a otros barcos que colaboren con Estados Unidos o Israel.
En este contexto, el escenario reciente ha incluido ataques y tensiones en zonas estratégicas como el golfo Pérsico, lo que incrementa la preocupación sobre la seguridad de rutas clave para el comercio energético global. Estos eventos refuerzan la percepción de riesgo sobre infraestructuras críticas y sobre el tránsito marítimo en una de las regiones más relevantes para el suministro energético mundial.
El posicionamiento de Irán subraya el papel estratégico del petróleo y el gas como herramientas de presión en escenarios de conflicto. La posibilidad de interrupciones prolongadas en el suministro se convierte en un factor clave para los mercados internacionales, con implicaciones en precios, estabilidad energética y dinámica geopolítica global.






