La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó este lunes que empresas privadas en Cuba, entre ellas hoteles, han buscado acercamientos con Pemex para adquirir combustible. La mandataria señaló que el país tiene derecho a transportar crudo “sea por razones humanitarias o comerciales”.
El anuncio ocurre tras la llegada del petrolero ruso Anatoli Kolodkin al puerto de Matanzas, con un cargamento de 100,000 toneladas de crudo, hecho que marca un giro en la crisis energética de la isla. La propia Sheinbaum subrayó que “el trabajo que tenemos con Cuba de los acuerdos comerciales tiene que ver también con el envío de petróleo”, recordando que los vínculos bilaterales en materia energética y humanitaria se mantienen “desde hace décadas”.
México ya ha enviado cuatro buques con ayuda humanitaria en las últimas semanas, mientras Cuba enfrenta apagones y estrangulamiento de servicios básicos derivados del bloqueo energético. La presidenta reiteró que “en ambos temas estamos trabajando con ellos”, en referencia a los acuerdos comerciales y la asistencia humanitaria.
El contexto internacional añade presión: Estados Unidos permitió el arribo del petrolero ruso, lo que evidencia una flexibilización temporal en las restricciones. Moscú, por su parte, declaró que “es su deber ayudar a sus amigos cubanos”, incluyendo este tema en sus conversaciones con Washington.
México fue, junto con Venezuela, uno de los principales proveedores de crudo para Cuba hasta que en 2019 el gobierno de Donald Trump amenazó con aranceles más severos a los países que enviaran combustible a la isla. Hoy, la posibilidad de que México retome los envíos de petróleo se coloca en el centro del debate sobre la soberanía energética y los acuerdos bilaterales en la región.






