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El futuro sostenible de PEMEX: ¿está preparada para la descarbonización?

Por Luis Vielma Lobo
Ejecutivo con más de 40 años de experiencia en la industria, director de varias empresas y presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios (AMESPAC).

El sector petrolero mexicano enfrenta en la actualidad grandes desafíos pues la creciente necesidad de reducir las emisiones de carbono y la transición hacia una economía sostenible lo ha colocado en una encrucijada. ¿Cuáles serían las estrategias y programas clave que PEMEX requiere implementar en el corto y mediano plazo para cumplir con estos objetivos, considerando aspectos de ambiente, seguridad y gobernanza (ESG), así como financieros, tecnológicos, operativos y de capital humano?

La Agenda 2030 de la ONU establece objetivos ambiciosos para abordar el cambio climático y promover la sostenibilidad. México, como signatario de esta agenda, se comprometió a reducir sus emisiones de carbono y avanzar hacia una economía más sostenible. La industria petrolera, encabezada por PEMEX, desempeña un papel crucial en el logro de estos objetivos ya que es responsable de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país.

El eje central para avanzar en el cumplimiento de esa agenda sería tener un programa con objetivos clave para cubrir los temas críticos fundamentales que le permita a la empresa nacional liderar al sector en esta materia. Ello deberá incluir la diversificación y eficiencia energética, la incorporación de tecnologías digitales y de inteligencia artificial para reducción de emisiones, opciones para producir biocombustibles, la actualización técnica del capital humano, la medición de los criterios de ESG para mejorar la transparencia ante fondos y entes bancarios, así como la revisión de sus predicciones financieras.

La Diversificación Energética implica que la empresa requiere disponer de una cartera más equilibrada de fuentes de energía incluyendo la inversión en renovables y la generación a partir de fuentes limpias como la solar y eólica. Esto no solo reducirá las emisiones de carbono, sino que también contribuirá a la seguridad energética del país. De manera similar la eficiencia energética implica modernizar instalaciones y procesos usando nuevas tecnologías para reducir el consumo de energía y las emisiones.

La inversión deberá enfocarse en tecnologías más eficientes a lo largo de su cadena de valor, desde el subsuelo, yacimientos, la productividad de los pozos, hasta la superficie, tratamiento, transporte, medición, eliminación de las fuentes de emisiones y la automatización de los procesos, así como los sistemas de cogeneración y recuperación de calor, los cuales de llevarse a cabo eficazmente pueden marcar la diferencia.

La reducción de emisiones se convierte en el objetivo central en la descarbonización. PEMEX tiene opciones para asegurar, en primera instancia, la reinyección del CO2 juntamente con el gas, para el mantenimiento de energía de los yacimientos e implementar tecnologías adicionales que le permitan la captura y almacenamiento de carbono (CAC) en sus instalaciones para disminuir dichas emisiones. Además, se deben reducir las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero, mediante la mejora de la detección y reparación de fugas en su infraestructura.

Un tema poco mencionado en el país y del cual puede tomar ventaja PEMEX tiene que ver con el desarrollo de biocombustibles. Una vía pudiera ser la designación de un equipo multidisciplinario que, con la asesoría de reconocidos expertos internacionales, se dedique a conocer lo que están llevando a cabo algunas empresas como, por ejemplo, PETROBRAS.

Esto le pudiera ayudar a plantearse una estrategia de mediano plazo para incorporar la producción y promoción de biocombustibles como el etanol y el biodiesel. Estos combustibles son menos intensivos en carbono y pueden mezclarse con los combustibles fósiles existentes para reducir las emisiones. Pensar en una alianza con otra empresa nacional como PETROBRAS ayudaría a acelerar la implementación de estrategias en este campo.

En el ámbito ESG, PEMEX, como toda empresa nacional, requiere fortalecer sus procesos de transparencia y de rendición de cuentas en temas ambientales, de seguridad y gobernanza. Esto incluye la divulgación de datos ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como la adopción de estándares internacionales de sostenibilidad. La inversión responsable y la gestión de riesgos empleando los criterios ESG son fundamentales para mantener la confianza del mercado y de los fondos.

Ya es una realidad que muchos bancos y fondos están solicitando información que respalde el cumplimiento de estos criterios, convirtiéndose en una especie de mecanismo colateral para la aprobación de créditos y financiamientos. Ello representa un impacto positivo en los costos de capital y la certificación de las diferentes agencias calificadoras de riesgo.

Sin duda que la transición hacia una empresa más sostenible requerirá inversiones significativas; sin embargo, el apego a los conceptos ESG le facilitaría obtener fuentes necesarias de financiamiento, así como el acceso a emisiones de bonos verdes para proyectos de energía renovable y eficiencia energética. Además, la reducción de costos operativos a través de medidas de eficiencia y excelencia contribuiría a liberar fondos para inversiones en sostenibilidad. El Instituto Mexicano del Petróleo y las empresas de servicios, son los grandes aliados para lograr promover la adopción de tecnologías ya disponibles.

Todos estos cambios requieren inversión en la capacitación y el desarrollo del capital humano. Por ello se debe invertir en la selección del personal con el perfil adecuado para liderar estos cambios, así como en su formación, de modo que estén preparados para desempeñarse en entornos cada vez más enfocados en la sostenibilidad. Adicionalmente resultaría muy conveniente que la empresa fortalezca la cultura de responsabilidad social corporativa entre sus empleados.

En resumen, la preparación de PEMEX para cumplir con los objetivos de descarbonización de la Agenda 2030 de la ONU es crucial en el contexto actual; en consecuencia, deberá tomar medidas estratégicas y agresivas para abordar este desafío. La diversificación y eficiencia energética, la reducción de emisiones, el desarrollo de biocombustibles, la transparencia, las consideraciones financieras, la tecnología, las operaciones y el capital humano son todos aspectos que deben abordarse de manera integral.

La descarbonización no es solo una cuestión asociada al ambiente, es también una necesidad para la sostenibilidad a largo plazo de las empresas. El éxito de PEMEX dependerá de su capacidad para adaptarse a un mundo que transita hacia una economía baja en carbono. Poder abrazar la innovación y la sostenibilidad como motores de su futuro, representa un desafío, pero también una oportunidad para liderar en un mundo que valora cada vez más la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental.

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