Mantiene EE.UU. producción de petroleo y gas gracias al temprano desarrollo de hidrocarburos en cuencas Eagle Ford, Barnett, Permian y Bakken

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A finales de 2021, los precios del gas en Europa llegaban a picos históricos en el marco de una mayor demanda, interrupciones en la oferta y la creciente preocupación de no contar con volúmenes suficientes de gas para afrontar el invierno.  Hacia finales del año pasado el TTF, principal precio de referencia de los contratos del gas natural en Europa, tuvo picos de 90 euros por MWh, llegando a promediar un máximo de 122 euros por MWh en marzo de 2022 luego de que Rusia invadiera a Ucrania.

La volatilidad del petróleo Brent no fue necesariamente menor.  Luego de caer a 20 dólares en marzo de 2020, arrastrado por las restricciones de actividad impuestas a principios de la pandemia, dos años más tarde el precio del barril se mantiene estable por encima de los 100 dólares, habiendo aumentado 40 dólares desde noviembre de 2021 a la fecha. 

Aún más acuciante resulta la crisis de los productos petrolíferos, especialmente los destilados medios, de vital importancia no solo para el sector de transporte sino también para la generación eléctrica.  Los diferenciales de precio del diésel con el petróleo crudo hoy cotizan por encima de los niveles históricos de la última década e incluso por encima de la brecha de las gasolinas, en una clara señal de que el mercado percibe un alto riesgo de escasez de diésel en el corto y mediano plazo.

Ante este panorama energético global, los Estados Unidos (EE.UU.) han visto ampliada su ventaja competitiva como proveedores mundiales gracias al temprano desarrollo de los hidrocarburos en las cuencas de Eagle Ford, Barnett, Permian o Bakken, por destacar las principales, sin ellas el país no hubiera podido lograr los volúmenes de producción de petróleo y gas que se mantienen hasta la actualidad. 

La construcción de fraccionadoras de condensados en Texas como alternativa a la exportación de crudos durante la década pasada, así como el desarrollo de infraestructura de transporte asociada, no solamente contribuyó a fortalecer la seguridad energética y garantizar el suministro de productos clave, sino que también mejoró la rentabilidad del sector.  De hecho, los márgenes actuales de las destiladoras y fraccionadoras en la Costa del Golfo se encuentran en máximos históricos debido a su capacidad para procesar crudos y condensados de Eagle Ford y Permian.

Un ejemplo similar con amplias perspectivas de crecimiento es la formación de Vaca Muerta en Argentina, cuyo desarrollo le ha posibilitado al país quintuplicar la producción de gas en Cuenca Neuquina en tan solo cinco años.

Paradójicamente, ha sido tal la magnitud y rapidez del desarrollo de este tipo de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina que el principal obstáculo que enfrenta la producción de gas de Vaca Muerta en la actualidad no es la declinación de campos (tan típica en el caso de la producción convencional), sino la saturación de la infraestructura de ductos disponible y la urgente necesidad de poder procesar este hidrocarburo en activos de fraccionamiento.

Derivado a los altos márgenes de refinación, EE.UU. ha tomado la determinación de incrementar su inversión en unidades para el procesamiento de los excedentes de condensado. La producción de condensados continuará a la alza para compensar la pérdida de barriles de crudo provenientes de Rusia.

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