Ofrece IEA recomendaciones para garantizar la seguridad eléctrica a nivel global

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El sector de la electricidad, que desempeña un papel importante y creciente en los sistemas energéticos de todo el mundo, está experimentando su transformación más dramática desde su creación hace más de un siglo. La importancia de la electricidad solo aumentará en los próximos años, lo que exige un enfoque más integral de la seguridad eléctrica para enfrentar desafíos en evolución como las amenazas cibernéticas, los eventos climáticos extremos y las proporciones en rápido crecimiento de la generación de electricidad variable a partir de energía eólica y solar, según a un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía.

El informe, Power Systems in Transition, es el primer gran estudio global que examina en profundidad estas tres áreas clave para el futuro de la seguridad eléctrica al mismo tiempo y ofrece recomendaciones para abordarlas de una manera que apoye la aceleración de las transiciones de energía limpia a nivel mundial.

“La seguridad energética está en el corazón de la misión de la IEA porque es fundamental para el bienestar social, la prosperidad económica y las transiciones exitosas de energía limpia. Estamos dedicados a ayudar a los países de todo el mundo a garantizar que todos sus ciudadanos tengan acceso a energía limpia, confiable y asequible”, dijo el Dr. Fatih Birol, Director Ejecutivo de la IEA. “La electricidad es esencial para el funcionamiento de las sociedades modernas, como ha destacado la crisis de Covid-19, y para reducir las emisiones globales. Es por eso que continuamos expandiendo y profundizando nuestro trabajo en seguridad eléctrica”.

El informe se presenta hoy en la Segunda Conferencia Ministerial Mundial sobre Integración de Sistemas de Energía Renovable, que es copatrocinada por la AIE y el gobierno de Singapur. El evento reunirá a ministros, directores ejecutivos de la industria y líderes de opinión de todo el mundo para debatir el tema “Inversión, integración y resiliencia: un futuro de energía limpia y segura”.

La electricidad representa una quinta parte del consumo mundial de energía en la actualidad, y su participación está aumentando. Está previsto que desempeñe un papel más importante en la calefacción, la refrigeración y el transporte, así como en muchos sectores integrados digitalmente, como las comunicaciones, las finanzas y la sanidad. En los caminos hacia el cumplimiento de los objetivos energéticos y climáticos internacionales, como el Escenario de desarrollo sostenible de la IEA, la tendencia se acelerará. En ese escenario, la electricidad podría superar al petróleo como la fuente de energía más grande del mundo para el año 2040. La participación de la energía eólica y solar en la generación de electricidad global aumentaría del 7% al 45%, y todas las energías renovables combinadas generarían más del 70% del total.

Hoy en día, muchos países disfrutan de un alto nivel de seguridad eléctrica gracias a sistemas controlados centralmente, cadenas de suministro relativamente simples y plantas de energía que pueden suministrar electricidad cuando sea necesario. Pero los avances tecnológicos y políticos recientes están cambiando radicalmente el sector y, con él, el modelo de seguridad eléctrica que ha prevalecido durante el siglo pasado. Estos desarrollos incluyen fuertes caídas en los costos de las energías renovables variables, las tendencias de descentralización y digitalización y los impactos del cambio climático.

El desafío para los gobiernos y las empresas de servicios públicos es actualizar las políticas, las regulaciones y los diseños del mercado para garantizar que los sistemas de energía permanezcan seguros durante las transiciones de energía limpia. El nuevo informe de la IEA describe los pasos clave para lograrlo. Un objetivo esencial es hacer que los sistemas sean más flexibles para que puedan adaptarse sin problemas a la producción de electricidad variable de la energía eólica y solar. Esto incluye aprovechar al máximo la flexibilidad que ofrecen las centrales eléctricas existentes que pueden generar electricidad cuando sea necesario, así como aumentar las inversiones en redes y otras fuentes de flexibilidad, como tecnologías del lado de la demanda y recursos de almacenamiento. Sin embargo, la inversión global en estas áreas está disminuyendo, una tendencia que se ha visto exacerbada por la crisis de Covid-19.

La creciente digitalización de los sistemas eléctricos, el auge de las redes inteligentes y el cambio hacia una distribución más amplia de los recursos de generación ofrecen muchas oportunidades y beneficios. Pero con las amenazas cibernéticas ya sustanciales y en aumento, es imperativo fortalecer las medidas de resiliencia cibernética y convertirlas en una parte central de la planificación y operación de los sistemas de energía. Los gobiernos pueden lograr esto a través de una amplia gama de enfoques normativos y normativos, desde los muy prescriptivos hasta los orientados al marco y basados ​​en el desempeño.

Los efectos del cambio climático significan que los sistemas eléctricos deben ser más resistentes a los impactos de los patrones climáticos cambiantes, el aumento del nivel del mar y los eventos climáticos más extremos. Esto se puede lograr dando una alta prioridad a la resiliencia climática en las políticas de seguridad eléctrica y estableciendo mejores estándares para guiar las inversiones necesarias. Mejorar la resiliencia de los sistemas eléctricos al cambio climático también trae múltiples beneficios.

El nuevo informe de la IEA identifica las mejores prácticas y lecciones aprendidas de todo el mundo. También proporciona un conjunto de recomendaciones para marcos institucionales que establecen responsabilidades, incentivos y reglas claras; medidas para identificar, gestionar y mitigar riesgos; y protocolos para monitorear el progreso, responder y recuperarse, incluso mediante ejercicios de respuesta a emergencias.

“La IEA es la autoridad energética mundial donde los gobiernos y los líderes de la industria pueden compartir experiencias y conocimientos para ayudar a mover al mundo hacia un futuro energético más seguro y sostenible”, dijo el Dr. Birol. “Este informe es el manual de referencia para la formulación de políticas sobre seguridad eléctrica ahora y en los próximos años”.

El trabajo en expansión de la IEA sobre los desafíos de seguridad energética incluirá el próximo año un informe especial que proporcionará una evaluación prospectiva del suministro global de minerales críticos para tecnologías de energía limpia.