La pandemia que nos invita a innovar y cambiar

0

Por Luis Vielma Lobo

 

Cuando estamos a punto de cerrar este año todavía el mundo sigue viviendo tiempos de pandemia y se ha extendido tanto que es difícil no pensar que, a esta altura del año, alguien no haya tenido el virus. La cotidianidad ha cambiado y las empresas mantienen a su gente trabajando desde casa, y no existe una ruta clara a seguir.

 

No hay industria que no haya sido afectada, y aquellas ubicadas aguas abajo en la cadena de suministro, han sufrido aún más. Esas empresas dependen totalmente de sus proveedores y el mundo ha venido funcionado de esta manera, pese a los intentos de algunos gobernantes, de interrumpir ese engranaje perfecto que permite Interrelacionar, en tiempo real, a los proveedores de equipos y partes con las empresas de manufactura, o ensamblaje, sin importar su lugar de ubicación.

 

Así funciona la industria de los automóviles, que se ha convertido en un gigante de empresas medianas y pequeñas, que proveen equipos o accesorios muy específicos, para convertirse en vehículos en los centros de manufactura o ensamblaje. De igual manera las industrias de la aviación, trenes y la misma industria petrolera, en donde la cadena de suministro la representan los bienes y servicios.

 

iDesde el inicio de la pandemia se impuso el “home office”, o trabajo desde la casa, a aquellos trabajadores relacionados con actividades o tareas técnicas, buscando minimizar la infección masiva, que pudiera darse por medio del contacto diario en las oficinas. Hoy día, cuando se han superado los 300 días de este año, reconociendo lo mucho que se ha avanzado en la efectividad y eficiencia del trabajo desde la casa, también las empresas han detectado la necesidad de integrar aquellos grupos de trabajo, dedicados al pensamiento estratégico, para que puedan abocarse a mirar el horizonte, explorar opciones y trazar un nuevo camino al futuro. Esta actividad requiere una discusión en vivo, con argumentos racionales y emotivos, que van permitiendo paso a paso trazar un camino, en un proceso similar al que requiere el armado de un Lego.

 

Un futuro que desde el presente luce incierto, con grandes nubarrones que obstaculizan verlo con cierta claridad. Un futuro que ahora, más que nunca, cuesta imaginar. Un futuro que nos reta a manejar un vehículo sin luces, en una carretera oscura, solitaria y en medio de una tormenta. Un futuro que requiere un liderazgo diferente y que aún desconocemos. Un liderazgo que necesita rescatar la brújula de los principios en tiempos pandémicos y borrascosos, donde la mentira, la información manipulada y el engaño, se han convertido en falsos valores.

 

La industria petrolera requiere líderes con una visión diferente. Líderes que ayuden a desvanecer esa imagen depredadora y refuercen una imagen virtuosa, más asociada a energías no contaminantes. El nuevo liderazgo tiene que considerar la cadena integral de suministro de la industria. Aguas arriba, los proveedores de bienes y servicios deben convertirse más en proveedores de tecnología, trabajando en equipo con las empresas operadoras, buscando crear y capturar valor compartido y también eliminar, en lo posible, los trazos o huellas contaminantes de los procesos de perforación y producción principalmente.

 

Buscar ese camino al futuro es una responsabilidad de ese liderazgo. Se trata de guiar con autoridad, con sabiduría, con un pensamiento creativo que visualice opciones de trabajo diferentes, que permitan lograr competitividad en el futuro, en el contexto de esta pandemia que llegó para seguir presente en nuestras vidas. Recapturar la fortaleza de los principios de la ingeniería es una obligación de ese liderazgo. Volver a los principios fundamentales de los diseños en cada componente de la cadena. La aplicación estricta de las metodologías de trabajo como el FEL y el VCD que buscan maximizar la certeza en la construcción de un proyecto, – bien sea pozo, o instalaciones – y el uso riguroso del Project Management en la ejecución, para asegurar el éxito y controlar riesgos. El diseño requiere su tiempo, pues en el papel se permiten fallas y equivocaciones, y las correcciones se realizan sin riesgo. Mientras que, en la construcción, operación y mantenimiento, el riesgo y el costo se multiplican.

 

Esta pandemia ha hecho priorizar en las empresas la seguridad del personal, la prevención, las pruebas de covid19, antes de incorporarlos a sus actividades, y también asegurarles equipos de protección para evitar el contacto directo con sus colegas y compañeros de tarea. Pero no solo eso ha logrado este tiempo de distanciamiento y reflexión, también ha obligado a las empresas a retomar temas trascendentales para el futuro de la industria, tales como: la automatización de las operaciones, el desarrollo de campos inteligentes, la incorporación acelerada de la inteligencia artificial y la robótica para actividades y servicios transaccionales de cualquier tipo.

 

Petróleos Mexicanos y las empresas que integran su cadena de suministro deben revisar la relación existente entre cliente y proveedor, y buscar acercamientos que los conviertan en mejores aliados. En momentos en los cuales se exige a las empresas y los individuos más transparencia y solidaridad, deben ponerse sobre la mesa los mecanismos que permitan una mayor trasparencia en la relación, con agendas de trabajo que establezcan prioridades de manera conjunta. Los gremios de las empresas de bienes y servicios y las empresas aliadas pueden iniciar una nueva relación que vaya colocando los cimientos de ese camino al futuro, que pueda facilitar el trabajo en equipo, con fórmulas financieras distintas, que alivien la carga económica y reduzca los adeudos de la empresa nacional.

 

 

 

(*) Luis Vielma Lobo, es Director General de CBMX Servicios de Ingeniería Petrolera, Director del Centro Integral de Desarrollo del Talento (CIDT) y presidente de la Fundación Chapopote, miembro del Colegio de Ingenieros Petroleros de México, Vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios, AMESPAC, colaborador de opinión en varios medios especializados en energía, conferencista invitado en eventos nacionales e internacionales del sector energético y autor de las novelas “Chapopote, Ficción histórica del petróleo en México” (2016) y “Argentum: vida y muerte tras las minas” (2019).