Robo de combustibles limita el crecimiento económico y social

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A pesar de que no se tiene una cifra exacta, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el robo de combustible en México genera pérdidas de entre 15 y 20 mil millones de pesos al año, afectación directa que ocasiona un deterioro en los ingresos tributarios, ya que al vender menos, las autoridades recaudan menos, sobre todo en materia de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), además de ocasionar otros problemas que van desde daños a la infraestructura, hasta afectaciones ecológicas, que para resolver requieren de una estrategia integral.

Con el objetivo de combatir esta actividad ilícita, la compañía suiza SICPA, experta en elaborar tintas de seguridad para billetes y documentos sensibles, así como en tecnologías de trazabilidad que permiten identificar tanto el origen como la evolución de productos y bienes de consumo en distintas etapas del proceso productivo, ha desarrollado un marcador de combustible seguro e infalsificable, además de una solución, que, aparte de determinar la cantidad de ingresos, protege el mercado legal y salvaguarda la calidad del producto.

“Para llevar el control de la cadena logística y el cumplimiento de las obligaciones fiscales en el mercado de los combustibles, SICPA ofrece una solución innovadora y exclusiva de marcación y control que asegura e incrementa la recaudación de impuestos y la visibilidad de la cadena de suministros; facilita la fiscalización y evita las diferentes modalidades de fraude”, explicó Luis González Márquez, Director de Operaciones en SICPA, en entrevista exclusiva para Global Energy.

La solución tiene tres fases principales: la primera es la fabricación de un marcador molecular, que es una sustancia con partículas compatibles con cualquier combustible, lo que quiere decir que no afecta los medios de distribución, es amigable con el medio ambiente, y se puede introducir en las gasolinas para su posterior identificación.

“Nuestro marcador es imposible de lavar, por lo que una vez homogenizado con los combustibles, ya sea diésel o gasolina, es imposible de retirar. Su fabricación se realiza en Suiza con los más altos estándares de calidad; de los 3 mil empleados con los que contamos en la empresa, 600 son científicos de diversas nacionalidades que se dedican a desarrollar los marcadores de combustibles. Una vez producido el marcador, de manera segura, se lleva al país donde se van a marcar los combustibles para ser identificados como legítimos”, detalló el directivo.

La segunda fase consiste en el sistema de marcación, el cual se debe hacer en los puntos más próximos a las gasolineras; esto quiere decir que en México se recomienda hacer en las terminales de almacenamiento, directamente en las pipas antes de que se reparta el producto a las estaciones de servicio para que todos los combustibles que salgan de ellas sean identificados como lícitos antes de ser depositados en los tanques de almacenamiento de las gasolineras.

La última parte de la solución es la inspección, misma que se hace a través de un pequeño analizador móvil que tiene las capacidades de un gran laboratorio de análisis, al trabajar con base en la tecnología de refracción de Rayos X, con la cual se puede identificar el tipo de marcador presente en el combustible. Dicho marcador se puede inyectar entre 3 y 5 partes por millón, lo que quiere decir que, con una cantidad muy pequeña y homogenizada en el combustible, se puede identificar si hubo adulteración en forma cuantitativa y cualitativa.

“El analizador móvil también tiene la capacidad de identificar la cantidad de azufre en el combustible, así como su calidad para el consumo. Posteriormente, en un lapso de entre 3 y 7 minutos, se tiene el resultado de ese combustible, mediante un procedimiento que graba en todo momento la actuación de los inspectores y lo que sucede alrededor de la inspección; información que es mandada en tiempo real a un centro de comando y control donde es almacenada”, agrego González Márquez.

En caso de ser un resultado positivo se imprime un acta donde las partes involucradas firman para que la gasolinera continúe con sus operaciones, pero en caso de un resultado adverso, en el que se detecte que el combustible está fuera de rango o presente alguna alteración, el documento queda en poder del dueño de gasolinera y de SICPA para que las autoridades apliquen la normatividad vigente correspondiente.

Casos de éxito

Entre los resultados más significativos que ha presentado la solución de SICPA, se encuentran los obtenidos en países como Albania, Mozambique, Filipinas, Tanzania y Uganda. Por ejemplo, en Albania se logró un incremento del 50 por ciento en las ventas de combustible legal en un periodo de seis meses, lo que representó 132 millones de dólares.

En el caso de Mozambique, en tres meses de actuación de la solución se incrementaron las ventas de combustibles en 22 millones de dólares, mientras que en Filipinas, donde había un problema grave de alteración de gasolinas y diésel con queroseno, las ventas de combustibles se incrementaron en 50 por ciento, con lo cual se logró un incremento de 350 millones de dólares por ingresos fiscales.

Para el caso de Tanzania, en nueve meses de participación con la solución en trece terminales, se incrementaron los ingresos fiscales en 150 millones de dólares. Y en Uganda, que es un centro de distribución para varios países vecinos, se redujo el contrabando de combustibles en un 90 por ciento y se incrementaron los ingresos fiscales y pagos de impuestos en un 86 por ciento.

“Con estos resultados se demuestra que la solución cuenta con todos los aditamentos para entregar beneficios fiscales, y por lo tanto sociales, porque cuando un país tiene mayores ingresos económicos pueden ofrecer mejores programas de desarrollo. A su vez, el consumidor también obtiene beneficios al tener acceso a un producto lícito y de calidad controlada, con lo cual puede tener la tranquilidad de que el motor de su vehículo va a trabajar de la manera correcta”, aseguró Luis González.

De acuerdo con el Director de Operaciones en SICPA, alrededor del mundo este tipo de soluciones se trabajan con las autoridades fiscales y energéticas de los gobiernos, quienes son los que se encargan de cobrar un derecho al importador o productor para que puedan comercializar sus combustibles en territorio nacional de manera segura, regulada y controlada.

Para concluir, el experto destacó que la estrategia que ha implementado el Gobierno de México para erradicar esta actividad ilícita es loable, y agregó que es posible abonar más al combate, mediante la aplicación de un método interdisciplinario en donde participen los marcadores de combustibles en conjunto con las autoridades por medio de un esquema de comunicación eficaz para que, tanto los gasolineros como los consumidores, puedan tener un control de combustibles que les ofrezca beneficios en todos los sentidos, ya que el país tiene amplio potencial para tener un mercado de hidrocarburos competitivo.