Perspectivas Actuales de la Economía del Petróleo

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Por Alexandro Rovirosa Martinez, CEO de Roma Energy México

 

Desde mi punto de vista, para entender el Mercado Energético actual hay que resaltar el papel cada vez más destacado de la tecnología en todos los ámbitos y particularmente el relativo al desarrollo industrial en el que las máquinas sustituyen la mano de obra del hombre a paso acelerado. Para que esto sea posible, la producción y el consumo de energía es parte esencial.

En este sentido, los combustibles fósiles se han sumado al crecimiento final del sistema económico moderno y han ayudado a globalizar las economías del mundo. Los hidrocarburos son la base de las economías industriales modernas y, en la actualidad, la gran mayoría de estos combustibles se obtienen de los yacimientos de petróleo convencionales.

Debido a cuestiones geopolíticas, ambientales, pero sobre todo a la abrumadora carga sobre los yacimientos convencionales, muchas industrias ya han comenzado a preocuparse por la disminución de la producción de hidrocarburos en dichos yacimientos debido a la explotación ininterrumpida y a que se trata de un recurso no renovable.

Las reservas de petróleo en todo el mundo representan más de un tercio del suministro de energía básica y más del 95% del uso de energía para el transporte, un sector de importancia crítica donde no hay sustitutos fáciles. A medida que avanza la tecnología, la demanda de petróleo y gas sigue creciendo, a pesar de que el precio de compra de energía en mi opinión seguirá aumentando.

 

La economía del petróleo

Y para satisfacer la demanda mundial de energía, las compañías petroleras buscan explotar el potencial de los campos de petróleo y gas, que alguna vez fueron inaccesibles debido a limitaciones tecnológicas. Los combustibles fósiles líquidos y el creciente suministro mundial están atrayendo la creciente preocupación por la escasez de depósitos de hidrocarburos convencionales, lo que podría convertirse en una pesadilla para este auge del crecimiento económico del siglo XXI.

El yacimiento de hidrocarburos convencional significa que el hidrocarburo ha migrado a una roca porosa y permeable llamada “yacimiento” desde la roca fuente. Es necesaria la presencia de un buen sello (capa impermeable) para que un depósito contenga hidrocarburos dentro de la trampa, ya que los hidrocarburos quedan atrapados por formaciones rocosas superpuestas con menor permeabilidad.

La economía del petróleo está vinculada a tres factores que son producción, trabajo y capital. En el campo del petróleo, el sector upstream que se ocupa principalmente de la producción y exploración de hidrocarburos siempre se ha enfrentado a desafíos. Inicialmente, los hidrocarburos se extraían de yacimientos convencionales porque, en primer lugar, la demanda de energía no era enorme, por lo que no era necesario explorar en busca de más recursos.

En segundo lugar, la industria de los hidrocarburos no estaba apalancada en grandes fuentes de financiamiento. En tercer lugar, la ausencia de tecnologías avanzadas para explorar y explotar yacimientos no convencionales, por lo que las grandes compañías petroleras se concentraron en producir hidrocarburos a partir de yacimientos convencionales.

Pero hoy en día, la tecnología ha evolucionado lo suficiente para estar en la posibilidad de explorar y explotar los yacimientos no convencionales que requieren ser sumamente eficientes para que sean económicamente viables. Estos avances generan un impacto directo sobre la mano de obra o la fuerza laboral. Las puertas a nuevas oportunidades están abiertas. Según el API (American Petroleum Institute), la industria petrolera apoya a 9.8 millones de empleados estadounidenses hasta la fecha. En 2012, la cadena de valor no convencional del petróleo y el gas natural y la actividad de productos químicos relacionados con la energía generaron más de 2.1 millones de puestos de trabajo, una cifra que se prevé que alcance los 3.9 millones para 2025.

La producción en yacimientos de hidrocarburos convencionales debe eventualmente disminuir a casi cero porque es un recurso natural no renovable, es decir, es finito. Los sistemas de yacimientos no convencionales, como las arenas de gas y petróleo de esquisto o shale se han convertido en la actualidad en una fuente importante de producción de hidrocarburos y ofrecen un potencial notable para el crecimiento de las reservas y la producción futura.

Según la IEA (Agencia Internacional de Energía), las reservas probadas de gas no convencional que podrían producirse se han incrementado y ahora representan probablemente el 4% de las reservas totales de gas natural en todo el mundo.

La producción de depósitos de gas no convencionales se ha convertido en una fuente importante del suministro de gas natural de los Estados Unidos, que representa el 47% de la producción de gas natural. Específicamente, la producción de gas natural a partir de yacimientos de gas de esquisto se espera que represente el 24% de la producción de gas natural de Estados Unidos en 2030, en comparación con el 6% que representaba en 2008 (EIA 2010).

 

El sano equilibrio es la respuesta

Para concluir, es bastante seguro que el mundo seguirá explotando y consumiendo hidrocarburos. La demanda de energía continuará creciendo hasta que eventualmente no queden más recursos fósiles para utilizar. Los yacimientos convencionales han tenido un gran impacto en la estructura económica y han impulsado la producción y generado un capital masivo para los países productores de petróleo de todo el mundo.

Pero no se puede descuidar la realidad que representa el circunstancial fin de los yacimientos convencionales. Por lo que considero conveniente un sano equilibrio entre los combustibles fósiles (convencionales y no convencionales) y las fuentes de energía renovable (es decir, biomasa, geotermia, energía hidroeléctrica, solar, eólica). De otra forma con el paso del tiempo los precios de la energía aumentarán exponencialmente.

El sector energético deberá seguir evolucionando para mantener el ritmo del progreso y afrontar los retos futuros. Al paso del progreso y crecimiento, tal será el nivel de demanda mundial, que seguramente se requieran todas las fuentes de energía (convencional, no convencional y renovable) para cubrir adecuadamente los crecientes niveles de demanda.

En el futuro cercano, no creo que sea posible suplir todo el consumo de energía con fuentes renovables, como tampoco creo que sea conveniente y sostenible el solo hacerlo con recursos fósiles. El sano equilibrio es la respuesta.