El sector de las energías renovables en el occidente de México se prepara para una de sus mayores expansiones con la planeación del Proyecto Rigel Solar, una central fotovoltaica de gran escala diseñada para operar bajo un esquema híbrido mediante la integración de almacenamiento de energía de última generación. La propuesta técnica ha sido formalmente presentada ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a través de una Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional, marcando el inicio del proceso de análisis de los ecosistemas, la geografía y las dinámicas territoriales de la zona colindante entre los estados de Michoacán y Jalisco.
Con una configuración de ingeniería conceptual avanzada, las especificaciones del diseño estipulan una capacidad nominal de referencia fijada en 320 MWn, acoplada a una potencia pico de generación fotovoltaica que alcanza los 400 MWp. El elemento diferenciador de este nodo energético radica en la incorporación de un sistema de almacenamiento de energía mediante baterías con una capacidad operativa de 160 MW y una entrega energética totalizada de 640 MWh, lo que permitirá gestionar las curvas de intermitencia solar, almacenar los excedentes de producción durante las horas de mayor radiación y estabilizar las descargas de energía hacia el Sistema Eléctrico Nacional en periodos de alta demanda.
La infraestructura del complejo requerirá el uso y la intervención de una superficie superficial agregada de 825.92 hectáreas, las cuales se distribuyen de manera estratégica en dos grandes polígonos de desarrollo. El denominado Polígono Norte se localizará territorialmente compartiendo límites entre los municipios de Marcos Castellanos y Cojumatlán de Régules, dentro del estado de Michoacán, en tanto que el Polígono Sur se establecerá íntegramente de forma interna en el propio municipio de Marcos Castellanos; esta fragmentación planificada responde a criterios de optimización del terreno y un mejor aprovechamiento de los niveles locales de irradiación horizontal global.
Para el desalojo de la electricidad generada, las obras de interconexión y evacuación en alta tensión se extenderán desde las centrales de origen en Marcos Castellanos hacia el municipio colindante de Valle de Juárez, situado en el estado de Jalisco. El esquema de transmisión de alta potencia contempla la edificación de una subestación elevadora local dentro de los predios del proyecto, una bahía especializada de interconexión y el tendido de una línea de transmisión aérea de 400 kV que contará con una longitud preliminar medida de 7.80 kilómetros lineales sustentada bajo un derecho de vía restrictivo de 42 metros de ancho. Adicionalmente, el proyecto sumará una red interna en media tensión de 2.39 kilómetros con un derecho de vía de 16 metros, canalizando de forma definitiva toda la energía producida hacia las instalaciones de la Subestación Mazamitla, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad.
En lo que respecta al equipamiento tecnológico seleccionado para la planta de generación, los desarrolladores han optado por la colocación de módulos fotovoltaicos bifaciales de alta eficiencia, montados sobre estructuras de seguidores solares de un solo eje dispuestos en una configuración mecánica de tipo 1V. El circuito de conversión eléctrica se completará mediante la instalación de estaciones inversoras de media tensión en la modalidad llave en mano (turnkey), conectadas a una red colectora interna subterránea diseñada para minimizar las pérdidas de conducción y reducir el impacto visual en el entorno. El plano maestro del sitio incluye obras civiles complementarias indispensables como caminos internos de terracería, sistemas perimetrales de drenaje superficial para la gestión de escorrentías pluviales, casetas operativas de vigilancia y un edificio central dedicado de forma exclusiva a las tareas de operación y mantenimiento continuo.
El corazón del sistema de almacenamiento masivo BESS se estructurará mediante bloques modulares confinados en contenedores marítimos acondicionados de alta resistencia, equipados individualmente con robustos sistemas internos de control de potencia y transformadores de acoplamiento. Los módulos contarán además con tecnologías automatizadas de refrigeración industrial líquida o por aire forzado, sistemas especializados de supresión y protección contra incendios de respuesta rápida y plataformas de software inteligente dedicadas a la gestión energética integral conocidas como EMS/BMS (La combinación de los sistemas Energy Management System y Battery Management System), asegurando la salud de las celdas de almacenamiento y previniendo eventos térmicos descontrolados.
La ejecución financiera global proyectada para el desarrollo integral del Proyecto Rigel Solar demanda una inversión total estimada en 5,477.5 millones de pesos mexicanos, cifra equivalente en los mercados internacionales a aproximadamente 318 millones de dólares estadounidenses. Demostrando un fuerte compromiso con los esquemas de sustentabilidad corporativa y el resguardo ecológico de las comunidades receptoras, el presupuesto asignará de forma obligatoria alrededor del 3 por ciento de la inversión total a la estructuración, puesta en marcha y seguimiento de medidas ambientales integrales de prevención, mitigación y compensación ecológica; esta partida financiera representa un capital de 164.3 millones de pesos mexicanos (aproximadamente 9.5 millones de dólares) destinados exclusivamente a equilibrar la huella del desarrollo.
El cronograma de ejecución física contempla una planificación segmentada temporalmente para garantizar la viabilidad técnica de cada etapa del proyecto. Se estima un periodo preliminar de desarrollo, gestión de permisos institucionales y dictaminación de estudios especializados con una duración de 24 meses, seguido por un lapso operativo de 5 meses para la fase física de preparación del sitio y limpieza del terreno. La etapa constructiva y de montaje mecánico demandará 20 meses adicionales de trabajo continuo, lo que sitúa el programa global de preparación y construcción en un rango consolidado de entre 18 y 25 meses dependiendo de las condiciones de estacionalidad. Una vez energizada la planta, se proyecta una fase de operación comercial y mantenimiento preventivo con una vida útil garantizada de 30 años, concluyendo el ciclo del activo con un periodo ordenado de cierre, desmantelamiento y abandono del sitio estructurado para durar entre 6 y 12 meses.
Finalmente, el análisis de ubicación geográfica de la zona incorporado en los documentos de la Manifestación de Impacto Ambiental arroja resultados favorables en materia de conservación y ecología regional, detallando que el polígono completo de intervención se emplaza de manera íntegra fuera de los límites decretados para cualquier Área Natural Protegida (ANP) tanto de competencia federal como de jurisdicción estatal. La reserva ecológica más cercana al polígono corresponde al área natural de carácter estatal denominada Agua Caliente, ubicada a una distancia de seguridad de 5.95 kilómetros; de igual manera, los estudios espaciales confirman que el Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) y el humedal catalogado como Sitio Ramsar más próximo, asociados directamente a la cuenca hidrológica del Lago de Chapala, se sitúan a una distancia de 7.69 kilómetros, mitigando los riesgos directos sobre los flujos de avifauna migratoria y los recursos acuíferos protegidos de la región occidental.






