México busca añadir 20,000 MW de capacidad solar y eólica y 5,000 MW de almacenamiento en baterías para 2030, con el objetivo de elevar la participación de generación limpia del 22% al 40%. Como primer paso, fueron adjudicados 7,410 MW en nuevos proyectos renovables, principalmente fotovoltaicos.
La nueva regulación de la CNE establece que las plantas renovables deberán incorporar baterías equivalentes al menos al 30% de su capacidad y con tres horas de autonomía. La medida busca mejorar la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, aprovechar mejor la generación renovable y reducir gradualmente la dependencia de centrales de gas natural.
El modelo toma como referencia experiencias de Texas, Nuevo México y California, donde el almacenamiento permite gestionar la variabilidad solar y eólica y cubrir los picos de demanda. En México, esta infraestructura también será clave para atender el crecimiento industrial asociado al nearshoring.






