El precio promedio del diésel en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico al rebasar los 6 dólares por galón, registrando un incremento cercano al 60% desde el inicio de las hostilidades con Irán a finales de febrero, según reportes de GasBuddy.
El encarecimiento responde a la presión en los marcadores de crudo (el Brent cerró en $107.63 USD y el WTI en $102.48 USD), aunado a disrupciones en el Estrecho de Ormuz, restricciones a las exportaciones rusas por ataques a sus refinerías y un nivel de inventarios en EE. UU. ubicado 13% por debajo del promedio de cinco años (106.3 millones de barriles).
La escalada en el costo del combustible clave para el transporte de carga, agricultura y maquinaria pesada impacta de manera directa en los costos operativos de las cadenas de suministro regionales, acelerando las presiones inflacionarias globales sobre bienes y servicios de consumo final.






