Iberdrola anunció una nueva operación financiera vinculada a su programa de dividendo flexible que podría alcanzar un valor de mercado de entre 2,700 y 3,060 millones de euros, consolidando una de las mayores iniciativas de remuneración al accionista dentro del sector energético europeo durante 2026.
La compañía, liderada por Ignacio Galán, permitirá a sus inversionistas elegir entre recibir nuevas acciones, obtener efectivo por concepto de dividendo o negociar los derechos de asignación en el mercado. Esta fórmula busca mantener la flexibilidad financiera del grupo mientras continúa financiando proyectos estratégicos relacionados con redes eléctricas, electrificación, almacenamiento energético y generación renovable.
La energética prevé distribuir una remuneración total de 0.68 euros por acción correspondiente al ejercicio 2025. Esta cifra incorpora los 0.253 euros brutos por acción entregados previamente y un dividendo complementario de 0.427 euros por título. En conjunto, el monto representa un incremento superior al 18% frente al pago realizado el año anterior, reforzando la posición de Iberdrola como una de las empresas con mayor capacidad de generación de valor para sus accionistas.
Si se considera el escenario máximo contemplado por la compañía, la remuneración global podría alcanzar hasta 4,760 millones de euros, una cifra que refleja la fortaleza de su modelo de negocio y la capacidad de generación de flujo de efectivo derivada de sus operaciones energéticas a nivel internacional.
La relevancia de este anuncio va más allá del ámbito financiero. Iberdrola continúa desarrollando una estrategia centrada en la expansión de energías renovables, la modernización de infraestructuras eléctricas y el fortalecimiento de la seguridad energética en los mercados donde opera. Estas inversiones son consideradas fundamentales para atender el crecimiento de la demanda eléctrica derivada de la electrificación industrial, la movilidad sostenible y la digitalización de la economía.
El comportamiento bursátil también refleja la confianza de los inversionistas. Las acciones de Iberdrola acumulan una apreciación superior al 11% en lo que va del año, impulsadas por los sólidos resultados operativos y por las perspectivas de crecimiento asociadas a la transición energética global.
Para el sector energético europeo, la operación confirma que Iberdrola mantiene una posición privilegiada para seguir ejecutando inversiones de gran escala sin descuidar la generación de valor para sus accionistas. La combinación de crecimiento, rentabilidad y liderazgo en energías limpias continúa consolidando a la compañía como uno de los referentes mundiales de la transformación energética.
Con una operación de hasta 3,060 millones de euros, una remuneración potencial de 4,760 millones y un crecimiento superior al 18% en el pago a accionistas, Iberdrola reafirma su apuesta por el desarrollo energético sostenible y por el fortalecimiento de su liderazgo en la transición energética internacional.






